Para uno que siguió la campaña electoral de 2008 hubo dos imágenes que difícilmente olvidaré: la inmensa sonrisa confiada de Barack Obama, nuevo Presidente de Estados Unidos, que me produjo la satisfacción de creer que todo iba a ir bien; y la tristísima sonrisa de una taciturna Sarah Palin en la derrota, que me hacía pensar que esta mujer era una luchadora a quien no le gustaba perder. Y menos por no hacer hecho bien las cosas y no poder hacer nada para cambiarlo.
Se acaba de publicar en Estados Unidos un nuevo libro – y van, … – sobre Sarah Palin. El libro se titula “Sarah from Alaska: The Sudden Rise and Brutal Education of a New Conservative Superstar”, es decir “Sarah de Alaska: la repentina ascensión y la brutal educación de una nueva superestrella conservadora”. Sus autores son Scott Conroy y Shushannah Walshe, ambos periodistas, que estuvieron haciendo un seguimiento muy estrecho de la campaña electoral de 2008.
En The Daily Beast, los autores del libro confirman que Palin tenía preparados discursos para la noche electoral, uno en caso de victoria y otro en caso de derrota, que los asesores de McCain le impidieron dar. El libro profundiza bastante sobre las difíciles relaciones de Palin con varios asesores de la campaña, y éste es el punto final. En el mismo artículo, Conroy y Walshe incluyen el texto de los dos discursos. Aquí se los transcribo traducidos, con mis negritas como es habitual.





