La “Ley de Expolio Intergeneracional” (revisión de las propuestas económicas de Obama)


En qué consisten las propuestas

El pasado 16 de enero tuvimos la oportunidad de recibir el detalle de las iniciativas que, en una homilía desde el Monte Olimpo, Zeus en persona, el Presidente Electo anunció el pasado mes de diciembre para reflotar la economía. Entonces ya los hermeneutas trataron de descifrarlo, y el que les escribe, de pocas entendederas, se quedó con la impresión de que no generaba mucha confianza.

El Plan de Estímulo Económico de la presidencia Obama se resume en los siguientes puntos (sigo el artículo del Wall Street Journal que lo explicaba, y añado algunos datos más de investigación propia):

  • Tiene una duración de dos años, aunque el dinero se seguirá gastando durante muchos años más (hasta 10 años).
  • El coste directo total es de 825 mil millones de $, de los que 550 mil millones de dólares son por mayor gasto público, y 275 mil millones son por reducciones de impuesto o devoluciones de los mismos.
  • Pero el coste total real es mucho mayor: el congresista Republicano de Wisconsin Paul Ryan preguntó a la Congressional Budget Office (CBO -Oficina del Presupuesto del Congreso), responsable de los números, cuál era el coste de los intereses asociados a un gasto tan diferido en el tiempo. Pues la respuesta es que el coste adicional es de 348 mil millones de dólares. Es decir, el coste total real es de 1.2 billones de dólares. Leánlo otra vez: 1.2 billones (europeos, es decir, millones de millones, o si lo quieren ver escrito 1.200.000.000.000 dólares).
  • Quedan excluidas de este plan las entidades que estén recibiendo ayudas del Troubled Assets Relief Program (TARP – Programa de Alivio de Activos en Peligro, el rescate del sistema financiero aprobado al final de la presidencia Bush). Lo cual deja fuera de juego a General Motors y a Chrysler, y lo cual a mí me parece muy bien.
  • Una vez aprobada por las cámaras legislativas, es el mayor gasto público aprobado en la historia de los Estados Unidos, y el mayor de todos los países en respuesta a la actual crisis. Ajustando por inflación, supera el gasto aprobado por el congreso en el New Deal de Roosevelt, haciendo profética la portada de Time de Franklin Obama Roosevelt.

Los créditos fiscales, a diferencia de las deducciones, suelen gestionarse como devoluciones a posteriori, mediante cheques enviados por el IRS (el Internal Revenue Servide, la Hacienda estadounidense) a las personas afectadas.

A qué se dedican los 550 mil millones de incremento de gasto público

Los 550 mil millones de dólares de gasto se reparten como sigue:

  • Energía
    • $32 mil millones para “redes de distribución inteligentes” que reduzcan las pérdidas
    • Más de $20 mil millones en deducciones de impuestos para energías renovables y un crédito fiscal para investigación y desarrollo en trabajos relacionados con la energía, y una extensión de varios años de los créditos fiscales para la producción de energía renovable
    • $6 mil millones en financiación a hogares de ingresos modestos para adaptación a las condiciones meteorológicas
  • Ciencia y Tecnología
    • $10 mil millones en instalaciones científicas
    • $6 mil millones para acceso de Internet rápido para áreas rurales y con mal servicio
  • Infraestructura
    • $32 mil millones en proyectos de transporte
    • $31 mil millones en construcción y reparación de edificios federales y otra infraestructura pública
    • $19 mil millones en proyectos de agua
    • $10 mil millones en proyectos de ferrocarril y tránsito de masas
  • Educación
    • $41 mil millones en subvenciones a distritos escolares locales
    • $79 mil millones en ayuda fiscal a los estados para prevenir reducciones en ayuda estatal
    • $21 mil millones en modernización escolar
  • Sanidad
    • $39 mil millones en subvenciones para seguros médicos para desempleados; con cobertura a través de Medicaid
    • $90 mil millones$ en ayude a los estados para Medicaid
    • $20 mil millones en la modernización de sistemas de tecnología de información de la salud
    • $4 mil millones en cuidado preventivo

Cómo se aplican las rebajas de impuestos

Los 275 mil millones en rebajas de impuestos se materializan así:

  • Personas
    • Reducción de 500$ por trabajador, y de 1.000$ por pareja durante dos años, con un coste aproximado de $140 mil millones
    • Mayor acceso al crédito fiscal de 1.000$ por niño para los trabajadores de rentas más bajas
    • Extensión del crédito del impuesto sobre las nóminas para incluir a familias con tres niños
    • Un crédito del impuesto de matrícula de colegio de 2.500$
    • Derogación de la exigencia de que el crédito fiscal de 7.500$ para quienes compran su primera casa se devuelva de forma aplazada
  • Empresas
    • Una infusión de dinero en efectivo en compañías con pérdidas,   permitiéndoles reclamar créditos fiscales sobre beneficios pasados remontándose hasta cinco años atrás en vez de dos
    • Amortizaciones bonificadas para empresas que inviertan en nuevas plantas y equipo
    • Duplicación de la cantidad que las pequeñas empresas pueden amortizar para inversiones de capital y nuevas compras de equipo
    • Autorización a las empresas a que reclamen un crédito fiscal por contratar jóvenes marginados y veteranos

La propuesta de Ley del 23 de enero

El día 23 de enero el partido Demócrata presentó en el Congreso la propuesta de ARRA – American Reinvestment and Relief Act: Ley Americana para el Alivio y Reinversión, las plasmación legal del Plan de Estímulo Económico.

El texto completo digitalizado, en inglés, y con posibilidad de hacer búsquedas, lo pueden consultar en la página Read the Stimulus. A día de hoy, la propuesta tiene casi 1600 páginas. Y sigue creciendo.

Esta propuesta ha sido acertadamente rebautizada como la “Ley de Expolio Intergeneracional” por Michelle Malkin. Acertadamente porque la CBO ha confirmado ya que con esta ley el déficit en Estados Unidos en el año 2009 ya va a llegar a más de 1 billón de dólares: el doble del mayor déficit que hubo durante la era Bush.

El detalle del gasto

El objetivo del Plan era doble: generar (“crear o ahorrar”) empleo, y minimizar el impacto de la crisis, es decir, estimular la economía.  Sobre la generación de empleo, los asesores de Obama publicaron un documento el 10 de enero donde se daban las estimaciones de cuánto empleo se generaría y en qué sector. El documento original, aquí. La tabla que a partir de él se construye, y que el blog Real Time Economics del Wall Street Journal publicó, es la siguiente:

image

Total: 3.674.000 puestos de trabajo. Importante esfuerzo.

Como recordatorio, traigo otra vez una cita de noviembre de 2008, cuando Rahm Emanuel declaró lo siguiente respecto a la crisis:

Nunca debe desperdiciarse una crisis seria. Y lo que quiero decir por ello es que hay una oportunidad para hacer cosas que piensas que antes no podías hacer.

Esta importante declaración pasó casi desapercibida en los medios generalistas. Los bloguistas y las páginas conservadoras, como NewsBusters, se sentían sorprendidos por la “desaparición en combate” de estas palabras. Se interpretaba que con esta frase Emanuel se refería a que se iba a a aprovechar que el Gobierno iba a lanzar medidas de recuperación para ampliar su ámbito de actuación de forma permanente, o para “regalar” dinero público en proyectos, organizaciones o asociaciones de resultados ineficaces, o puramente propagandístico, o directamente próximas al gobierno o al partido del gobierno.

Para ver cómo de orientado está este Plan a alcanzar estos dos objetivos de generación de empleo y de estímulo de la economía, veamos el detalle algunos de los programas y proyectos que financiará la Ley. Un artículo del Wall Street Journal titulado “Una Lista de Deseos para 40 años”, más acertadamente traducible como “Una Carta a los Reyes Magos para 40 años” expone parte del detalle del gasto incluido en la ley, pero hay más información de los bloguistas que se han dedicado a leer de verdad el detalle de la Ley. Y es que la lista de elementos a financiar cuya relación con “estímulo” y “economía” es difícil, sino imposible, de ver, empieza a ser preocupantemente larga.

Repasemos en qué se va a gastar el dinero el gobierno de Obama, y decidan ustedes si el temor de los conservadores tenía sentido o no, y si estas medidas generan empleo y estimulan la economía. Vamos allá:

  • $4.19 mil millones para “actividades de estabilización de vecindarios”. Como dice Ace, es la entrada de financiación directa para ACORN, el grupo que tanto a ayudado al Partido Demócrata a registrar a nuevos votantes para las elecciones.
  • Mil millones de dólares para el Amtrak, la red de trenes federal que no ha sido capaz de ganar dinero desde hace 40 años
  • $2 mil millones para subvenciones a la puericultura
  • $50 millones para el Fondo Nacional para las Artes (el National Endowment for the Arts – NEA). Ni idea de cómo esto genera empleo o ayuda a recuperarse de la crisis.
  • $400 millones para investigación sobre el calentamiento global
  • $2,4 mil millones para proyectos de pruebas de captación de CO2
  • $650 millones pagar cupones de conversión de TV analógica a digital
  • $600 millones más para el gobierno federal para comprar nuevos coches (el gobierno federal gasta al año ya $3 mil millones para sus 600.000 vehículos).
  • $7 mil millones para modernizar edificios e instalaciones federales. De ellos, $150 millones para el Instituto Smithsonian.  Ídem que lo que dije sobre el NEA.
  • Via Michelle, algunas más recopiladas por Yellow Limes:
    • Los Guardacostas piden más de $572 millones para “Adquisición, Construcción, y Mejoras” que crearán 1.235 nuevos empleos, a 460.000$ por empleo
    • $200 millones para el Departamento de Defensa para adquirir vehículos propulsados con energías alternativas.
  • $75 millones en ayudas par dejar de fumar (vía Michelle)
  • $25 millones para el mantenimiento, reconstrucción, y sobre todo rehabilitación de rutas para vehículos todoterreno
  • $20 millones para mantenimiento y restauración de pistas
  • $400 millones para realizar pruebas de VIH y pruebas de clamidia.
  • Gasto social que no genera empleo, por valor aproximadamente $252 mil millones en dinero en efectivo o ventajas sociales. Nadie duda que sea necesario, pero esto es un 30% del coste total que no está dedicado a crear empleo. Se reparte más o menos así:
    • $81 mil millones para Medicaid.
    • $36 mil millones para ampliación del subsidios de paro
    • $20 mil millones para vales de comida
    • $83 mil millones para el devoluciones de impuestos sobre las nóminas para la gente que no paga el impuesto sobre la renta.
  • $54 mil millones en gastos no auditables destinados a programas federales que la Oficina de Gestión y Presupuesto (Office of Management and Budget – OMB) y la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (Government Accountability Office – GOA) dice que bien son “ineficaces” o bien no pueden pasar las auditorías financieras básicas. Son gastos en programas de formación federales, gastos de organismos federales como la Administración para la Pequeña Empresa, …
  • Del dinero dedicado para educación, aproximadamente $6 mil millones subvencionarán proyectos de construcción de universidades. Y les escribo parte del texto: “Ningún receptor … usará tales fondos para proporcionar ayuda financiera a estudiantes para asistir a escuelas elementales o secundarias privadas. Lo que parece una clara concesión al Sindicato de Profesores, que con tanta fe apoyó a Obama, y con tanto ahínco se opone a la educación privada, a los vales escolares que permiten elegir colegio, y en general a la ley Bush de Educación “No Child Left Behind”.

Estuvo inicialmente, pero se cayó de la propuesta final, un dineral en anticonceptivos.

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Así lo ve Michael Ramirez en Townhall.com

Repito: juzguen ustedes cuántas de estas cantidades están destinadas a crear 3.6 millones de puestos de trabajo, y cómo estas cantidades van a hacer que la crisis sea más llevadera.

Por qué no va a funcionar

Por varios motivos evidentes.

El primero es que, claramente, el Presidente del Consenso y el Bipartidismo ha actuado sin consenso y sin bipartidismo. Durante los debates de esta semana, los Demócratas – lo cuenta Kevin Hassett en Bloomberg – han hecho todos los esfuerzos para acorralar a los Republicanos y dejarlos fuera del proceso de redacción y aprobación de la “Ley de Expolio Intergeneracional”, ya que han manifestado constantemente sus dudas y su oposición a ella. Cuando los Republicanos protestaron,  la reacción de los Demócratas fue ésta, de labios del Senador Richard Durbin, de Illinois, el estado de Obama:

La historia no recordará si esta ley se aprobó con 63 o 73 votos.

Y la Speaker del Congreso, Nancy Pelosi, no fue menos clara:

Si, nosotros [los Demócratas] hemos redactado la Ley. Sí, nosotros hemos ganado las elecciones.

Dejando aparte que es una ley que surge con una oposición latente en la sociedad americana (apenas el 53% de los americanos la apoyan, según una encuesta de Gallup), y que no ha contado con el consenso necesario para gastarse tal barbaridad de dinero, yo considero que es una Ley necesaria y que debe aprobarse, pero no es su forma. Porque hay muchos indicios que llevan a pensar que fracasará.

Por ejemplo, si está orientado a paliar la crisis y a generar empleo, se está gastando dinero en el lugar equivocado. Es decir, los programas y proyectos que financia el estado no son los de los sectores con mayores problemas, y no son proyectos prioritarios en los sectores afectados. ¿Comprar vehículos propulsados con energías alternativas? ¿Genera empleo? ¿Es prioritario?  Alan Reynolds, del Cato Institute, con buen criterio dice:

La tasa de desempleo entre los funcionarios fue de solo el 2.3% en diciembre, y del 3.8% en el sector de la Sanidad y en el de la Educación. La tasa de desempleo en Industria y Construcción, al contrario, fueron de 8.3% y de 15.2% respectivamente. Sin embargo, el 39% de los $550 mil millones de la ley van a ir a gobiernos estatales y locales. Otro 17.3% va a sanidad y educación – sectores donde también prevalecen los puesto de trabajo para el estado que son relativamente seguros.

Es decir, el 39% del incremento de gasto público es para el propio gobierno, no para estimular a las empresas. Es lógico que sea así si se piensa que el gobierno es más eficiente asignando recursos y generando crecimiento económico. Es ilógico que se piense así cuando todas las evidencias dicen constantemente lo contrario.

De estos $550 mil millones de gasto, el 22.5% es para incrementar el gasto social, ampliando coberturas ya existentes. Loable y hasta necesaria como es la iniciativa de aumentar la protección a los más desfavorecidos cuando se ven especialmente golpeados durante la crisis, esta partida tiene dos consecuencias inmediatas:

  • Se generan nuevos derechos, que será probablemente dificilísimo retirar una vez pase la crisis. Es decir, una proporción importante de este gasto pasará a formar parte de la línea base de gastos, será permanente. Es un incremento real y para siempre del gasto público.
  • Desincentivará, es decir, hará lo contrario que estimular, el que las personas en dificultades busquen trabajo o traten de iniciar un negocio por su cuenta. Insisto: no se está dando dinero para que uno salga adelante, o financie una iniciativa personal. Se está dando dinero indirectamente a través de programas sociales a los que se podrá acoger más gente, durante más tiempo. El caso de España es una de las pruebas de laboratorio más perfectas que existen, con una cultura de la dependencia tan extendida que somos incapaces de llegar a una tasa de paro inferior al 7%, y podemos presumir de regiones enteras donde la proporción de la población que se sostiene únicamente a través de dinero estatal es, si no alarmante, sí digna de estudio. Repito: es necesario proteger a los desfavorecidos. Pero eso no es estimular la economía, y menos si parte de las protecciones tienen una vocación de convertirse en permanentes.

El coste equivalente de crear un puesto de trabajo está en torno a 230.000 dólares por puesto ($825 mil millones divididos entre 3.7 nuevos puestos). ¿Parece razonable?. El mismo importe, dividido entre el número de familias en Estados Unidos (el estudio es de la Heritage Foundation), no da resulta que cada familia podría recibir 10.520 dólares con este dinero, suficiente para cubrir sus necesidades de sanidad, alimento y ropa de un año. O casi lo mismo que se gasta en vivienda en un año una familia.

Otra razón más es que, por mucha prisa que quieran darse todos, el gasto va tardar demasiado en llegar al mercado. La CBO lo explicaba en una carta enviada el día 26 por la noche (gracias, Michelle):

Suponiendo la promulgación a mediados de febrero, la CBO estima que la Ley aumentaría el gasto en $92 mil millones durante los meses restantes del año fiscal 2009, en $225 mil millones en el año fiscal 2010 (que comienza el 1 de octubre), en $159 mil millones en 2011, y en un total de $604 mil millones durante el período 2009-2019. …

Además, la CBO y el Comité Conjunto de Impuestos (JCT – Joint Committee on Taxation) estiman que poner en ejecución las provisiones en la División el B reduciría los ingresos en $76 mil millones en el año fiscal 2009, en $131 mil millones en el año fiscal 2010, y en un neto de $212 mil millones durante el período 2009-2019 .

Combinando los efectos sobre los gastos y los ingresos, la CBO estima que la promulgación de la Ley aumentaría el déficit presupuestarios federal en $169 mil millones durante los meses restantes del año fiscal 2009, en $356 mil millones en 2010, en $174 mil millones en 2011, y en mil $816 millones durante el período 2009-2019.

(Por cierto, continuando con la tradición de su antecesor, Douglas W. Elmendorf, director de la CBO, mantiene su blog donde informa de sus actividades).

Paul Krugman, el premio Nobel tan crítico con las políticas económicas de Bush, y que apoya absolutamente a Obama y a su plan, lo dice también en su blog, (donde argumenta contra las rebajas de impuestos, todo hay que decirlo):

Hay un problema con un plan de estímulo basado solo en una inversión pública, a saber,  los plazos. Necesitamos el estímulo rápidamente, y hay un número limitado de proyectos “listos para empezar a cavar” que puedan comenzar los suficientemente pronto como para suponer una mejora de la economía dentro de poco. Se puede dar más tamaño al estímulo con otras formas de gastos, principalmente ayudaando a americanos con problemas — subsidios de paro, vales de comida, etc.. Y también se puede proporcionar ayuda para los estados y las administraciones municipales de modo que no tengan que recortar gastos — la evitación del anti-  estímulo es un modo rápido de conseguir el estímulo neto. Pero todo lo que he oído dice que hasta con todas estas cosas es difícil contar con bastantes gastos para proporcionar toda la ayuda que necesita la economía en 2009.

Es decir, incluso siendo keynesianos podemos tener dudas de que este Plan esté lo suficientemente preparado para salir bien a corto plazo. En ReadTheStimulus.ogr podemos ver algunos gráficos muy reveladores. El primero, la distribución del gasto por años. Vean qué porcentaje va a llegar a la economía en 2009:

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Apenas el 21%. Pero hay más. De los datos de la CBO, vean cómo se reparte el impacto económico en Gastos Directos, Asignaciones Discrecionales (Appropriations), e Ingresos en los próximos años:

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Efectivamente: no es hasta 2010 y 2011 cuando llega el dinero.

Otro motivo más es que los supuestos básicos sobre los que se sustenta el Plan son erróneos. El equipo de Obama afirma que el gasto público según este plan va a tener un efecto multiplicador de 1.6, es decir: por cada dólar invertido por el gobierno, se generan 1.6 dólares de resultado. Pues no está tan claro, como explica Robert J. Barro, profesor de Economía de Harvard:

Supongamos que el multiplicador fuera 1.0. En este caso, un aumento de una una unidad en compras del gobierno [un aumento de una unidad en el gasto público] y, así, en la demanda agregada de bienes, llevaría a un aumento de una unidad en el producto nacional bruto (PIB) real. Así, los bienes públicos añadidos son básicamente gratuitos para la sociedad. Si el gobierno compra otro avión o puente, el producto total de la economía se amplía lo suficiente como para fabricar un avión o puente sin requerir una reducción en el consumo o inversión de alguien.

La explicación de esta magia consiste en que hay recursos ociosos – trabajo y capital no utilizados – que se ponen para trabajar para producir nuevos bienes y servicios.

Si el multiplicador es mayor que 1.0, como por lo visto asumido por el Equipo Obama, el proceso es aún más maravilloso. En este caso, el PIB real se eleva más que el aumento de compras del gobierno. Así, además del avión o puente gratuitos, también tenemos más bienes y servicios de sobra para el consumo privado o la inversión. En este escenario, los gastos añadidos del gobierno son una buena idea aun si el puente no va a en ninguna parte, o si los empleados públicos se dedican sólo a rellenar agujeros inútiles. Por supuesto, si este mecanismo fuese genuino, uno podría preguntarse por qué el gobierno debería pararse en sólo $1 billón de nuevo gasto.

¿Cuál es el fallo? La teoría (un modelo macroeconómico Keynesiano simple) implícitamente supone que el gobierno es mejor que el mercado privado en gestionar los recursos ociosos para producir cosas útiles. El trabajo y capital no utilizados pueden ser utilizados a un coste social esencialmente cero, y el mercado privado es por alguna razón incapaz de entender esto. En otras palabras, hay algo incorrecto con el sistema de precios [Si el sistema de precios fuese correcto, todos compraríamos todo al gobierno, y no a las empresas privadas. Por lo tanto, los precios están mal y no reflejan el coste social real].

Un punto de partida mucho más plausible es un multiplicador cero. En este caso, dado un PIB, una subida de compras del gobierno requiere una caída igual en el total del PIB en otras partes – consumo, inversión y exportaciones netas. En otras palabras, el coste social de una unidad adicional de compras del gobierno es uno.

Este acercamiento se aplica por lo general a análisis de coste-beneficio de proyectos públicos. En particular, el valor del proyecto (contando, supongamos, el flujo entero de futuras ventajas de un puente o un camino) tiene que justificar el coste social. …

Como no es fácil separar los cambios en compras del gobierno de las fluctuaciones comerciales totales, las mejores pruebas vienen de cambios de grandes de compras de material militar que se producen por cambios en la guerra y la paz. Un experimento en particular bueno es el masivo incremento de gastos de defensa estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. La visión Keynesiana habitual asegura que la expansión fiscal [crecimiento del gasto público] de la Segunda Guerra Mundial proporcionó el estímulo que finalmente nos sacó de la Gran Depresión. Así, pienso que la mayor parte de los macroeconomistas considerarían este caso como uno adecuado justo para ver si alguna vez existe un multiplicador grande.

He estimado que la Segunda guerra mundial incremento los gastos de defensa estadounidenses en $540 mil millones (en dólares de 1996) por año en el pico en 1943-44, ascendiendo al 44 % del PIB real. También estimé que la guerra incremento el PIB real en $430 mil millones por año en 1943-44. Así, el multiplicador fue 0.8 (430/540). El otro modo de poner esto consiste en que la guerra hizo bajar componentes del PIB aparte de las compras militares. Las bajadas principales estuvieron en la inversión privada, partes no militares de compras del gobierno, y exportaciones netas – el gasto de consumidor personal cambió poco. La producción de guerra absorbió recursos de otros usos económicos – hubo un efecto reducto, más que multiplicador.

Podemos considerar de manera similar otras tres experiencias de guerra estadounidenses – la Primera Guerra Mundial, la Guerra de Corea, y la Guerra de Vietnam – aunque las magnitudes de los gastos de defensa adicionales fueran mucho más pequeñas en comparación con el PIB. La combinación de pruebas … da una estimación total del multiplicador de 0.8 – el mismo valor que antes. …

Hay motivos para creer que el multiplicador basado en la guerra de 0.8 exagera mucho el multiplicador que se aplicaría a compras del gobierno en tiempos de paz. … Cuando he intentado estimar directamente el efecto multiplicador asociado con compras del gobierno en tiempos de paz, he obtenido un número prácticamente igual a cero.

James Pethokoukis, en su blog Capital Commerce en el U.S. News and World Report, da algunas razones más. Los modelos no apoyan la premisa de generación de empleo y mejora de la economía mediante incremento del gasto público financiado con déficit. Cita por ejemplo un estudio de 2005 realizado por Andrew Mountford y Harald Uhlig, de la Universidad de Londres y de la Universidad Humboldt en Berlín, en el que analizaban con modelos matemáticos la respuesta de la economía ante políticas fiscales de choque para responder a crisis económicas. Analizaron tres tipos de políticas fiscales de choque:

  • Un aumento de gastos financiado por aumentos de déficit (es decir, se pide prestado más, no hay mayores ingresos) . Esto es lo que hizo FDR en su día con el New Deal, y lo que propone Obama en su Plan.
  • Un aumento de gastos de presupuesto equilibrado (es decir, se gasta más y se incrementan los impuestos para financiado financiar este gasto). Esto es lo que hizo Clinton.
  • Una reducción de impuestos financiada por el déficit (es decir, el gobierno tiene menos ingresos, mantiene el nivel de gasto, y genera más déficit). Lo que hizo Reagan.

La conclusión principal del estudio:

    Nuestra principal conclusión es que la mejor política fiscal para estimular la economía es una reducción de impuestos financiada con déficit, y que los costes a largo plazo de una expansión fiscal mediante incremento del gasto público son probablemente mayores que los beneficios a corto plazo.

    Concluímos que una política de choque de mayor gasto a costa de incrementar el déficit estimula la economía durante los 4 primeros trimestres, pero sólo débilmente si lo comparamos con una reducción de impuestos financiada por el déficit.

El estudio completo es sencillo de seguir, y aporta mucha información, ya que el análisis se hace a partir de datos reales de Estados Unidos desde 1955 a 2000.

image

Y así lo ve Eric Allie en su blog imprescindible Furiousdiaper.com

Para explicar que el Plan de Estímulo no está dirigido a la raíz del problema, también cita Pethokoukis a Alberto Alesina de Harvard y Luigi Zingales de la Universidad de Chicago, quienes razonan así: si la crisis actual está motivada en gran parte por una crisis crediticia que genera falta de confianza,  actuemos sobre el miedo de los inversores creando

un incentivo para que la gente asuma más riesgos y mueva sus ahorros desde deuda del estado a activos más arriesgados. No hay ningún modo mejor de impulsar esto que una eliminación temporal del impuesto sobre las plusvalías para todas las inversiones comenzadas durante 2009 y mantenidas durante al menos dos años.

Los propios asesores de Obama han escrito en el pasado sobre políticas fiscales, recomendando lo opuesto a lo que contiene el plan. Esto decía Christina Romer, la nueva Presidenta del  Consejo de Consejeros Económicos (Council of Economic Advisers), en marzo de 2007 en un estudio titulado “Los Efectos Macroeconómicos de los cambios en los impuestos”:

Las estimaciones resultantes indican que los incrementos de impuestos contraen enormemente la economía. Los efectos son muy significativos, y mucho más extensos que los que se obtienen utilizando medidas más amplias de cambios impositivos. El efecto más amplio se origina en una parte considerable de un fuerte efecto negativo de los incrementos de impuestos sobre la inversión. … Los aumentos de impuestos parecen tener un impacto negativo muy grande, sostenido, y muy significativo en la producción [en el PIB]. Ya que la mayor parte de cambios de impuestos de exógenos que hemos tenido son de hecho reducciones, el modo más intuitivo de expresar este resultado consiste en que las reducciones de impuestos tienen efectos de salida positivos muy grandes y persistentes.

Y Larry Summers, el nuevo director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca escribió en enero de 2008 que las políticas estímulo fiscales (a través de incremento del gasto) tenían que cumplir ciertos criterios:

El estímulo fiscal es apropiado como un seguro porque es el modo más rápido y más confiable de animar en el corto plazo el crecimiento económico en un momento en el que un descenso por una recesión seria presionaría a las familias americanas, exacerbaría las tensiones financieras, aumentaría las presiones proteccionistas y haría daño a la economía global.

Un estímulo fiscal mal provisto puede tener efectos secundarios peores que la enfermedad que quiere curar. Esto sugiere que debemos concentrarnos en tres cuestiones:

  • En primer lugar, para ser eficaz, el estímulo fiscal debe ser oportuno. Para que merezca la pena emprenderlo, debe ser legislado antes de mitad del año y estar basado en cambios de impuestos y beneficios sociales que puedan ser puestas en práctica casi inmediatamente.
  • En segundo lugar, el estímulo fiscal sólo funciona si se gasta, así debe estar dirigido a objetivos. Los programas objetivo deberían favorecer a aquellos con ingresos bajos y aquellos cuyos ingresos han caído recientemente, para quienes los gastos son más urgentes.
  • En tercer lugar, el estímulo fiscal, para ser máximamente eficaz, debe ser clara y creíblemente temporal sin impactar negativa y significativamente al déficit durante más de un año más o menos tras su puesta en marcha. Si no es así, se  arriesga a ser contraproducente levantando el fantasma de futuros déficits mayores, haciendo subir los tipos de interésa largo plazo y minando la confianza y las perspectivas de crecimiento a largo plazo.

¿Cumple esta ley las tres condiciones que cita Summers? La primera, y la tercera, no. La segunda … sí, imagino que el apoyo a quienes quieren dejar de fumar favorece a aquellos con ingresos bajos. ¿O no?

Conclusión

La Ley ha sido aprobada en el congreso, por 244 votos a favor, y 188 en contra (todos los congresistas Republicanos, más 11 Demócratas). Los nombres y el voto de lo congresistas, aquí.

Es una Ley con tremendos errores, algo inaceptable cuando se trata de “salvar la economía”, que no va estimular la economía en el corto plazo, ni va a crear empleo (recuerdo que Obama hablaba de “crear o mantener”, hábil retórica), que contiene muchos programas sociales de tapadillos que probablemente se convertirán en gasto permanente, … Es una Ley de pura imagen, para demostrar cómo el Gobierno hace algo. Lo que hace no es lo mejor, y el efecto en la economía será escaso. Es un paso más hacia la europeización de Estados Unidos.

Decía el ex-Presidente Electo Obama a principios del mes de Enero, en una de sus ya famosas ruedas de prensa que

No hay desacuerdo en que necesitamos que nuestro gobierno actúe – con un Plan de Recuperación que ayude a poner en marcha la economía.

Pues el 27 de enero, en páginas impares del Washington Post y del New York Times, ocupando toda la página, apareció el siguiente anuncio:

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Es una anuncio del Cato Institute cuyo texto es el siguiente:

Con el debido respeto, Sr. Presidente, es no es verdad.

A pesar de los informes sobre que todos los economistas son ahora Keynesianos y sobre que todos apoyamos un gran aumento de la carga del gobierno, nosotros los abajo firmantes no creemos que más gastos público sean una modo de mejorar los resultados económicos. Más gasto público con Hoover y Roosevelt no sacó a la economía de los Estados Unidos de la Gran Depresión en los años 1930. Más gasto público no solucionó “la década perdida” de Japón en los años 1990. Como tal, es un triunfo de la esperanza sobre la experiencia el creer que más gasto público ayudará a los Estados Unidos hoy. Para mejorar la economía, los políticos deberían concentrarse en reformas que quiten impedimentos al trabajo, al ahorro, a la inversión y a la producción. Tasas impositivas más bajas y una reducción de la carga de gobierno son los mejores modos de usar la política fiscal para fomentar el crecimiento.

Firman cientos, literalmente cientos de economistas y profesores universitarios, entre ellos tres premios Nobel.

Si realmente esta iniciativa fracasa en su intento de generan mayor empleo y superar la crisis, y sin ninguna otra crisis de otro tipo en curso, Obama habrá fracasado estrepitosamente … para los conservadores. Porque para los más liberales –en sentido estadounidense- la culpa siempre se podrá achacar a que rebajó los impuestos, en vez de subirlos, a que no fue suficiente (Paul Krugman ya lo dijo en diciembre) … Y siempre podrán presentar como un éxito el incremento de programas sociales. Por lo tanto, y destapando una vez más mi pesimismo genético, me temo que como gesto triunfará, como herramienta de estímulo fallará, como herramienta para impulsar “cambio social” en el sentido de ampliar el papel del gobierno triunfará, y como ejemplo para el resto del mundo … miedo me da que triunfe.

Es una pena. Podría haber sido una gran Ley. Podría haber sido un primer paso hacia ese consenso y bipartidismo del que hace gala el Presidente. Ha sido un atropello por parte del Congreso de mayoría demócrata, y se está utilizando el dinero de todos los contribuyentes en una inmensa campaña de publicidad de escala mundial y en favorecer a grupos de interés que apoyaron al nuevo Presidente y a su partido.

Confiemos en el ingenio americano que tanto cita la Gobernadora Palin para que los resultados sean poco perniciosos.

1 Respuesta a “La “Ley de Expolio Intergeneracional” (revisión de las propuestas económicas de Obama)”



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