Los hechos son obstinados (la dimisión de Gregg, otro jarro de agua fría para Obama)

Esta es una cita de Ronald Reagan, que repita una de John Adams. Ambos se referían a la imposibilidad de hacer que la realidad se acomode a nuestros deseos. La cita de Adams proviene de una obrita titulada “Argument in Defense of the Soldiers in the Boston Massacre Trials”, (“Argumento defensa de los Soldados en los Procesos de la Masacre de Boston”), de 1770, y en su forma completa dice:

Los hechos son obstinados; e independientemente de lo que puedan ser nuestros deseos, nuestras inclinaciones, o los dictados de nuestra pasión, ellos no pueden cambiar el estado de los hechos y de las pruebas.

[Adams fue el segundo Presidente de los Estados Unidos, sucediendo a George Washington, lo que no le impidió en 1770 ser abogado defensor de los soldados británicos acusados de haber provocado 5 muertos en un tumulto en Boston – la Masacre de Boston. Su defensa consiguió que seis de los ocho acusados fuesen declarados no culpables, y dos declarados culpables de homicidio, no de asesinato].

Pues sí, los hechos son obstinados, como siguen aprendiendo los creyentes del obamismo, y el propio Obama. El Presidente se estará dando cuenta día a día que ejercer de Presidente no es hacer campaña –lo que lleva haciendo desde que fue elegido Senador nacional-, y sus devotos se están dando cuenta de que el nuevo capítulo que esperaban que se incluyese en la Leyenda Dorada (la “Legenda Aurea”, recopilación medieval de hagiografías de Santos de la Iglesia en la que se sucedían los milagros en cada línea) para honrar a San Barack va tener que retrasarse algún tiempo.

Nadie quiere ser Secretario de Comercio

Después de que Bill Richardson tuviese que retirarse como candidato del Presidente Obama para secretario de Comercio por estar siendo investigado en una red de corrupción, sus sucesor, el Senador Republicano Judd Gregg, ha presentado su dimisión el pasado jueves día 12 de febrero. La elección de Gregg era un símbolo del afán bipartidista y de consenso de Obama. Sin embargo,  los hechos obstinados que han marcado estas semanas de Gobierno no podían ocultar que, de consenso, poco.

La noticia la daba en primer lugar la MSNBC, como recogió Ed Morrissey en HotAir. En una entrada en su página, Michelle Malkin recogía la declaración casi íntegra de Gregg explicando el por qué de su dimisión:

Quiero agradecer al presidente el haberme nominado para servir en su Gabinete como Secretario del Comercio. Esto ha sido un gran honor, y yo había pensado que podría traer algunos puntos de vista e ideas que le ayudarían en el ejercicio del gobierno durante estos tiempos difíciles. Sobre todo admiro su buena voluntad para alcanzar acuerdos con los del otro lado.

Sin embargo, se ha hecho aparente durante este proceso que esto no me iba a servir cuando me he encontrado que en cuestiones, como el Paquete de Estímulo y el Censo, hay conflictos insolubles para mí. Antes de aceptar este puesto, habíamos hablado de estas y otras diferencias potenciales, pero lamentablemente no nos concentramos lo suficiente en estas preocupaciones. Trabajamos desde un grupo diferente de puntos de vista en muchos puntos críticos de programa.

Obviamente el presidente requiere un equipo que sea totalmente partidario de todas sus iniciativas.

Admiro enormemente al Presidente Obama y sé que nuestro país se beneficiará de su mandato, pero en este momento debo retirar mi nombre de los considerados para este puesto.

Mientras avanzamos, espero que haya muchas cuestiones e iniciativas donde pueda y desee trabajar para asegurar el éxito de las propuesta del Presidente. Este será ciertamente uno de mis objetivos.

Kathy y yo también queremos agradecer expresamente al Gobernador Lynch [de New Hampshire, el estado al que representa Gregg ] y Bonnie Newman [quien iba a sustituir a Gregg en su puesto del Senado] por su amistad y ayuda durante este período. Además deseamos agradecer a toda la gente, sobre todo de New Hampshire, que ha sido tan amable y generosa en sus comentarios de apoyo.

Como un asunto adicional para aclarar, nada sobre el proceso de revisión desempeñó papel alguno en esta decisión [es decir, no dimite porque se haya encontrado algo raro en su pasado]. Seguiré representando a la gente de New Hampshire en el Senado de los Estados Unidos.

Y en Politico.com, Martin Kady II y David Rogers incluían varios detalles más sobre el suceso:

El senador Judd Gregg repentinamente retiró su nombramiento como Secretario de Comercio el jueves, diciendo a Politico que él “no podía seguir siendo Judd Gregg” y servir en el Gabinete de Barack Obama.

La Casa Blanca — donde algunos asesores fueron pillados de sopresa por la dimisión — al principio respondió severamente al anuncio de Gregg, retratando al republicano de New Hampshire como alguien que buscó el trabajo y luego tuvo “un cambio de opinión.”

En una declaración, el secretario de prensa de la Casa Blanca Robert Gibbs dijo que Gregg había “tendido la mano al presidente y había ofrecido su nombre como Secretario de Comercio” — y que él había prometido que, “a pesar de los desacuerdos pasados sobre programa, él apoyaría, abrazaría e impulsaría el orden del día presidencial.”

Obama mismo dijo a un periódico de Illinois que la retirada de Gregg era “un tanto sorpreendente” porque el senador se había “acercado a nosotros con interés y parecía entusiasmado.”

Aunque un asesor de la Casa Blanca dijo que la noticia le "había pillado por sorpreasa", el Jefe de Gabinete Rahm Emanuel dijo que Gregg había señalado a la administración a principios de semana que tenía dudas y Obama se había reunido con él el miércoles en la Casa Blanca para animarle a quedarse.

En una sesión informativa en el avión mientras el presidente volaba en el Air Force One a Springfield el jueves por la tarde, Gibbs dijo que Gregg le comunicó al presidente su decisión de retirarse en una llamada telefónica el miércoles.

Pero Obama más tarde dijo al periodista del cuerpo de prensa en el vuelo que él no lo había sabido hasta hoy, y llamó a Gregg " un hombre bueno " que tenía "un cambio de opinión."

De todos modos, no bubo ninguna declaración conjunta — como cuando el antiguo senador Tom Daschle se retiró como candidato de Obama para Salud y Servicios Humanos — y la tensión entre la Casa Blanca y Gregg es evidente.

“Una vez que se hizo claro tras de su nombramiento que el senador Gregg no iba a apoyar algunas prioridades económicas claves del Presidente Obama, se hizo necesario para el senador. Gregg y para la administración Obama separar sus caminos,” dijo Gibbs.

“No hay resentimiento. Es mejor que esto pasara ahora que después del hecho,” dijo Emanuel. Pero él añadió que, “si yo dijera que esto no es una desilusión, carecería de cualquier credibilidad.”

En una entrevista con Politico el jueves por la tarde, Gregg dijo que él “debería haberse enfrentado” antes a los conflictos que sentía.

“He ido por libre, y comencé a preguntarme si podría ser un jugador de equipo eficaz,” dijo el republicano de New Hampshire. “El presidente merece a alguien que pueda bloquear a favor de sus políticas. Como un asunto práctico, puedo contribuir a su orden del día mejor — donde estemos de acuerdo — como senador, y espero hacer esto.”

“El error es mío,” Gregg dijo a Politico. Rechazó hablar de cualquier conversación que hubiese tenido con Obama, diciendo, “puedo haberme avergonzado a mí mismo, pero espero que no a él.”

Los republicanos celebraron la decisión de Gregg de quedarse en el Senado — y se regodearon con la vergüenza que el equipo Obama afrontaba.

Dado que Gregg no había dimitido todavía del puesto de Senador, lo mantiene y vuelve al Senado.

Esta decisión de Gregg es una mancha más en el plan de Obama. Su transición está teniendo más repercusión por las dimisiones escandalosas y por la falta de consenso en las pocas iniciativas que ha puesto en marcha que por el resultado eficaz –y lo ha sido- de la misma.

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La ruptura entre Gregg y Obama ha sido dolorosa, sin duda. Gregg ya estaba trabajando para Obama, asistía a reuniones, estaba creando su equipo … Pero el orden del día doméstico de Obama le ha llevado a tomar esta decisión inesperada. La Associated Press da una idea de lo inesperada que ha sido:

Diciendo, "cometí un error," el senador republicano Judd Gregg de New Hampshire repentinamente se retiró como candidato a Secretario de Comercio el jueves y atrajo una reacción irritada de la Casa Blanca, que de repente se enfrenta con la tercera dimisión del Gabinete de la joven presidencia de Barack Obama.

La referencia de Gregg al Plan de Estímulo subrayó la división partidista sobre la pieza central del plan de recuperación económico de Obama. Los conservadores en ambas cámaras han sido críticos implacables del plan, sosteniendo que está lleno de gastos despilfarradores y que no creará bastantes empleos. Gregg se ha abstenido de votar a favor de la propuesta de ley — y sobre cualquier otro asunto — mientras su nombramiento estaba pendiente.

El Departamento de Comercio tiene jurisdicción sobre la Oficina de Censo, y la administración recientemente tomó medidas para afianzar un mayor control. Los republicanos han criticado severamente la decisión, diciendo que era una tentativa de politizar el hecho que ocurre "una vez cada década".

La administración de Obama ha fallado de nuevo, y cada vez son más los que se preguntan si esto no será una muestra de que, efectivamente, tanto el nuevo Presidente como sus más próximos asesores no serán demasiado inexpertos.

¿Es Obama tan bipartidista en sus nombramientos como asegura?

Obama ha insistido en su posición bipartidista y de consenso, y sus partidarios insisten en que ha nombrado a tres Republicanos en su Gabinete. A saber: Robert Gates como Secretario de Defensa y herencia de Bush 43, con pragmatismo más que otra cosa, no parece razonable hacer cambios aquí con dos guerras en curso; Ray LaHood (ex-Congresista Republicano de Illinois) como Secretario de Transporte, una de las Secretarías que menos peso tiene y que sirve para estos menesteres de presumir de bipartidismo; y Gregg como Secretario de Comercio. Siendo justos, convendría recordar que Gregg es segunda opción, tras la caída de Richardson, y siendo severísimos, podríamos hasta decir que Gates no cuenta, pues no es Republicano registrado. Pero, en fin, sí, Obama ha intentando enviar un mensaje de bipartidismo con sus nombramientos.

Ahora bien, ¿es el único? ¿Ustedes que creen?

Incluyendo a este desastre que fue Bush 43, podemos ver nombramientos cruzados en casi todas las administraciones pasadas:

  • Bush 43 – sí, han leído bien, Bush 43 “El Manta” – tuvo como Secretario de Transporte al Demócrata Norman Mineta, de 2001 a 2006. ¿Quiere esto decir que Bush era bipartidista y buscaba el consenso?
  • Clinton tuvo al Republicano William Cohen como Secretario de Defensa.
  • Reagan tuvo al Demócrata –aunque acabó registrándose como Republicano- William Bennett como Secretario de Educación
  • Nixon tuvo a Daniel Patrick Moynihan como Embajador ante las Naciones Unidas, aunque durante su presidencia este puesto no tenía rango de Secretaría.
  • Kennedy tuvo a los Republicanos Clarence Douglas Dillon y Robert McNamara (aunque este de Republicano solo tenía el nombre) como secretarios del Tesoso y de Defensa respectivamente.
  • Eisenhower tuvo al Demócrata Martin Patrick Durkin como secretario de Trabajo, que fue a su vez sucedido por otro Demócrata, James P. Mitchell.
  • Roosevelt tuvo como secretario de la Guerra al Republicano Henry L. Stimson, y como Secretario de la Armada al también Republicano Frank Knox, ambos, hay que reconocerlo, en plena Segunda Guerra Mundial y con un consenso nacional amplio.

Así a ojo, descontando a Truman, a Ford, a Carter, y a Bush 41, todas las administraciones estadounidenses han tenido a miembros del partido contrario al del presidente sirviendo como Secretarios del Gobierno. Así que, obamitas del mundo, menos exageración con eso del consenso y e bipartidismo.

¿Qué pasa con el Censo?

Aunque la decisión de nombrar a Gregg era fantásticamente publicitaria, Gregg ha desmontado la campaña, y lo ha hecho citando los dos asuntos de política nacional que más vehementemente están llevando los Republicanos al orden del día: el Censo, y el Plan de Estímulo.

Según la Constitución de Estados Unidos, es obligatorio contar a la población de los Estados Unidos al menos cada 10 años. Como consecuencia, todos los años terminados en 0 la Oficina del Censo hace un nuevo Censo de población. Los resultados del Censo definen el número de Congresistas que cada estado elige en el Congreso, permite redefinir el alcance geográfico de los distritos electorales, y además define los votos electorales que cada estado tiene.

En general, los Departamentos del Gobierno de los Estados Unidos, y más las oficinas, agencias, y administraciones que dependen de ellos, tienen la consideración de “no partidistas”, en el sentido de que son genuinamente cuerpos administrativos, gestores responsables de una función, y alejados de las luchas políticas. Entre otras cosas, por esos motivos pueden estar a cargo de ciertas Secretarías personas del partido opuesto al del Presidente. 

Lo que pasa con el censo lo ha analizado muy bien GayPatriot –sí, en Estados Unidos hay gays que votan Republicano, y no pocos –, comenzando con una explicación simple de lo que habría pasado hace ocho años de haber ocurrido lo que ha pasado ahora:

Imagine, si lo desea, que durante la Administración Bush, los grupos conservadores se quejaran de que no confiarían en la forma en que un miembro del gabinete entrante administraría un programa que cae dentro de las responsabilidades de su Departamento. En vez de tranquilizar a esos grupos diciendo que él tenía toda la confianza en que la persona asignada haría su trabajo sin prejuicios, el presidente (o su representante) le dice dichos grupos que no se preocupen ya que él dirigiría dicho programa desde la Casa Blanca.

Suponga además que de acuerdo con su responsabilidad tal y como está explicado detalladamente en el Artículo I de la Constitución, el Congreso pasase una ley que da a dicho Departamento la autoridad para administrar tal programa. El trasladar esto a la Casa Blanca violaría así la ley federal.

Usted escucharía protestas clamorosas enormes, ¿verdad?

Esto es exactamente el escenario que se desarrolló el fin de semana pasado cuandoi la Casa Blanca “respondiendo a las preocupaciones de grupos de minorías por el compromiso de [el Secretario de Comercio nominado, Judd] Gregg de financiar el censo, ha decidido que el director de la Oficina de Censo dependa directamente de la Casa Blanca.” [Así lo cuenta la MSNBC]

Ah, pues no exactamente, no hubo ninguna protesta clamorosa en los medios.

Así es. Según Ley Federal, el Departamento de Comercio es responsable del Censo y la Oficina del Censo depende de este departamento.

Parece que lo que pretende hacer la Casa Blanca es afinar el Censo utilizando modelos estadísticos cuando el ir contando a las personas una a una no sea razonable, y reorientar así el próximo Censo de 2010. Lo que ocurre es que, como explica Bruce Chapman  en Discovery Blog, esto no es tan fácil:

Hay un fallo del Tribunal Supremo de 1999 que haría difícil el ajuste basado en muestreos en ausencia de pruebas irrefutables de que el recuento usual sería menos creíble. Y esas pruebas no sólo no existen, sino que un estudio estadístico de tres años que terminó en 2003 para responder a esta cuestión concluyó justo lo contrario: el ajuste de los números de Censo por muestreos y modelos de ordenador podría llevar a un resultado del Censo menos creíble. Un recuento siempre ha sido legalmente defendible. Un Censo "ajustado" borroso – donde las cifras en en todo el Censo y por bloques serían manifiestamente erróneas en muchos casos – podría dar lugar a pleitos interminables y mala fe.

Otro problema para la Casa Blanca de Obama si quiere cambiar ek enfoque del Censo: la planificación para el Censo 2010 ha estado en marcha durante años y ahora está en la preparación para pruebas. Las interrupciones causadas por una decisión de la Administración de cambiar dichos proyectos causarían grandes problemas y probablemente animarían a la resistencia por parte de los estadísticos profesionales a cargo de desarrollar el Censo.

Finalmente, uno se pregunta si el presidente entiende que el Censo es una función de gobierno que requiere no sólo la integridad de hecho sino también la apariencia de integridad. La reputación del Censo no debería estar puesta en peligro. Es bastante difícil conseguir que la gente coopere con el desarrollo del Censo sin crear una reputación de la politización.

Esto dice Ace sobre el asunto:

¿Tiene el presidente alguna idea de lo que hace y por qué actúa así? Es completamente posible, por lo que he visto, que no. Al principio, supongo que podríamos dejarlo sólo en que se trata de Bambi aprendiendo a ponerse de pie. Pero el presidente afirma haber estado preparando la transición durante meses. La transición ha terminada, él está ya en el poder, ahora es tiempo de gobernar.

Le diré cual es su problema de siempre. Mo tiene ninguna visión de propia, así que se ve arrastrado de un lado a otro por cualquiera al que preste atención. Por eso sigue nominando a personas sin haberlas examinado. Porque se lo han dicho. Por eso él quiso tener al Director de la Oficina de Censo dependiendo de la Casa Blanca. Los grupos de minorías con el número de teléfono de Emanuel se quejaron, y entonces él hizo lo que le dijeron.

¿Crecerá alguna vez el presidente y realmente asumirá el poder? ¿Queremos que lo haga?

Como observa Michael Barone en su blog de U.S. News and World Report, esta decisión del gobierno Obama podría ser inconstitucional. Pero lo más importante, podría ser un error. Si lo que pretende la Casa Blanca es controlar el Censo, no necesita dar este paso, que solo hará que los conservadores pongan el grito en el cielo. El Presidente puede despedir al Secretario de Comercio cuando quiera, por lo que quiera, incluso por no hacer el Censo como el Presidente quiere –aunque quedaría francamente mal descubrir que ha sido por eso. Si lo que pretende es dar a entender a esos grupos de apoyo a minorías que va a dejar a Gregg sin esa responsabilidad, consigue dos cosas: minusvalorar a Gregg –que, con motivo, cita esto como causa de su dimisión- y dar a entender a estos grupos de minorías que el Censo se hará para favorecerles a ellos. ¿Vamos a ver rediseños de distritos electorales que aseguren una mayoría demócrata en Estados que antes no la tenían? ¿Será capaz esta administración Demócrata de cometer este error?


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