Resumen de la historia legislativa
He comentado las Propuestas Económicas de Obama aquí y aquí. Habíamos dejado la historia en que el Congreso había aprobado la propuesta inicial, por un valor de 820 mil millones de dólares, sin contar los intereses. Fue aprobada por 244 votos a favor y 188 en contra, con ni un solo voto de apoyo de los Congresistas Republicanos. Ésta fue la propuesta de ley que pasó al Senado. Y aquí retomamos la historia.
Bien, lo que ocurrió en el Senado es que lo Senadores cambiaron la financiación de proyectos especiales de los Congresistas por proyectos especiales propios. Las enmiendas del Senado se presentaron como reducciones del gasto incluido en la primera versión de la Ley remitida por el Congreso. Efectivamente, redujeron unos 100.000 millones de dólares de gasto de la propuesta de ley del Congreso, y añadieron un poco más de 100.000 millones de dólares.
Así, el 7 de febrero ya Ace podía anunciar en su blog una entrada con este gran titular:
“Recortes”: Los que se tienen que poner de acuerdo sobre el Gastímulo recortan agresivamente la propuesta de ley del Congreso de 820 mil millones de dólares hasta llevarla a 827 mil millones de dólares.
…
El Ejército estará contento por haber conseguido dinero para sus vehículos híbridos y sus baterías de litio.
El acuerdo estaba siendo negociado entre dos senadores: Ben Nelson, demócrata de Nebraska, y Susan Collins, Republicana de Maine. Pueden imaginarse lo que los bloguistas conservadores han dicho de Collins.
Michelle Malkin, siempre tan atenta, publicó el desglose de las propuestas acordadas por Nelson/Collins, que había elaborado The Senate Conservatives Fund, un Comité de Acción Política –PAC- que promueve la elección de cargos conservadores. Estos cambios eran simplemente reducciones o ampliaciones sobre la propuesta del Congreso, y no incluía las propuestas propias del Senado, que las hubo. Decían en su blog los autores del análisis:
Los senadores Ben Nelson (D-Nebraska) y Susan Collins (R-Maine) han dicho repetidamente que su objetivo era eliminar aquellas partes de la propuesta de ley que no servían para estimular la economía. Sin embargo, estos gastos no han sido eliminados, sólo reducidos. Si estos gastos no estimulan (y desde luego que no lo hacen), entonces ¿por qué no eliminarlo completamente?
Y si el objetivo era bajar simplemente el precio del plan para proteger a los contribuyentes, el acuerdo de Nelson-Collins falla en este esfuerzo también. Con $827 mil millones, el compromiso costará $7 mil millones MÁS que la propuesta aprobada por Nancy Pelosi en la Cámara de Representantes.
El New York Times informa inmediatamente de que el Presidente Obama ha llamado por teléfono a Collins, y a otros dos Senadores Republicanos que se han mostrado favorables al acuerdo, Arlen Specter, de Pennsylvania, y Olympia J. Snowe, de Maine. Y es que son los únicos apoyos que ha conseguido Obama en este duro proceso, en el que ha apostado fuerte. Así lo cuenta el diario:
El acuerdo, anunciado en la Sala del Senado, fue resultado de dos días de negociaciones tensas y teatro político. El Sr. Obama envió a su Jefe de Gabinete al Capitolio para ayudar a concluir las conversaciones y tranquilizar a los senadores de su propio partido, y llamó a tres republicanos claves para aplaudir su patriotismo.
Antes, cuando parecía que la votación podría ocurrir el viernes por la noche … se envió un avión del gobierno a Florida para volver a traer al Senador Edward M. Kennedy, un demócrata de Massachusetts que tiene el cáncer cerebral.
El voto a que se refiere es el Voto de Cierre, o Cloture Vote, es decir, el voto mediante el cual se da por cerrado el debate, y se aprueba que se lleve a votación la nueva propuesta. No es el voto que aprueba la propuesta en sí, es el voto que aprueba que no hay más que debatir (y que de no tener lugar permite la famosa maniobra de bloqueo del “filibustering”). Dado que se proponían enmiendas a la propuesta de Ley del Senado, el proceso en el que entraría ahora dicha propuesta, una vez se votase a favor del Cierre, sería la Conference, o la Conferencia, en la que el Senado y el Congreso deben acercar posturas para elaborar una propuesta de Ley común y definitiva.
El acuerdo incluye, como contaba el Washington Post, un aumento de las ventajas fiscales:
El Senado ha aumentado el porcentaje de la legislación dedicada a reducciones de impuestos. El cambio más grande es la adición de una provisión de $70 mil millones que protegería más de 24 millones de familias del Impuesto Mínimo Alternativo [que les recuerdo que McCain quería eliminar porque perjudicaba cada vez más a la clase media, como conté aquí].
El lunes 9 de febrero tuvo lugar el Voto de Cierre sobre el documento de 778 páginas que recogía el acuerdo. Para ayudar a sus compañeros, imagino, el Senador Republicano de Carolina del Sur Jim De Mint publica en su blog dos entradas.
La primera, explica que el “acuerdo” incrementa el gasto público en nada más ni nada menos que 130 programas. El documento con la lista completa, aquí. Entre estor programas, uno de los más caros y que aparece como nuevo gentileza del Senado es FutureGen, con nada más ni nada menos que 2.000 millones de dólares. De Mint cree que uno de los “proyectos dirigidos” más claros de la historia. ¿Qué es FutureGen? Pues como cuenta Mark Hemingway en The Corner de la National Review Online, es un proyecto ineficiente para producir energía por medios alternativos, y los 2.000 millones son para “construir una o más plantas generadoras con emisiones casi nulas”. Algo que no existe en la práctica, que el gobierno de Bush 43 estudio desarrollar en – dónde, también es casualidad – Illinois, el estado de Obama, y a propuesta del hasta hace quince días Gobernador Rod Blagojevich. El Departamento de Energía abandonó el proyecto cuando los costes presupuestados de dicha planta, 950 millones de dólares, crecieron hasta 1.800 millones de dólares. No solo eso, sino que varios estudios dijeron que tal invento no sería realizable. Blagojevich pagó a un grupo de lobistas 468.000 dólares para intentar relanzar el proyecto. Pues aquí está de vuelta.
La segunda entrada de De Mint explica el informe de la Congressional Budget Office (CBO – Oficina del Presupuesto del Congreso) sobre el documento de 778 páginas. La CBO es la encargada de hacer todos los estudios económicos que surjan a petición de los legisladores para que estos puedan decidir. El informe, que pueden ver aquí, explica que el coste equivalente de la propuesta acordada en el Senado es de 838.2 mil millones de dólares, lo que supone en realidad un incremento de 18.7 mil millones sobre los 819.5 mil millones de la propuesta previa de la Cámara de Representantes. Vamos, que ni el Senado redujo el importe de la propuesta anterior, ni la subida fue casi imperceptible: la subida fue de un 2.3%.
El voto de Cierre fue 61-36. Esto quiere decir que, además de los tres senadores a los que Obama considera “patriotas” por hacer apoyado la propuesta, hay alguien más que no ha votado. Fue el Senador Cornyn, Republicano de Texas, que estaba en un acto fuera del Senado. Con esto, el afán de consenso de Obama recibe otro golpe: solamente le han apoyado los Senadores del Partido Demócrata, y los tres Senadores Republicanos que ya se sabía que le iban a apoyar.
El Washington Post publica ese día un artículo editorial a cargo de Robert O’Harrow Jr. titulado significativamente “If Spending Is Swift, Oversight May Suffer: Plan’s Pace Could Leave Billions Wasted” (“Si el gasto es rápido, se resentirá la supervisión: el ritmo del Plan podría hace que se despilfarren miles de millones”), que incluye estas interesantes reflexiones:
El plan de estímulo económico de la administración Obama podría terminar por malgastar miles de millones de dólares intentando gastar el dinero más rápido de lo que el sobrecargado sistema de adquisición del gobierno puede gestionar y supervisar, según documentos y entrevistas con especialistas en contratación.
La legislación de estímulo de $827 mil millones que se debate en el Congreso incluye provisiones apuntadas a asegurar la supervisión de la infusión masiva de contratos, subvenciones estatales y otras medidas. A petición de la administración, estas provisiones requieren transparencia, concursos en competencia, y nuevos recursos de auditoría y comités de supervisión.
Pero bajo los términos de las propuestas de estímulo, a un personal de contratación mermado le pedirían gastar más dinero más rápidamente que nunca antes, mejorando también la competencia y la supervisión. A los auditores les pedirían rastrear oleadas de gastos en proyectos que van desde la construcción de puentes y escuelas a la investigación sobre la energía “verde” y el desarrollo de archivos de salud electrónicos – un desafío tanto más difícil cuanto que muchos contratos serían concedidos por agencias de nivel estatal.
El plan de estímulo presenta una elección difícil: el gobierno puede gastar cantidades de dinero sin precedentes rápidamente en un intento de arrancar la economía o puede dedicarse con más interés a limitar los excesos de gastos [sobre los importes teóricos presupuestados] comunes a los contratos federales en años recientes.
El martes 10 de febrero, el Senado vota sobre la aprobación de la propuesta. Por supuesto, se aprueba, esta vez por 61- 37. Con esto, se devuelve a la Cámara de Representantes, y ambas cámaras deben iniciar el proceso de Conference para llegar a un acuerdo.
El senador Charles Schummer, Demócrata por Nueva York, dice que en realidad a la gente no le importan los poquitos dólares incluidos en “proyectos especiales” (“Pork”) que van anejos a la propuesta.
Para animar a los indecisos, aparecen historiadores que apoyar esta propuesta de ley es bueno porque, con lo que debe ser una bola de cristal envidia de cualquier medium que se precie, aseguran que Lincoln, ese a quien Obama dice parecerse tanto, habría apoyado el Plan de Estímulo. Palabra de honor, vean la noticia de Fox News. Claro que sí. Y además sería fan de los Boston Celtics, cantaría rap, y veranearía en las Islas Canarias.
Viñeta de Glenn Foden en TownHall.com
El día 11 de febrero, ya en plena Conferencia entre el Senado y la Cámara de Representantes, Chris Cillizza en su blog del Washington Post “The Fix” nos cuenta que los Demócratas aseguran que varios Republicanos van a pasar a apoyar el Plan de Estímulo definitivo, y que Harry Reid, el líder Demócrata del Senado, anuncia que el acuerdo Senado – Cámara está hecho ya.
Por fin, se anuncia el acuerdo. A través de Michelle Malkin, que transcribe la información de CongressDaily, la página que más rápidamente suele informar de estas decisiones, los primeros detalles del mismo:
Los líderes de la Cámara y del Senado han llegado a un acuerdo provisional sobre un paquete de estímulo con una cifra conocida de $789,5 mil millones, según dijeron asesores Demócratas esta mañana. La mezcla total de financiación y provisiones fiscales está por detallar. Una desilusión para el Presidente Obama probablemente será la reducción en el crédito fiscal “Hagamos que el Trabajo Compense” a 400$ para individuos y 800$ para parejas casadas, que no llega a su objetivo de 500$ y 1.000$. Pero dichas cifras todavía llegarían al objetivo de Obama de proporcionar un crédito fiscal al 95 por ciento de las familias trabajadoras. Se programa que participantes en la Conferencia se reúnan a las 15h00 de hoy, aunque sea en gran parte una formalidad. Los asesores demócratas dijeron que la Speaker Pelosi tiene la intención de llevar la propuesta de ley al pleno el jueves, seguido del paso al Senado el viernes. …
Parece que colaboradores de Pelosi y de Reid se reunieron hasta el final de la noche en secreto con colaboradores de los participantes Demócratas en la Conferencia para tallar conjuntamente el informe de la Conferencia sobre el “estímulo”. Los conferenciantes Republicanos fueron excluidos.
El objetivo parece ser producir un informe final de la Conferencia sobre la propuesta de ley del billón de dólares antes de esta tarde de modo que la acción plenaria pueda ocurrir en ambas cámaras antes del jueves.
Ellos tienen la intención de empujar esta propuesta de ley del billón de dólares con tan poco debate y escrutinio como sea posible.
La Cámara votó unánimemente ayer en apoyo de una medida republicana que declara que cualquier americano debería tener 48 horas para examinar la propuesta de ley antes del su votación. ¿Llevarán a cabo esto los demócratas? ¿O harán ellos lo contrario de lo que votaron ayer?
Dos cosas: la única cosa de esta propuesta de Ley que parece que podría ayudar, las reducciones de impuestos, es lo que se ha reducido para dejarla por debajo de los 800 mil millones de dólares. Qué visión tienen estos tíos. Y la segunda: ¿notan alguna diferencia entre la retórica del consenso y el bipartidismo de Obama y la realidad? Pues sigan leyendo para ver cómo termina.
El día 12 de febrero por fin se conoce el texto de la propuesta de ley definitiva. Aquí lo ha subido Michelle Malkin, leánlo tomando un café, solo son 1.434 páginas. Sí, amigos, se ha duplicado tras dos días de Conferencia. Esto es eficacia legislativa. ¿Será porque así es más difícil poder entenderla y revisarla en 48 horas? Si quieren, revisen las tablas de gasto que también ha subido Michelle, con las notas y garabatos del Congresista o Senador que se las ha hecho llegar. Están aquí. En total, se han reducido unos 75.000 millones de dólares en rebajas de impuestos. Dado que la propuesta es de unos 790.000 millones, y veníamos de un nominal de 827.000 millones, en realidad se han incrementado las partidas de gasto en 38.000 millones de dólares, es decir, en un 5% más. Magnífico. Los más perjudicados por esta eliminación de rebajas de impuestos son los americanos de clase media.
Para animarnos un poco más, la Heritage Foundation nos da la siguiente información:
El Congresista Paul Ryan (Republicano de Wisconsin) pidió a la CBO que estimase el impacto de ampliar permanentemente las 20 provisiones más populares de la propuesta de ley de estímulo. ¿Qué encontró el CBO? Como puede ver en la tabla siguiente, el coste verdadero a 10 años de la propuesta de ley de estímulo es de $2,537 billones en en gastos con otro coste de $744 mil millones en coste del pago de deuda. Suma total para la Ley de Expolio Intergeneracional: $3,27 billones.
Esta es la tabla:
Aunque tiene cierta trampa – podrían haberse hecho los cálculos a seis años, o a quince, o a veinte, y la cifra sería menor, mayor, o muchísimo mayor – uno de los mayores temores de quienes criticamos esta propuesta de ley es que el incremento de gasto social muy difícilmente va a ser eliminado en el futuro: la ampliación de este tipo de gasto no suele tener marcha atrás.
El día 13 de febrero el Senador Tom Coburn, Republicano de Oklahoma, en su blog publica todo lo que ha podido identificar como gasto que no estimula la economía, y que en su mayor parte son “proyectos dirigidos”:
Gastos pródigos y que no tienen objetivo de estímulo según el Informe de la Conferencia entre el Senado y la Cámara de Representantes (Nota: muchos de estos artículos típicamente se debaten y financian mediante el proceso de presupuesto regular. Incluir estos artículos en una propuesta de ley de “estímulo” de emergencia es un juego del trile tipo Enron con dólares del contribuyente. Tomamos prestado de la siguiente generación para evitar tomar decisiones duras en el presupuesto de hoy.)
- $8 mil millones para ferrocarriles rápidos (incluyendo una petición para un “tren de levitación magnética” –MagLev- para unir Los Ángeles y Las Vegas)
- $1 mil millones para la de planta de emisión casi cero “FutureGen”en Illinois, que no se podrá enseñar en horas de máxima audiencia
- $53,6 mil millones para el fondo ilícito de “estabilización de presupuestos estatales”
- $1,3 mil millones para Amtrak [los ferrocarriles que no han ganado un dólare en décadas]
- $24 millones para edificios y alquileres del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos)
- $176 millones para renovar edificios del Agricultural Research Service (Servicio de Investigación Agrícola)
- $290 millones para actividades de prevención de inundaciones
- $50 millones para rehabilitación de cuendas de aguas
- $1,4 mil millones para programas de tratamiento de aguas residuales
- $295 millones para gastos administrativos asociados con el programa de vales de comida
- $1 mil millones para el Censo 2010
- $200 millones para el centros de ordenadores públicos en centros universitarios y bibliotecas
- $650 millones para el programa de decodificadores de TV digital
- $360 millones para construcción de edificios del National Institute of Standards and Technology (NIST – Instituto Nacional de Estándares y Tecnología)
- $830 millones para investigación e instalaciones del National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA – Administración Nacional del Océano y la Atmósfera)
- $2 mil millones para programa Byrne de Justice Assistance Grants (JAG – Becas a los estados para Asistencia a la Justicia)
- $10 millones para combatir a traficantes de armas mexicanos
- $125 millones para comunidades rurales para combatir delitos de drogas
- $1 mil millones para el programa Community Oriented Policing Services (COPS – Servicios de Policía Orientados a Comunidades)
- $1 mil millones para la NASA
- $300 millones para comprar instrumentos científicos para colegios y museos
- $400 millones para equipo e instalaciones en la National Science Foundation (NSF – Fundación Nacional para la Ciencia)
- $3,7 mil millones para llevar a cabo renovaciones “verdes” en bases militares
- $375 millones para proyectos en el Río Mississippi
- $10 millones para canales urbanos
- $5 mil millones para adecuar edificios a la climatología
- $2 mil millones para desarrollar baterías avanzadas para coches híbridos
- $3,4 mil millones para investigación de energías fósil (posiblemente incluye “financiación dirigida” para FutureGen)
- $5,1 mil millones para limpieza medioambiental alrededor de bases militares
- $5,5 mil millones para edificios federales “verdes”
- $300 millones para coches “verdes” para empleados federales
- $20 millones para actualizaciones de TI en la Small Business Administration (Administración para la Pequeña Empresa)
- $200 millones para diseñar y amueblar la oficina central del Department of Homeland Security (DHS – Departamento de Seguridad Nacional)
- $210 millones para parques de bomberos estatales y locales
- $125 millones para restaurar senderos y minas abandonadas
- $146 millones para el mantenimiento de senderos en sitios de Servicio de Parque Nacionales
- $140 millones para sistemas de escucha de volcanes
- $600 millones para el Superfondo del programa de limpieza ambiental de la Environmental Protection Agency (EPA – Agencia de Protección del Medioambiente)
- $200 millones para limpiar tanques de almacenaje subterráneos con pérdidas
- $500 millones para cuidado forestal y prevención de fuegos incontrolables
- $25 millones para el Instituto Smithsonian
- $50 millones para el Nacional Endowment for the Arts (Fondo Nacional para las Artes)
- $1,2 mil millones para “actividades juveniles” (para la “juventud” de hasta 24 años)
- “Fondos dirigidos” de $500 millones para instalaciones de los National Institutes of Health (NIH – Institutos Nacionales de Salud) en Bethesda, Maryland
- $1 mil millones para Head Start (un programa de apoyo a familias de menos renta)
- $32 millones para servicios de nutrición en casa
- $160 millones para programas de voluntarios en la Corporación para el Servicio Nacional y Comunitario
- “Fondos dirigidos” de $500 millones para el Centro de Nacional de Computación de la Administración de la Seguridad Social en Maryland
- $220 millones para la Comisión de Fronteras y Aguas Internacionales, de Estados Unidos y México
Como ven, poco de esta lista se salva. No es que no sean necesarios (lo de los vehículos verdes para funcionaros es totalmente innecesario), es que mucho de lo aquí incluido se tramita habitualmente a través del presupuesto habitual, y por otra parte la mayor parte no es un gasto de estímulo de la economía: son compras puras y duras, que no generan empleo, o son programas sociales, que tampoco. Para nuestro consuelo, y como anuncia Coburn, han mantenido una enmienda propuesta por él que elimina unos “fondos dirigidos” de $246 millones para los productores de cine de Hollywood.
Otras listas comienzan a surgir por ahí, por ejemplo la de Ed Morrissey, y si alguna duda había sobre lo que incluye esta propuesta de ley –mucho “pork”- basta con leérselas.
Este día, el día previsto para la votación en el Congreso, incluye las declaraciones magníficas del Senador Frank Lautenberg (Demócrata de Nueva Jersey) recogidas por CNSNews.com:
El senador Frank Lautenberg (D- N.J.) predijo el jueves que ninguno de sus colegas de Senado “tendría la posibilidad” de leer la versión final entera de la propuesta de ley de estímulo de $790 mil millones antes de que la propuesta se presente para su voto final en el Congreso.
“No, no creo que nadie tenga la posibilidad [de leer la propuesta entera],” contó Lautenberg a CNSNews.com.
El voto en el Congreso tiene lugar. El resultado es … 246 a favor, 183 en contra. Ni uno solo de los congresistas Republicanos vota a favor. Y siete congresistas Demócratas votan en contra. Consenso y bipartidismo.
A las 10:46 de la noche, hora de la Costa Este, el Senador Demócrata por Ohio Sherrod Brown, que llegó en un avión especial enviado por la Casa Blanca desde el velatorio de su madre recién fallecida, es el último en votar: 60 Senadores a favor (incluyendo a los tres Republicanos que ya habían votado a favor el día 10), y 38 en contra. Sin contar a estos tres, todos los Senadores Republicanos, incluido Judd Gregg, que presentó su dimisión como Secretario de Comercio el día antes, han votado en contra. Consenso y bipartidismo.
El presidente Obama ha fracasado estrepitosamente en conseguir una propuesta de Ley aceptable para los Republicanos. Andrew Sullivan en su blog le echa la culpa a los Republicanos, que según él están mostrándose inflexibles para ponerle las cosas difíciles a Obama. Cuando hasta el propio John McCain se lanza a la lucha y llama a la ley “Expolio Intergeneracional”, mi opinión no es esa. Vean a McCain en el vídeo destrozando la propuesta de ley:
Cuando además, y después de todas las presiones, no ha conseguido ni un solo voto nuevo de los Republicanos, y, lo que es peor, ha espantado a siete Congresistas Demócratas, yo me pregunto si realmente no será que esta propuesta de ley es lo que llaman los bloguistas conservadores un “sandwich de caca”.





