Los economistas y el Plan de Estímulo de Obama: opiniones sobre un error colosal

El famoso y tremendo – por las dimensiones – Plan de Estímulo del Presidente Obama, que firmó y convirtió en Ley estampando su firma el 17 de febrero, mismo día en que decidió darnos un poco más alegría diciendo que …”con esto no se acaba todo lo que tenemos que hacer para darle la vuelta a nuestra economía”, ha sido presentado como un Plan alabado por un amplio conjunto de economistas. Nada más lejos de la realidad. El Plan tiene muchos críticos y detractores, tiene un gran defensor en Paul Krugman, el reciente premio Nobel de economía, y tiene varios economistas de renombre que lo apoyan, y una masa de economistas más anónima que en su mayor parte lo apoya.

Dos críticas se hacen a los críticos del Plan: una, que es un ejercicio keynesiano válido (ya he contado en entradas anteriores que no es verdad por dos motivos: el gasto no es en inversiones, y el multiplicador del gasto público mayor que uno es una ficción que la experiencia no sustenta) y por lo tanto sancionado por economistas de renombre, y dos, que los críticos no se proponen mejores alternativas.

Como yo no soy economista, ni apoyo el Plan, voy a recopilar aquí los análisis de los que me he fiado para llegar a la conclusión de que Obama está empezando su Presidencia con una decisión acertada – es necesario un Plan de Estímulo – puesto en práctica de forma errónea, fantásticamente errónea. Estos análisis desmontan las dos críticas anteriores. Y además demuestran que  hay otras alternativas que no se han explorado.

Recopilación de  razones para pensar que el Plan de Obama es un error

Con un discurso del miedo, Obama ha conseguido convencer al público de que es necesario hacer algo importante, muy grande, y muy llamativo. Lean lo que decía Franklin Delano Roosevelt en 1933:

Al fin y al cabo, hay un elemento en el reajuste de nuestro sistema financiero más importante que el dinero, más importante que el oro, y es la confianza de la gente. La confianza y el coraje son los elementos necesarios para el éxito en la realización de nuestro plan. Ustedes deben tener fe; ustedes no deben salir en desbandada ante rumores o conjeturas. Unámonos para desterrar el miedo. Hemos proporcionado la maquinaria para restaurar nuestro sistema financiero; depende de ustedes apoyarla y hacerla funcionar.

Es su problema y el mío. Juntos no podemos fallar.

Lean lo que dice Obama:

No pueden pagar sus factura. Han dejado de gastar dinero. Y como han dejado de gastar dinero, más negocios se han visto obligados a despedir a más trabajadores. De hecho, las cadenas de TV locales han comenzado a emitir anuncios de servicio público para decir a la gente donde encontrar bancos de comida, justo cuando los bancos de comida no tienen bastante para satisfacer la demandad.

Según hablamos, escenas similares se desarrollan en ciudades y ciudades por toda América. El lunes pasado, más de 1 000 hombres y mujeres hicieron cola para 35 empleos de bombero en Miami [Florida]. El mes pasado, nuestra economía perdió 598.000 empleos, que es casi el equivalente de perder todos los puestos de trabajo del estado de Maine.

Y si hay alguien ahí que todavía no crea que esto constituya una crisis auténtica, le aconsejo hablar con uno de los millones de americanos cuyas vidas han sido vueltas del revés porque no saben de donde viene su siguiente cheque con ingresos.

Discurso del miedo. ¿Que hay que hacer algo? Claro que sí. Ya se había hecho antes del Plan de Estímulo. Vía Ace, encontramos un gráfico del Banco de la Reserva Federal de San Luis. En él se presenta una curva azul que presenta la evolución de la oferta monetaria en Estados Unidos, que es responsabilidad de la Reserva Federal. La zonas grises son momentos en los que hubo recesión. En torno al año 2000 se ve un pequeño pico que fue declarado en su momento como un inmenso incremento de la oferta monetaria. Pero fíjense en lo que ha pasado en 2008.

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Dado que no se ve bien, he puesto una flecha roja al lado. ¿Lo ven? Se ha disparado en vertical el dinero puesto en circulación en el mercado. Esta es una medida de enormes proporciones, como el Plan de Estímulo, y ha pasado casi desapercibida. No se sabe el efecto que ha tenido, pero ya se da por hecho que el Plan de Estímulo en forma de “Ley de Expolio Intergeneracional” es necesaria. Pues así, sin tener nada más en cuenta, parece que se están tomando al menos medidas de impacto enorme, muy agresivas, sin esperar a ver si tiene algún efecto la primera.

Vamos a por más. Greg Mankiw en profesor universitario en Harvard, en la carrera de Económicas, y tiene un interesante blog, más divertido y ameno que los densos y pétreos artículos de Krugman en el New York Times, y en general bastante asépticos políticamente. Por cierto, fue alumno de Larry Summers. En su blog ha publicado varias entradas relativas a la situación actual que vive la economía mundial, en particular la estadounidense, y varios trabajos de otros economistas.

Así, el 2 de diciembre daba a conocer el Plan de Estímulo Bils – Klenow, teorizado por s Mark Bils de la Universidad de Rochester y Pete Klenow de Stanford. En un correo le explicaban su idea, muy simple:

Como parte de un estímulo fiscal temporal, abogaríamos por la reducción  del impuesto sobre las rentas del trabajo (tanto la parte de la empresa como la del empleado) [las retenciones en nómina y los impuestos para financiar el sistema de pensiones de la Seguridad Social] a cargo de los ingresos generales durante algún período sostenido, por ejemplo el año civil 2009. Esto tiene algunas ventajas destacables:

  • … Estimula el empleo directamente reduciendo las penalización en impuestos por estar trabajando y por contratar a trabajadores. De forma relacionada, funciona bajo todos los modelos de ciclos económicos (incluso aquellos que siguen la Equivalencia Ricardo) [Teoría según la cuál independientemente de cómo financie el estado su gasto, con deuda o con incrementos de impuestos, el efecto sobre la demanda total en la economía es el mismo]
  • Está mejor dirigido a la producción nacional que el envío de cheques de devoluciones de impuestos a particulares (o un recorte en el impuesto en las venta) [Impuesto sobre los bienes o servicios comprados]
  • Está dirigido a los hogares con menores ingresos inferiores, debido al tope en los impuestos para la seguridad social. Estos hogares pueden responder mejor tanto en su consumo como en decisiones sobre su trabajo. [Al tener un tope, se comporta en gran parte como un impuesto regresivo, es decir, su coste es proporcionalmente mayor para las rentas más bajas]

En una entrada posterior, Mankiw propone adoptar una reducción en el impuesto sobre las rentas del trabajo paralela a un incremento en el impuesto de la gasolina. Primero la reducción del impuesto sobre las rentas del trabajo, luego de forma gradual el incremento del impuesto de la gasolina, de forma que la medida sea neutral para los ingresos del gobierno. Las subidas de impuestos para combustibles son una de las cuestiones que dividen a los economistas. Como parte de un plan de Estímulo, probablemente tengan sentido para fomentar el uso de vehículos más eficientes, y de paso proteger el medio ambiente. Sustituir el impuesto sobre el trabajo por este otro impuesto a priori beneficia al trabajador: de entrada tiene efectivamente más dinero en el bolsillo cada semana, y puede decidir si quiere gastarlo en gasolina, en cerveza, o en rúcula.

En la entrada de hoy, 19 de febrero, se refiere Mankiw a la respuesta que dio Obama en rueda de prensa a la pregunta de cómo podríamos saber si el Plan de Estímulo había funcionado. Obama no quiso dar como referencia la evolución de la bolsa, el número de hipotecas ejecutadas, o la tasa de desempleo. No. Lo que dijo es que la medida sería la repetida marca de “4 millones de puestos de trabajo creados o salvados”. Mankiw llama a esto un acto de genialidad política:

La expresión “crear o salvar”, que ha sido utilizada de forma regular por el Presidente y por su equipo económico, es un acto de genialidad política. Puede medirse cuántos trabajos se crean entre dos momentos en el tiempo. Pero no hay ninguna forma de medir jamás cuántos puestos de trabajos se salvan. Incluso si las cosas se ponen mucho, mucho peor, el Presidente pude decir que habría habido 4 millones de puestos de trabajo menos sin el Estímulo.  …

Una respuesta completamente honesta (pero quizás políticamente poco aconsejable) a la pregunta habría sido, “Jesús. Sólo soy el presidente de los Estados Unidos. No pueden creer que soy responsable de todo lo que pasa con la economía.” Si hubiera dicho eso, yo habría estado de acuerdo con él.

Yo también. Lástima que la imagen de salvador del mundo impide a Obama ser tan honesto.

NiceDeb, una de las mejores bloguistas conservadoras estadounidenses, recogió en una entrada del 10 de febrero una impresionante lista de opiniones de economistas profesionales sobre el Plan de Estímulo. Les resumo unas cuantas.

Primero tenemos a Robert Barro, a quien ya he citado en este blog, también economista de Harvard, y que arrasa como Atila, dándole a Krugman y luego a la Ley de Expolio Intergeneracional:

¿Lee usted el blog de Paul Krugman?

Sólo cuando escribe comentarios personales repugnantes que la gente me envía.

Ah, bien, él escribió una serie de entradas que dicen que pensaba que las pruebas de el gasto público durante la Segunda guerra mundial no eran correctas bien, por una variedad de motivos, pero adivino…

Dijo en otra parte que estaba bien y que era lo que nos había sacado de la depresión. Sólo dice lo que es conveniente para su argumento político. No se comporta como un economista. Y el tipo nunca ha hecho ningún trabajo sobre macroeconomía Keynesiana, que yo sí hice. Nunca ha hecho siquiera ningún trabajo sobre esto. Su trabajo es sobre asuntos de comercio. Ha hecho un trabajo excelente, pero no tiene nada que ver con aquello sobre lo qué él escribe. …No ha hecho ningún trabajo sobre esto. Greg Mankiw sí ha trabajado en esa área.

Y Greg Mankiw es, adivino, escéptico del gasto por los mismos motivos que usted: dice que hay algunas pruebas empíricas – pienso que cita el estudio de Christina Romer de hace 15 años – que un dólar de recorte de impuestos tiene un impacto más grande que… ¿por qué se este conjunto de pruebas se alejan de lo que parece ser la teoría Keynesiana estándar de que un dólar de gasto público tendría un efecto multiplicador más grande que un dólar del recorte de impuestos?

… Cuando usted recorta impuestos hay dos efectos diferentes. Uno es que usted rebaja los tipos impositivos, y por lo tanto da incentivos a la gente para hacer cosas como trabajar y producir más y pagar más [impuestos]- tal vez, según que tipo de impuestos. Y luego se da también tal vez a la gente más ingresos. Este efecto sobre los ingresos es el que está relacionado con este argumento del multiplicador Keynesiano, donde se sostiene por lo general que los gastos del gobierno deberían tener un efecto más grande. Entonces esto es el efecto de ingresos [el gobierno gasta más, compra más, y da más ingresos a los que le venden]. Pero el efecto de tasa impositiva, induciendo a la gente a hacer cosas como trabajar y producir más e invertir más, es un efecto separado por completo, y podría ser fácilmente mucho más grande que eso del multiplicador, de los ingresos. …

La última cosa es sobre la propuesta de ley de estímulo tal y como está. Dos cosas. Una cosa consiste es qué piensa usted sobre la proporción de gastos y de deducción impositiva en la propuesta. Y la segunda es, si usted lo juzga en el estándar de Larry Summers – que el estímulo debe ser temporal, a tiempo y dirigido- ¿cumple esta propuesta?

Esta es probablemente la peor propuesta de ley que se ha elaborado desde los años 1930. No sé que decir. Quiero decir que es malgastar una cantidad de dinero enorme. Tiene alguna teoría simplista que no pienso que funcione, por lo tanto no pienso que eso del gasto vaya a tener el efecto deseado. No pienso que esto haga crecer la economía. Y el recorte fiscal realmente no está dirigido para crear incentivos. Realmente no está dirigido a rebajar los tipos impositivos; está más bien en la línea de lanzar dinero a la gente. En ambos aspectos pienso que es una basura. Así que en términos del equilibrio entre ambos realmente no importa mucho. …

Sólo una última cosa. Pienso en Joe Biden y en un par de personas más que han dicho que hay un amplio consenso entre economistas sobre que el estímulo fiscal en la forma de una propuesta de ley con un gran nivel de gasto es la solución, y … ¿cómo son las cosas sobre esto?… Me pregunto, ¿dónde se sitúa su profesión en este espectro?

La mayor parte de los economistas realmente no han pensado en esta cuestión, realmente no se han concentrado en ella. No es su especialidad. La mayor parte de los economistas hoy, realmente no han estado pensando en este tipo de cuestión sobre el multiplicador. Lo que nos devuelve a aquella primera pregunta que usted hizo sobre cómo es que ahora estamos tan preocupados por esto. No pienso que la mayor parte de economistas se centren en esto, o que estén familiarizados con las pruebas empíricas. No pienso que realmente hayan influido en la teoría. Entonces no sé, tal vez tienen alguna opinión que aprendieron en la universidad o algo.

Pienso que mi opinión consiste en que el sentimiento [general] se ha estado desplazando contra esta clase de aproximación tanto dentro de la profesión de economistas como más ampliamente. Pienso que la visión inicial consistía en que “sí, esto es una situación terrible” – con lo que estoy de acuerdo – “y tenemos que hacer algo sobre esto, y tal vez esto funcione.” Pienso que había apoyo sobre esto.

¿Hay allí alguna condición bajo la cual usted podría pensar que elk gasto público podría tener un efecto positivo en la producción o siempre va a ser el caso de que de forma relativo las reducciones de impuestos van a ser mejores?

Las reducciones de impuestos son obligatoriamente mejores. Pienso que mejores las pruebas de crecimiento del PIB vienen de los gastos militares temporales que por lo general acompañan a las guerras – guerras que no destruyen muchas cosas, al menos en la experiencia estadounidense. Incluso entones no pienso que sea uno-por-uno [es decir, que un dólar de gasto público genere un dólar de producción, multiplicador 1] así que si usted no valora la guerra en sí misma no es una idea buena. Ya sabe, atacar Irán es un proyecto listo para empezar de inmediato [que es el tipo de proyectos que se han incluido en la Ley de Estímulo]. Pero yo no lo recomendaría.

Segundo, David Boaz, del Cato Institute, recordando que el Plan no tiene apoyos de economistas que no sean de centro-izquierda. Nos recuerda que cuando Robert Reich, profesor en Berkeley y asesor de Obama, dice que economistas de todo el espectro ideológico apoyan el plan, se equivoca. Reich cita como ejemplo al economista conservador Martin Feldstein, que escribió un artículo en el Washington Post en octubre titulado “El Plan de Estímulo que necesitamos ya”. Lo que Reich no cuenta es que Feldstein volvió a escribir en el Washington Post, el 29 de enero, y esta vez su artículo se titulada “Un error de 800 mil millones”:

Como economista conservador, podría esperarse que yo me opusiera a un plan de estímulo. De hecho, en estas páginas en octubre, declaré mi apoyo a un estímulo. Pero el paquete fiscal ahora presentado al Congreso tiene que ser revisado a fondo. En su forma actual, hace demasiado poco para elevar el consumo y el empleo. Sería mejor que el Senado retrasase la legislación durante un mes, o hasta dos, si esto es lo que esto hace falta para producir una propuesta de ley mucho mejor. No podemos permitirnos un error de $800 mil millones. …

… El plan es dar una reducción de impuestos de 500$ por año durante dos años a cada persona empleada. Esta no es una buena forma de aumentar el consumo. La experiencia demuestra que el dinero de reducciones de impuestos tan temporal, de un pago único, se dedican en gran parte al ahorro o a pagar deudas. Sólo aproximadamente el 15 por ciento de las desgravaciones fiscales del año pasado llevaron a consumo adicional.

Las reducciones de impuestos a empresas propuestas probablemente también harán poco para aumentar la inversión comercial y el empleo. La ampliación de declaraciones de pérdidas de otros ejercicio son principalmente pagos únicos a compañías seleccionadas. El plan de amortizaciones adicional haría poco para elevar el gasto en inversión en el ambiente corriente de demanda débil porque las ventajas fiscales en los primeros años serían recuperadas más tarde.

En vez de esto, los cambios fiscales deberían concentrarse en proporcionar incentivos a los hogares y las empresas para aumentar gastos corrientes. ¿Por qué no un crédito fiscal reintegrable temporal para los hogares que compran coches u otros grandes bienes de consumo duraderos, análogos al crédito de impuestos sobre inversiones para las empresas? ¿O un crédito fiscal temporal para mejoras en la vivienda?

El aplazamiento del aumento previsto en el impuesto sobre dividendos y plusvalías elevaría los precios de las acciones, llevando a mayor gasto del consumidor y, al bajar el coste del capital, a más inversión comercial.

En el lado de gasto público, el paquete de estímulo está lleno de artículos bien intencionados que, lamentablemente, probablemente no harán mucho para el empleo. La informatización de los archivos médicos de cada americano durante los próximos cinco años es deseable, pero no es un modo rentable de crear empleos. [me alegro de que un tipo que sabe de esto más que yo esté de acuerdo conmigo, lo mismo dije en una entrada anterior] ¿Se ha pasado alguien por la lista (larga) de asignaciones propuestas y se ha preguntado cuántos empleos crearía cada una de ella por cada dólar de incremento de deuda pública?

Los gastos propuestos más grandes se concretan en emitir simplemente cheques sin restricciones para los gobiernos de los estados. Casi $100 mil millones resultarían de aumentar “la tasa de compensación de Medicaid,” una técnica para reducir los gastos de Medicaid de los estados para liberar el dinero estatal para que se pueda gastar en algo que los gobernadores y los legisladores de los estados quieran. $80 mil millones adicionales serían otorgados para “rescates fiscales estatales. ¿Realmente llevarán estas sumas enormes a gastos adicionales, o financiarán simplemente derechos sociales estatales o liberarán a los gobiernos estatales de la necesidad de incrementos de impuestos temporales o emisiones de bonos?

El plan de financiar los costes del seguro médico para los parados realmente aumentaría el paro dando a patrones un incentivo para despedir a trabajadores antes que pagar los costes sanitarios durante un tiempo de la demanda débil. Y este programa supuestamente de dos años crearía un precedente que podría ser difícil revocar. [un ejemplo de lo que dice Palin].

Una fracción grande de la propuesta del estímulo se dedica a proyectos de infraestructura que se gastarán muy despacio, no con la velocidad debida para ayudar a la economía en 2009 y 2010. La CBO estima que menos de un quinto de los $50 mil millones de gastos propuestos en energía y agua ocurriría hacia el final de 2010.

Si el gasto rápido de cosas que deben ser hechas son un criterio de opción, el plan debería incluir gastos de defensa más altos, incluso sustitución y reparación de suministros y equipo, necesario después de cinco años de luchas. … Y sin embargo el plan de gastos propuesto incluye menos de $5 mil millones para defensa, sólo aproximadamente la mitad del 1 por ciento del paquete total.

El problema con el plan de estímulo en este momento no consiste en que sea demasiado grande, sino en que produce demasiado poco empleo suplementario y demasiados pocos ingresos para un déficit fiscal tan grande.

Los partidarios de Obama citaban otro economista pro-Republicano que estaba a favor de un Plan que incrementase el gasto público, Marz Zandi, que fue asesor económico de McCain durante la campaña. Así, como recogía el Washington Post,

Zandi a menudo se cita con Martin Feldstein, economista principal del Presidente Ronald Reagan y otro partidario temprano de una propuesta de ley de estímulo robusta, para validar  el atractivo de del paquete para todas las ideologías.

“Creo que [él] es un republicano. Estoy bastante seguro que lo es,” dijo el Líder de Mayoría de Senado Harry M. Reid (D-Nev) de Zandi después de una reunión reciente. El senador Charles E. Schumer (D-N.Y.) describió a Zandi en Fox News como “un republicano conservador.” … El representante Chris Van Hollen (D-Md)respondió: “pienso que si usted escucha a economistas como Mark Zandi, que fue el consejero económico de John McCain en la elección presidencial, ha dicho que esta es la proporción correcta.”

Solo hay un problema:

Zandi no es exactamente un converso a la causa. “Soy un votante demócrata registrado,

Fue contratado por McCain cuando Douglas Holtz-Eakin, el asesor en economía principal del candidato y un amigo desde hace mucho tiempo, le pidió unirse al variado equipo consultivo económico de la campaña. “Mi política es que ayudaré a cualquier político que me pregunte, tanto si es un republicano o un demócrata,” dijo Zandi. Rehusó decir si votó por McCain o Barack Obama en noviembre. “A mi esposa también le gustaría saber la respuesta a esa pregunta,” dijo.

En resumen, como dice David Boaz, no hay ni un solo economista conservador o pro-republicano que haya apoyado el Plan de Estímulo de los Demócratas. Por lo tanto, es falso que haya un consenso entre los economistas de todas las ideologías.

La CBS tuvo que reconocer el 28 de enero, bajo el titular “Para muchos economistas, el estímulo se cae de bruces”, que no hay unanimidad, ni mucho menos.

Usted puede haber oído que los economistas respetables, incluso el ganador del Nobel Joseph Stiglitz, dicen que los gastos de estímulo deberían ser altos o más altos. Pero algunas organizaciones de noticias han sido menos que diligentes en contarles que otros economistas respetables se muestran profundamente escépticos sobre esta idea, se oponen a ella rotundamente o favorecen otras propuestas, como la mayores reducciones de impuestos.

Gary Becker, de la universidad de Chicago, otro ganador del Nobel, advierte de que “el valor real de estos programas del gobierno puede ser limitado porque ellos van a elaborar de prisa, y probablemente contendrán mucha ‘Carne de Cerdo’ (‘proyectos dirigidos’) política y otras ineficiencias.” Becker dice que en este caso, los gastos podrían hacer más daño que bien.

Naturalmente, el proceso de “cerdificación” ya está en marcha. … Algunos colegas de Becker son más enfáticos. John Cochrane, un profesor de finanzas en la escuela de negocios de la universidad de Chicago, publicó un estudio detallado esta semana sobre el tema. Él presenta un argumento a favor de rebajar impuestos ahora mismo – en vez de elevar el gasto – rebajando simultáneamente gradualmente el déficit presupuestario.

Otra opción, dice, sería para que Sistema de la Reserva Federal y el Tesoro estadounidenses imprimiesen más dinero y emitiesen más bonos. Cochrane escribe: “Algunos economistas me dicen, ‘Sí, todos nuestros modelos, datos, y análisis durante los 40 años pasados dicen que el estímulo fisca no funciona, ¿pero no cree usted realmente en él de todos modos?’ Esta es una actitud asombrosa. ¿Cómo puede un científico ‘creer’ algo diferente que lo qué él o ella pasan toda una carrera escribiendo y enseñando? Como mínimo, los que definen las políticas no deberían poner mucha fe en tales ‘creencia,’ ya que ellos explícitamente no representan una investigación científica experta.”

Thomas Sargent de la Nueva York University, dice, según la Chicago Tribune: “los cálculos que he visto el apoyo del paquete de estímulo son del tipo que se hace en una servilleta de papel, y no hacen caso de lo que hemos aprendido en los 60 años últimos de investigación macroeconómica.”

Podría continuar, pero usted consigue la idea. Estas declaraciones llevan a una conclusión importante que ha recibido demasiado poca atención: muchos de los mayores economistas del país creen que el gasto financiado con déficit que Washington se precipita a aprobar simplemente no va a funcionar. En vez de resultar ser un estímulo potente, la legislación podría resultar ser depresor suave.

Recuerden, el dinero efectivo del estímulo tiene que venir de algún sitio. Si suben los impuestos, la gente será más pobre. Si el dinero es tomado a préstamo, debe ser devuelto con intereses, y quien preste al Tesoro estadounidense tiene menos para gastar en otros artículos. Como en otras partes de la vida, no hay ningún almuerzo gratis.

Don Boudreaux, el presidente del departamento de economía en la universidad de George Mason y colaborador de CafeHayek.com, indicaba en una entrevista esta semana que los economistas todavía están de acuerdo en muchos temas, como las ventajas del libre comercio y los efectos dañinos de los controles de precios.

El Keynesianismo no fue de hecho una teoría buena,” dice Boudreaux, . “En nuestra profesión, el Keynesianismo estaba casi muerto hasta hace pocos meses. Nunca estuvo muerto en la mente popular. Es una teoría de tipo “la Tierra es plana”. La gente mira al exterior y ve  que la tierra parece plana, así que debe serlo. En términos generales, los macroeconomistas rechazaron al menos la línea Keynesiana estándar. Ahora esto está de vuelta y esto es un verdadero misterio.”

Hasta hay quienes abogan por … no hacer nada, lo que le parece muy mal al Presidente Obama. Un artículo en Investor’s Business Daily de Walter E. Williams recoge la opinión del Doctor Robert Higgs, del Instituto Independiente Oakland de California:

El título de su artículo da su recomendación: “En vez de un estímulo, no hagan nada — en serio.” …

Higgs dice, “Casi nadie, sin embargo, se hace la pregunta más importante: ¿debería el gobierno federal hacer algo de esto?”

Añade, “Hasta los años 1930, la Constitución servía como la principal restricción al intervencionismo económico federal. Se entendió que los poderes del gobierno eran como los fundadores querían: pocos y explícitamente enumerados en nuestro documento de fundación y sus enmiendas. …Busque en la Constitución como quiera, y no encontrará ningunas autorizaciones específicas otorgadas al gobierno para gastar dinero en investigación sobre el calentamiento global, el transporte de masas urbano, los vales de comida, el seguro de desempleo, Medicaid u otros artículos innumerables incluidos en el paquete de estímulo y, incluso sin él, en el presupuesto federal regular.” …

En 1893, tuvimos una depresión; salimos de ella sin un paquete de estímulo. Una recesión enomre golpeó el país en 1920-21; aunque dura, rápidamente se transformó en lo que se llamaron los locos años 20.

En 1929 vino un descenso económico, más notablemente representado por el colapso de la bolsa, después del cual vino una intervención masiva del gobierno — se podría llamar el primer paquete de estímulo nacional.

El presidente Hoover y el Congreso respondieron a lo que podría haber sido un descenso fuerte de dos  o tres años con muchos de las políticas que el Presidente Obama y el Congreso impulsan hoy. Elevaron las tarifas [proteccionismo como las cláusulas “Buy American” del Plan Obama], sostuvieron los salario, rescataron a los agricultores, los bancos y otras empresas, y financiaron esfuerzos de rescate estatales.

Cuando Franklin Roosevelt llegó al cargo, se hizo incluso más intervencionista que Hoover y presidió una depresión prolongada donde la economía no se recuperó totalmente hasta 1946. [17 años, ni más ni menos]

Aquí tienen a la economista conservadora libertaria Michelle Lee Muccio cámara en mano entrevistando a partidarios de Obama y haciéndoles dos preguntas: Cuando recibe su nómina y ve los impuestos que paga, ¿le parecen muchos? Y la segunda, ¿cree que el Gobierno sabe gastar su dinero mejor que usted?

No hace falta que les diga las respuestas. Parece que siempre pensamos que el gobierno trabaja con dinero de los demás. No, trabaja con el nuestro.

Un magnífico argumento es la historia reciente. No olvidemos lo que pasó en Japón. Lo recuerda el New York Times:

Las zonas rurales de Japón se han repavimentado y llenado de carreteras, presas y otros grandes proyectos de infraestructura, el legado de miles de billones de dólares gastados para levantar la economía de una severa recesión causada por la explosión de una burbuja inmobiliaria a finales de 1980 . Durante casi dos decenios,  Japón ha acumulado la mayor deuda pública en el mundo desarrollado – un total del 180 por ciento de los $ 5,5 billones de la economía – aunque no para generar una recuperación convincente. …

“No es suficiente para contratar a los trabajadores para cavar agujeros y luego llenarlos de nuevo”, dijo Toshihiro Ihori, profesor de economía en la Universidad de Tokio. “Una lección de Japón es que las obras públicas consiguen los mejores resultados al crear algo útil para el futuro”.

En total, Japón gastó $ 6.3 billones en gasto público relacionado con la construcción entre 1991 y septiembre del año pasado, según la Oficina del Gabinete. El gasto llegó a su punto máximo en 1995 y se mantuvo alta hasta comienzos del decenio de los 2000, cuando se recortó en medio de crecientes preocupaciones sobre el déficit presupuestario disparado. Más recientemente, el gobierno del Partido Democrático Liberal de nuevo ha aumentado el gasto para reactivar la economía y en la decaída popularidad del partido.

Al final, dicen los economistas, no fueron las obras públicas, sino una costosa limpieza del endeudado sistema bancario, combinada con el aumento de las exportaciones a China y los Estados Unidos, lo que llevó a cerrar la “década perdida” de Japón. Esto ha llevado a muchos a concluir que el gasto hizo poco más de hundir un poco más en la deuda a Japón, dejando una enorme carga fiscal para las generaciones futuras.

Peter Schiff es el presidente de una firma de inversión llamada Euro Pacific Capital. Schiff se hizo famoso en septiembre de 2008. Por una sola cosa. Durante más de un año fue la voz que clamaba en el desierto diciendo que llegaba el desastre económico, y los hechos le dieron la razón. Si tienen ocasión, vean los vídeos en YouTube en los que, cada vez que aparecía en la televisión con otros economistas y expertos financieros, se reían de él –de verdad, se reían de él- o le decían que se callase cuando decía que se aproximaba un hundimiento del mercado crediticio originado por los activos “tóxicos” ligados a la burbuja inmobiliaria y a la omisión de supervisión por parte del Gobierno y de control de riegos por parte de los bancos. (Vídeos aquí, aquí, y aquí). Por estos motivos, Schiff ha devenido en una especie de gurú. Y a lo mejor lo único que pasó es que era el pesimista del lugar que se pasa la vida diciendo “¡Que llegan los bárbaros, que llegan los bárbaros!”, y cuando los bárbaros llegan, dice “¡Ya os lo decía yo!”. El caso es que Schiff también ha opinado sobre el Plan de Estímulo.

El resumen de sus declaraciones, con el titular: este estímulo es un “desastre sin paliativos”. Va a deprimir más la economía. Necesitamos estimular la producción y el ahorro, no el consumo. Exactamente lo opuesto a lo que está haciendo este Plan. El problema han sido años pasados de gasto sin precedentes. Tenemos que dejar que los fundamentos de la economía (consumo y préstamos) se hunda para reconstruirla sobre fundamentos más sólidos (ahorro y producción). La crisis la vamos a experimentar mucho más a partir de 2010, 2011, cuando se termine el inmenso gasto actual, y suban los tipos de interés, y nos encontremos con una deuda masiva que nadie en el mundo querrá comprar. De hecho, Schiff está hablando de situaciones de hiperinflación como las de Latinoamérica en le pasado, o las de la República de Weimar (¡!). Hoover fue como Bush, evitó las correcciones del mercado mediante gran intervencionismo. Ayudó a crear la depresión. FDR hizo lo mismo, pero peor con el New Deal, prolongando al recesión por lo menos 10 años. Obama es como FDR: hereda una situación mala de Bush, y la va a empeorar muchísimo más.

Lo que el presidente Obama dice que las cosas van ser terribles si no actuamos. Lo que yo digo es que si no actuamos, las cosas van a ser aún terribles, pero si actuamos lo que habrá es un desastre sin paliativos.

Para finalizar, algunas notas más del blog de Greg Mankiw:

  • Las rebajas fiscales aprobadas en el estímulo, como devoluciones de impuestos sobre rendimientos del trabajo, de 400 dólares por trabajador, lo que hace de forma efectiva es … incrementar el tipo marginal para los trabajadores más productivos, los que ganan entre 75.000 y 90.000 dólares al año, en unos 2 puntos.
  • Aunque no lo comparte del todo porque cree que la gente no se fía de los políticos, recoge las palabras de Bradley Schiller, otro economista, que critica a Obama por utilizar la retórica del miedo y comparar esta situación a la Gran Depresión, lo que es “no solamente históricamente inexacto, sino peligroso”.
  • Critica que la propuesta finalmente aprobada incluya medidas populistas como exigir a las empresas que reciban dinero que limiten los bonos que pagan a sus ejecutivos: “El Presidente Obama ha elegido a algunos asesores económicos sobresalientes. Pero su política estará determinada en gran parte por los líderes en el Congreso cuyos instintos son más populistas y menos informados por principios económicos sólidos.”
  • Cita el que con sentido del humor llama su libro de texto favorito – que es el que ha escrito él, claro- para dejar claro que no es cierto que haya dos grandes campos en el debate económico, y que recoge los resultados de varias encuestas sobre varios principios y la proporción de economistas que están de acuerdo en su formulación.  El consenso es grande. Por su interés, aquí la tienen:
    • Poner un techo a los precios de los alquileres reduce la cantidad y la calidad del alojamiento disponible. (El 93 % está de acuerdo)
    • Las tarifas y las cuotas a la importación por lo general reducen el bienestar económico general. (El 93 %)
    • Los tipos de cambio flexibles y flotantes ofrecen un arreglo monetario internacional eficaz. (El 90 %)
    • La política fiscal (p.ej, reducción de impuestos y/o aumento de gasto del gobierno) tiene un impacto estimulante significativo en una economía donde no hay pleno empleo. (El 90 %) [Lástima que no distingue entre las dos formas de ejecutar la política fiscal]
    • Los Estados Unidos no deberían restringir a a las empresas que externalizan el trabajo a países extranjeros. (El 90 %)
    • Los Estados Unidos deberían eliminar las subvenciones agrícolas. (El 85 %)
    • Los gobiernos locales y estatales deberían eliminar subvenciones a las franquicias de deportes profesionales. (El 85 %) [Particularidad americana por la que las ciudades y estados financian a equipos de futbol, baloncesto, …]
    • Si se quiere equilibrar el presupuesto federal, debería hacerse sobre el ciclo de negocio, mejor que cada año. (El 85 %)
    • La diferencia entre la financiación de la Seguridad social y los gastos se hará insosteniblemente grande dentro de los próximos cincuenta años si las políticas actuales permanecen sin alterar. (El 85 %)
    • Los pagos en efectivo aumentan el bienestar de los receptores en un mayor grado que el hacer transferencias en especie del valor igual. (El 84 %)
    • Un déficit presupuestario federal grande influye negativamente en la economía. (El 83 %)
    • El salario mínimo aumenta el paro entre obreros no cualificados y jóvenes. (El 79 %)
    • El gobierno debería reestructurar el sistema de bienestar según el modelo de un “impuesto sobre la renta negativo.” (El 79 %) [Sistema por el cual personas por debajo de cierto nivel de renta reciben dinero en efectivo del gobierno. La propuesta es recortar servicios sociales y entregar el dinero a las personas.]
    • Los impuestos sobre aguas residuales y los permisos de contaminación comercializables representan un mejor acercamiento al control de la contaminación que la imposición de límites de contaminación. (El 78 %)
  • Recoge también un estudio de Jonathan Parker y Annette Vissing-Jorgensen que demuestra que en las crisis quienes más se ven perjudicados en su nivel de ingresos son … los ricos.

Gentileza del Wall Street Journal, lo que le espera a los Estados Unidos en 2009 en cuanto a déficit presupuestario:

image

En un año, el déficit pasa del 3% del PIB a casi el 14%. Claro que es un expolio intergeneracional.

También a través de Ace of Spades, en este caso una entrada de DrewM. que trae una interesante cita:

Hemos probado gastando dinero. Estamos gastando ahora más de lo que jamás hayamos gastado antes, y no funciona. Y digo, tras ocho años de gobierno … que tenemos exactamente tanto desempleo como teníamos al empezar, y, para empezar, una enorme deuda pública.

Fecha y autor de la cita: 1939, Henry Morgenthau, Secretario del Tesoro de Franklin Delano Roosevelt.

Finalizo con unas declaraciones de la Gobernadora Palin el 16 de febrero. Terminada la carrea Iron Dog, donde su marido no terminó entre los tres primeros, aparece entre el público Greta van Susteren, que pasa más tiempo en Alaska que en su casa, y cuya devoción por Palin empieza a rayar en un Palinismo estilo Obamismo – cualquier día se instala en el dormitorio libre de los Palin a vivir y le hace una entrevista estilo impromptu.

Entiendan el entorno. Nieve, frío, llegada de una carrera de motos de nieve, Palin con su hija Piper, y de repente Van Susteren micrófono en ristre que le pregunta por el Plan de Estímulo. Menos mal que Palin tiene recursos para todo. No, no despellejó a Van Susteren con un cuchillo de cazador, ni tomó una moto de nieve para huir. Respondió. Y dijo esto:

Hasta que nuestros hombre y mujeres en el Congreso hayan podido leerla, no quiero verla firmada. … Sí, le pediría [al Presidente] que la vetara [mientras los legisladores la leen]. Hagámoslo bien. Entendemos que tiene que haber un Plan de Estímulo. Tiene que haber algún intento de recuperación económica. Creo que con proyectos estructurales que generen empleo … Pero hay [en la Ley] enormes programas de gasto social que añaden más gente a la lista de dependientes, y los dólares federales del Plan de Estímulo se van a terminar tarde o temprano, y los estados estaremos atados a estos programas y tendremos que pagar por ellos.

Vuelvo al principio. La propuesta de Ley se convirtió en Ley el 17 de febrero con la firma de Obama. El primer plato del desastre económico de los próximos años está servido.


1 Respuesta a “Los economistas y el Plan de Estímulo de Obama: opiniones sobre un error colosal”


  1. 1 Mario Ramos Marzo 25, 2009 en 12:16 am

    EL PROBLEMA
    El problema es el desempleo y esta tiene su raiz en la caida del ingreso de las familias, hecho que se manifiesta en una disminucion del gasto agregado y afecta negativamente la tasa de ganancia de empresas, que induce al baja en la demanda de inversion, que tiene su remate final en un creciente desempleo.

    PLAN ESTIMULO DE PRESIDENTE OBAMA

    El multimillonario gasto publico esta orientada a salvar al sistema bancario y financiero en crisis, tiene com objetivo evitar su quiebra, si esto ocurre, el gobierno de OBAMA espera que estas empresas incrementen el credito a bajas tasa de interes y esto contribuya a incrementar la inversion, especialmente en el sector de las construcciones. Adicionalmente se adopta la propuesta neoliberal del economista LAFFER, de la rebaja de impuestos a empresas con la finalidad de incrementar la produccion y el empleo, de manera similar a las medidas aplicadas por el expresidente REAGAN, en la decada de los ochenta.

    RESULTADOS ESPERADOS.

    Considero que las medidas no elevaran la tasa de ganancia , variable que es de vital importasncia para increnentar la demanda de inversion y en consecuencia reducir la tasa de desempleo.

    RECOMENDACION

    Incrementar el CREDITO al consumo de bienes perecederos de produccion nacional, a bajas tasa de interes y plazo largo.

    con gran participacion del Estado norteamericanoEn consecuencia la caida de la


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