Palin y la CPAC, y otro gran diagnóstico sobre Palin: “No es uno de nosotros”

Les escribo hoy desde Buenos Aires, Argentina, donde estoy toda esta semana trabajando. Bonita ciudad, supuestamente buena comida (por ahora solo he probado la lamentable cocina del hotel), personas simpáticas por doquier y más calor del esperado.

Thomas Sowell es un economista de la escuela clásica americana, y articulista de perspectiva conservadora que frecuentemente escribe en revistas conservadoras como la National Review, el Wall Street Journal, Forbes, y en Townhall.com. Su biografía es un ejemplo de lo que son los Estados Unidos: es negro, nació en 1930 en Carolina del Norte, hijo póstumo, tuvo que abandonar el colegio de secundaria por problemas económicos, tuvo que trabajar desde muy joven en un taller, como mensajero … Entró en la función pública, luchó en la Guerra de Corea, y finalizada la misma acabó licenciándose en Economía con las más altas calificaciones por la universidad de Harvard, y consiguiendo un doctorado en Filosofía por la universidad de Chicago.

Sowell es una de las figuras más respetadas del pensamiento conservador americano. No es estridente en sus opiniones, pertenece a una rama clásica y tradicional del pensamiento económico, y su propia vida es un ejemplo. Pertenece por derecho y por influencia a la “intelectualidad conservadora”, ese grupo de  gurús entre los que, en teoría, se ve con cierto escepticismo la figura de la Gobernadora de Alaska. Pues el 24 de febrero de 2009, Thomas Sowell publicó en Townhall un artículo sobre la Gobernadora Palin y lo que suponía para los intelectuales y políticos liberales una figura como ella.

A continuación transcribo, en mi propia traducción, dicho artículo.

Si Barack Obama ha sido el fenómeno más notable de la escena política reciente, Sarah Palin debe ser el segundo. Las respuestas emocionales a cada uno de ellos – sobre todo la de los medios y la intelectualidad – van más allá de algo que pueda ser explicado por las habituales diferencias de opinión política sobre las cuestiones del día.

El que los liberales se conmovieran por otro liberal no es sorprendente. Pero hay republicanos conservadores que votaron por Barack Obama, y otros conservadores que pueden no haber votado por él, pero que rápidamente adivinan una indicación de que no es un extremista a partir de varios movimientos pragmáticos desde su toma de posesión del cargo.

Cualquiera que conozca la historia sabe que Hitler y Stalin eran pragmáticos. Después de años de denunciarse el uno al otro, firmaron el pacto nazi-soviético conforme al cual se hicieron aliados durante un par de años antes de ir a la guerra el uno contra el otro.

El pragmatismo no dice nada sobre el extremismo. Pero los intelectuales conservadores que aprovechan el pragmatismo del Presidente Obama para darle el beneficio de la duda obviamente se están echando atrás por la razón que sea.

Con la Gobernadora Palin, es justo al revés. La intelectualidad conservadora que reacciona contra ella tiene muy poco que decir que resista el análisis. Quienes realmente trataron con ella, antes de que se convirtiera en una figura nacional, han expresado cuánto les impresionó con su inteligencia.

"La inexperiencia" de la gobernadora Palin es un tema de conversación que podría tener alguna plausibilidad si no fuera por el hecho de que Barack Obama tiene mucha menos experiencia que Sarah Palin en hacer de verdad política. Joe Biden ha tenido décadas de experiencia tanto en estar constantemente equivocado como en ser constantemente una fuente de declaraciones estúpidas.

La candidatura de la gobernadora Palin para la vicepresidencia fue lo que galvanizó a republicanos de amplias bases de un modo en el que John McCain nunca lo había hecho. Pero había algo sobre ella que volvió incluso a algunos intelectuales conservadores contra ella y provocó la cólera visceral y el odio de los intelectuales liberales.

Quizás el mejor modo de tratar de entender estas reacciones es recordar lo que Eleanor Roosevelt dijo cuando vio por primera vez a Whittaker Chambers, quién había acusado a Alger Hiss de ser un espía de la Unión Soviética. Al ver a Chambers sentado con los hombros caídos, relleno y despeinado, dijo, "No es uno de nosotros."

El elegante, erguido e impecablemente vestido Alger Hiss, con su título universitario de la Ivy League y pedigrí del New Deal, era claramente "uno de nosotros." Al final, resultó también ser un mentiroso y un espía de la Unión Soviética. No sólo lo decidió así un jurado entonces, la apertura de los archivos secretos de la Unión Soviética en sus últimos días añadió más pruebas de su culpabilidad.

La confrontación de Hiss-Chambers de hace más de medio siglo produjo la misma clase de polarización visceral que la Gobernadora Sarah Palin provoca hoy.

Antes de que el primer proceso de Alger Hiss comenzara, los reporteros que se reunieron en el juzgado informalmente se tantearon unos a otros respecto a cuál de ellos creían, antes de que cualquier prueba hubiera sido presentada. La mayoría creía que Hiss decía a la verdad y que era Chambers quien mentía.

Lo que es más importante, aquellos reporteros que creyeron que Chambers decía la verdad fueron inmediatamente condenados al ostracismo. Nada de esto podría haber estado basado en pruebas a favor de una u otra parte, ya que dichas pruebas todavía no habían sido presentadas en el tribunal.

Durante décadas después de que Hiss fuese condenado y enviado a prisión federal, la mayor parte de los medios y la intelectualidad le defendió. Hoy en día, hay una cátedra de Alger Hiss en la Universidad Bard College.

¿Por qué importó tanto a tantas personas cuál de dos hombres antes poco conocidos decía la verdad? Porque lo que estaba siendo juzgado no era un hombre, sino una visión entera del mundo y un estilo de vida.

La gobernadora Sarah Palin es tanto un desafío como una afrenta a aquella visión y aquel estilo de vida – un desafío necesario hace tiempo, al igual que lo fue el desafío de Chambers.

Si la Gobernadora Palin se presenta a una campaña nacional otra vez es algo que sólo el tiempo dirá. Pero los republicanos necesitan a algún candidato que no sea ni uno de los republicanos de club de campo, ni – peor aún – la clase de persona que apela a la intelectualidad.

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Foto de Stephen Morton, AP Photo

Palin y la CPAC

Como he contado anteriormente, la ausencia de Palin en la CPAC solamente podría haberle traído cosas buenas. Y vaya si ha sido así.

Lo que ha pasado en la CPAC se resume en los siguiente:

  • Ha habido varios discursos más o menos anodinos de los “presidenciables” del GOP.
  • Los asistentes a la CPAC han elegido a quiénes prefieren como candidato presidencial en el 2012, y quedó la tercera con Mitt Romney primero (20%), Bobby Jindal –que tampoco asistió – segundo con 14%, y Sara Palin tercera empatada con Ron Paul –el más que conservador libertario – con 13%.
  • Rush  Limbaugh, el locutor de radio, dio un discurso muy destacado en el que atacó sin ninguna corrección política al Presidente Obama, sus posiciones sociales y sus propuestas económicas, y dijo que esperaba que “frasacase” como presidente. Véanlo íntegro en HotAir, gracias a Allahpundit.
  • Y se lió la gorda: la CPAC ha sido calificada de extremista por los medios, Michel Steele, el presidente del Comité Nacional Republicano recién elegido, tuvo una intervención poco afortunada en la CNN en la que dijo que el programa de Limbaugh era “desagradable”, Limbaugh le respondió en su programa, y se organizó el debate sobre quién mandaba en el GOP, si Steele o la estrella de radio.

En general, aparte de un brillante discurso de un niño de 13 años –lo que realmente no debería llenar de orgullo a los conservadores – y una durísima pero divertida arenga de Ann Coulter, poco más.

Así que nos encontramos que la CPAC de este año será recordada por la “pugna” entre Limbaugh, como representante de un conservadurismo de base, y los dirigentes del partido, considerados más intelectuales, situación que ha sido aprovechada para atacar directamente a los Republicanos con dos argumentos:

  1. En el partido no manda nadie, y Michael Steele no es capaz de poner orden
  2. Las ideas que priman entre los conservadores son las más extremistas que hay (Según la CNN, el discurso supuso ”cruzar una línea” que hasta entonces nadie se había atrevido a cruzar), porque quieren que el presidente fracase, por lo tanto que el país fracase.

Como ven, no es un buen resultado. Así que Palin se ha mantenido ajena a todo este follón. Lo cual no es poco.

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