La relación existente entre el Reino Unido y los Estados Unidos es una relación especial. De hecho, es la Relación Especial por antonomasia. Las discrepancias entre ambos países en su política exterior son escasas –aunque cuando existen son muy llamativas, como la campaña de Suez en 1956-, y el apoyo mutuo que se prestan en sus actuaciones, al ayuda diplomática que comparten, y el entendimiento del mundo de forma más o menos similar, hacen que ambos países sean probablemente los dos aliados más estrechamente unidos que existen.
Hillary Clinton declaró el pasado 3 de febrero ante su colega David Milliband, como recoge la BBC, que esta relación permanecía y era fundamental para ambos países:
Nuestros dos países han permanecido juntos enfrentándose a desafíos globales durante muy largo tiempo … Compartimos valores fundamentales y objetivos fundamentales importantes … A menudo se dice que los Estados Unidos y Gran Bretaña han disfrutado mucho tiempo de una relación especial. Bien, es ciertamente especial para mí, y es una relación que ha resultado muy productiva … Quienquiera que esté en la Casa Blanca, cualquier partido en nuestro país, esta relación realmente resiste el paso del tiempo.
Resiste el paso del tiempo. Pero, ¿resistirá a Obama?
La visita oficial de Gordon Brown
Gordon Brown, el Primer Ministro británico, debe de ser uno de los políticos con menos suerte del mundo. Fue un excelente ministro de economía bajo Blair, y su sucesor previsto desde mucho tiempo atrás. Trabajador incansable, es mucho menos fotogénico que Blair, y disfruta de un ceño fruncido, cuando no de un semblante más inexpresivo que un melón, que transmite un cierto pesar y hasta excita a la depresión. Vamos, que no es un tipo que se ocupe mucho de comunicar con su imagen.
Llega al puesto de Primer Ministro, y, en parte por su falta de carisma, y en parte porque no es un “político” puro – no gestiona tan bien las relaciones como Blair – comienza a ver cómo pierde popularidad rápidamente. Los Conservadores eligen al fotogénico y actoral David Cameron como líder, y durante gran parte del tiempo que ha sido Primer Ministro, Brown ha tenido que ver cómo el Partido Laborista, vencedor por mayoría absoluta en las tres últimas elecciones generales (1997, 2001, 2005), está hundido en las encuestas y dirigiéndose a perder el poder a una velocidad de vértigo.
El escocés volvió a tener un momento de gloria cuando estalló la crisis financiera y crediticia. El Reino Unido propuso las mejores medidas de contención y gestión, gracias a Brown, y por un breve momento volvió a resurgir el prestigio del Primer Ministro. Hay quien asegura que hasta se le vio sonreir a finales de 2008, pero es un rumor que no ha podido ser confirmado.
Hundido de nuevo en las encuestas, surge la oportunidad de recuperarse al ser el primer mandatario europeo recibido en la Casa Blanca. Las visitas de un Primer Ministro británico a los Estados Unidos siempre son celebradas. En primer lugar, es costumbre que ambos mandatarios celebren una rueda de prensa conjunta. Lo cual es celebrado porque en ellas la impertinente prensa británica aprovecha para poner en aprietos al Presidente de Estados Unidos. Es un momento esperado siempre en estas ocasiones. El cuerpo de prensa de la Casa Blanca sigue unas reglas que en general evitan poner en aprietos al Presidente. El que sufre más es el Director de Comunicación, el Portavoz, … pero el Presidente se salva. A estas reglas, la prensa británica les da el mismo valor que al dinero del Monopoly, y se lanzan a degüello a por el habitante de la Casa Blanca.
También son celebradas porque, profundizando en esa Relación Especial, el más débil de los dos –que, excepto cuando se congela el infierno o Bush invade Iraq sin tropas suficientes, es siempre el británico- sale reforzado bien por una declaración, bien por algún gesto de imagen (una foto, un almuerzo privado, …)
Y, en el plano más humano, es celebrado el intercambio de regalos que se hacen entre ambos mandatarios. Así, el famoso escritorio Resolute (“Resuelto”), el de la foto de Kennedy escribiendo en él mientras su hijo asoma por debajo, es regalo de la Reina Victoria al Presidente Hayes, construido a partir de los maderos de la nave Resolute, un barco británico rescatado por los Estados Unidos y devuelto a la Reina.
Pues voy a contarles lo que ha pasado en esta visita oficial, y verán que en la prensa inglesa no se andan con paños calientes. Una visión integradora la tiene también Allahpundit en HotAir.
El 3 de marzo, Benedict Brogan cuenta en su blog para el Daily Mail de Londres que nada más aterrizar con la prensa en Andrews, les dicen que no va a haber rueda de prensa conjunta Brown – Obama. Brogan llama a esta decisión de la Casa Blanca “embarazosa”. Horas después, Brogan escribe una entrada titulada “¡Es ‘un desastre’!” (It’s ‘a shambles’!):
Incluso la gente del Nº 10 [de Downing Street] confiesa que las cosas van un poco mal. Downing Street y la Casa Blanca están bloqueados en negociaciones prolongadas sobre las condiciones de esta visita, y se espera que el Sr. Brown aparezca en cualquier minuto. Estamos en la sala de prensa de la Casa Blanca después de pasar una hora fuera a la espera de que nos dejasen entrar. Cada 10 minutos o así un funcionario británico nos ofrecía disculpas. "El día no ha empezado bien. Habrá algo [para la prensa] en el Despacho Oval, solo estamos ajustándolo con la Casa Blanca," dijo. … Lo que más cuenta son los modos secos con que actúa el equipo de Obama. Si Downing Street esperara la clase amor que marcó la primera gala Blair-Clinton en la Casa Blanca o el momento Colgate y de vídeo Blair-Bush en Camp David, esta nueva administración ha demostrado el error. Nunca iba a haber una rueda de prensa, a pesar de lo que dijo el Nº 10. Y no hay planeado ningún momento de ambos a solas [fuera de protocolo].
Dana Milbank, en el Washington Post el 4 de marzo, titula “No hubo momento Colgate, en efecto” (“No Colgate Moment Indeed”). Nos pone un poco más en antecedentes, y nos cuenta que la cita con la prensa en el Despacho Oval fue más bien cutre:
Nuestros primos británicos están sintiendo que la nueva administración no les quiere.
Los murmullos comenzaron cuando el Presidente Obama devolvió a la Embajada británica el busto de Winston Churchill que había estado expuesto en el Despacho Oval desde que Tony Blair se lo prestó a George W. Bush.
Los miedos se intensificaron cuando el secretario de prensa Robert Gibbs, anunciando la visita del Primer ministro británico Gordon Brown a la Casa Blanca, degradó la frase Churchilliana "relación especial" a mera "sociedad especial" a través del Atlántico.
Y las alarmas realmente sonaron cuando el séquito de Brown aterrizó en la Base de la Fueza Aérea en Andrews el lunes por la noche. Obama, rompiendo con el precedente, no concedió al primer ministro el honor acostumbrado de posar al lado de él ante las banderas de las dos naciones para las cámaras de TV. ¿La noche juntos en Camp David que Blair tuvo en su primera reunión con Bush? Lo siento, chicos.
De todos modos, Brown aguantó estoico cuando se sentó en el Despacho Oval ayer cuando Obama, saltándose las palabras habituales de la bienvenida hacia su invitado, pasó directamente a responder preguntas de la prensa. Brown no pudo hablar durante seis minutos, después de que Obama hubiese contestado ya a dos preguntas. Bravamente, el primer ministro desairado trató de hablar la lengua presidencial. …
Para el presidente – querido por el mundo en gran parte por el hecho que no es Bush – fue una recepción sorprendentemente fría para un aliado. …
De todos modos, Brown trató de no mostrar ofensa cuando fue llevado a toda prisa al Ala de Oeste ayer sin ceremonias. Trajo a Obama un portaplumas esculpido en las maderas del HMS Gannet [Alcatraz], el barco hermano del HMS Resolute, cuya madera fue usada para hacer el escritorio de Despacho Oval. Un reducido grupo de reporteros fue admitido al Despacho Oval a preguntar a los dos líderes asentados, y volvieron con un vídeo de la sesión flojo por momentos, con molestos silencios.
Después de una pregunta sobre Rusia, Nick Robinson de la BBC observó al presidente que "a menudo se ha dicho que usted, a diferencia de muchos de sus precursores, no ha mirado hacia Europa, menos aún a Gran Bretaña."
"La relación especial entre los Estados Unidos y Gran Bretaña es una que es importante no sólo para mí, es importante para la gente americana," Obama aseguró a los británicos, …
Brown aprovechó el momento para dar su declaración inicial, lo que no había tenido posibilidad de hacer antes. "Dejen – déjenme sólo agradecer al Presidente Obama su – su bienvenida, su hospitalidad, su liderazgo," dijo el primer ministro. Declaró que estaba "agradecido, también, de que Michelle y Sarah se reuniesen más tarde esta tarde." …
"Esto no fue, de forma muy obvia, ningún momento Colgate," juzgó Robinson de la BBC.
"Hubo una calidad mediocre en todo ello que hizo poco para aplacar los miedos," concordó Tim Shipman del Telegraph de Gran Bretaña.
En algún lugar dentro de la Embajada británica, un busto de bronce de Churchill se retorcía en su caja.
Alex Masie, en The Spectator, en una entrada titulada “Obama al mundo: ‘¡Muéranse’!” (“Obama to the world: ‘Drop dead!’”), hace una inteligente e irónica interpretación: Obama teme a la prensa inglesa con sus “maleducadas interesantes preguntas” (corregido en el original). Su entrada termina con un análisis que, quienes estuvimos al tanto de la campaña de Barack Obama en las elecciones, no podemos más que agradecer, y acompañar de un “¡Por fin alguien se da cuenta!”:
Obama ya no está en campaña electoral, pero no parece que su estrategia de prensa haya cambiado al modo de un gobernante aún.
En efecto, para un presidente que quiere "renovar" la relación de América con el resto del mundo, Obama está sorprendentemente poco dispuesto a, ya saben, hablar realmente al resto del mundo. Cuando emprendió su viaje por Europa el verano pasado no llevó ni a un solo periodista extranjero con él; tampoco concedió ninguna entrevista mientras estuvo en Gran Bretaña, ni a la BBC. Aquel modelo sigue en gran parte ahora que está en el poder …
Hay una sensación de que, aparte de su entrevista con Al-Arabiya y una entrevista con la CBC, Obama no aprecia del todo que hay momentos en los que su audiencia internacional podría tener preguntas propias que con poca probabilidad le harán si las únicas personas que hacen el interrogatorio son los miembros americanos del Cuerpo de prensa de la Casa Blanca. …
A pesar de todas las demandas de tiempo Presidencial no le haría daño gastar un poco de él interactuando con el resto de los medios del mundo. Después de todo, si quiere liderar el mundo – y pedir que el resto del mundo haga más por sí mismo – podría dignarse a dirigirse al mundo antes.
Tim Shipman, en su blog del Daily Telegraph londinense, escribe el 3 de marzo una entrada titulada “Barack Obama huye temeroso de las preguntas difíciles”, (Barack Obama is running scared of tough questions”), en el que abunda en el argumento de que Obama no se ve cómodo ante la prensa, y en que nos da más opiniones sobre cómo ha sido la visita de Brown:
Un colega del Washington Post acaba de llamarme y me ha dicho que el cuerpo de prensa de la Casa Blanca no recuerda ni una única ocasión previa en la cual un Primer Ministro británico fuese tratado de esta manera. …
Es extraño que el Sr. Obama esté menos dispuestos a responder a preguntas que el Sr. Bush. Repercute muy mal en su tendencia hacia la paranoia por el control, que ha sido evidente desde su campaña.
Es descortés con el Sr. Brown, que estaba desesperado por su gran momento con los podios. En sus dos viajes de exhibición para ver a Bush hubo ruedas de prensa adecuadas en Camp David y luego en el Jardín de Rosas [el Rose Garden de la Casa Blanca]. ¿Por qué satisfacerle con el primer viaje europeo y, a continuación, desairarle en su gran momento de Relaciones Públicas? No habrá tiempo para la relajación privada del Sr. Brown con el Sr. Obama, algo dado por hecho en anteriores viajes de un primer ministro. Sé que está ocupado pero demuestra que no está realmente tan interesado, como mis fuentes me decían la semana pasada.
Obama ha estado huyendo asustado de los medios de comunicación internacionales, y de la prensa británica en particular, desde el inicio de su campaña. …
Matt en The Daily Telegraph, explicando lo que significa realmente una visita de un Primer Ministro a Estados Unidos
El 5 de marzo ya ha tenido lugar la reunión privada entre las esposas de los mandatarios. Lean lo que contaba el Times de Londres bajo el titular “La primera dama Michelle Obama muestra que hasta ella tiene un don para la metedura de pata”
… Como todos los buenos invitados, Sarah Brown llegó trayendo regalos para las niñas, Malia y Sasha. Y eran regalos realmente agradables. Había dedicado claramente un poco de tiempo a pensar en la elección: vestidos de Top Shop (con collares a juego) y una selección de libros de autores británicos. Encantador.
La Sra. Brown puede tener a dos muchachos pero seguramente sabe cómo llegar al corazón de una niña. Eran regalos elegidos con el espíritu verdadero de dar un presente: complacer al receptor, no al que regala.
Como contrapartida, la Sra. Obama dio a los niños Brown, Fraser y John, dos modelos de juguete del Marine One, el helicóptero Presidencial. Puede valer en la parte del helicóptero, siempre una opción popular con pequeños muchachos; ¿pero el Marine One? No es como si alguien necesite que le recuerden que Barack Obama es presidente o que tiene su propio helicóptero. Salvo dar a los niños modelos del muñeco Action Man de su propio marido atacando las malvadas fuerzas del neoconservadurismo, el gesto de la Sra. Obama no podía haber sido mejo síntoma de solipsismo o más intrínsecamente desdeñoso para la Sra. Brown.
No sólo demostró que gastó aproximadamente tres segundos analizando las necesidades de los muchachos Brown (haciendo que una asistente se diese un paseo a la tienda de regalos de la Casa Blanca para coger un souvenir no implica pensar mucho), pareció mostrar la falta más inusitada de juicio.
Podría haber sido posible olvidar el incidente si no fuese por la fotografía oficial.
La Casa Blanca proporcionó una foto de las dos mujeres y no parece haber sido seleccionada pensando en ningún tipo de relación especial. Hay un amenazante ramo de peonías rosadas en primer plano y el ángulo es el menor halagador para la Sra. Brown, que tiene el aire de una mujer muy necesitada de una copa bien cargada.
La foto en cuestión. La que está con Michelle es Sarah Brown, aunque no se pueda saber.
Deliberado o no, todo esto parece a un desaire.
En cuanto a Fraser y John, el viaje de sus padres a América siempre será recordado como aquel momento en que “Mamá y Papá fueron a ver al presidente, y todo lo que conseguimos fue este helicóptero de plástico piojoso”.
El juguete del helicóptero se vende en la tienda de souvenirs de la Casa Blanca por el precio de 15$.
Lo mejor es el final. El día 6 de marzo, el Daily Mail de Londres nos cuenta cómo ha terminado todo:
Mientras volvía a casa desde Washington, Gordon Brown debe haber rebuscado en su sobre sorpresa con desilusión.
Porque todo lo que consiguió fue un lote de DVDs. Barack Obama, el líder del país más rico del mundo, dio al primer ministro una caja con 25 películas americanas clásicas – un regalo casi tan emocionante como un par de calcetines.
No se piensa que el Sr. Brown sea un aficionado a las películas, y su reacción al regalo es desconocida. Pero esto realmente no es comparable con los regalos bien pensados que él había traído junto con él.
El primer ministro dio al Sr. Obama un portaplumas ornamental hecho de las maderas del barco antiesclavista Victoriano HMS Gannet.
Este presente único encantó al Sr. Obama … El Sr. Brown también le entregó un documento enmarcado de la comisión del HMS Resolute y una primera edición de la biografía de siete volúmenes de Churchill por señor Martin Gilbert. …
Downing Street ayer rechazó declarar qué películas había en la caja. Pero el Mail ha sabido que incluía clásicas, como La Guerra de de las galaxias, El Padrino y Ciudadano Kane y fue producido por el Instituto Americano del Cine como ‘una petición especial’ de la Casa Blanca el mes pasado.
Como buena noticia, entre los 25 DVDs están “La Guerra de las Galaxias” y “Centauros del desierto”. Como mala noticia … los DVDs estadounidenses no se pueden reproducir en Europa. (En realidad, me imagino que la Casa Blanca le habrá regalado a Brown DVDs que sí se puedan reproducir, de la Región 2, no de la Región 1).
Por si les interesa otra visión inglesa, adivinen quién dice que no es para tanto, y que todo es una exageración de sus compatriotas. Pues quién va a ser, Bagehot, el analista de The Economist sobre asuntos del Reino Unido. La revista cuenta en Estados Unidos con un corresponsal, Lexington, que en la campaña electoral canalizó algunas de las calumnias sobre McCain y Palin a la revista, y que imagino que influyó en la sorprendente decisión de que la revista conservadora europea por excelencia pidiese el voto para Obama. Se ve que Bagehot se ha unido a Lexington también. A The Economist le esperan divertidos momentos para explicar cómo el presidente Obama no se comporta como el conservador moderado que esperaban.
Ayer día siete de marzo, el Daily Telegraph incluía el punto final de la historia, con una explicación de la Casa Blanca sobre esta visita. El resumen: Obama estaba “demasiado cansado”. La noticia tiene su miga, porque contiene detalles internos de cómo está viviendo la Casa Blanca estas primeras semanas de Presidencia. Los más destacable:
Fuentes cercanas a la Casa Blanca dicen que el Sr. Obama y su equipos se han visto "superados" por el colapso económico y han expresado su preocupación sobre que el nuevo presidente no consiga descansar lo suficiente.
Los funcionarios británicos, mientras tanto, confiesan que los empleados del Departamento de Estado de los Estados Unidos y de la Casa Blanca y se quedaron completamente pasmados por las quejas de que deberían haber concedido al primer ministro una rueda de prensa auténtica y una comida formal, como ha sido costumbre. Admiten que los asesores de Obama parecían desconocer las expectativas que rodean una gran visita de un primer ministro británico.
Pero figuras de Washington con acceso al círculo privado del Sr. Obama explicaron el error diciendo que los altos cargos de la administración han tenido poco tiempo para tratar asuntos internacionales, menos aún los detalles diplomáticos de la relación especial.
Los aliados del Sr. Obama dicen su aspecto cansado en el Despacho Oval con el Sr. Brown ilustra la tensión bajo la que está ahora, y la sorpresa del presidente ante el enorme volumen de trabajo que pasa por su escritorio.
Una figura de Washington con buenos contactos, próxima a miembros del círculo privado del Sr. Obama, expresó su preocupación sobre que el Sr. Obama había fallado hasta ahora “en simular siquiera un interés a la política exterior".
Un funcionario británico admitió que el furor que rodea el aparente desaire al Sr. Brown había llegado como un shock a la Casa Blanca. "Pienso que es correcto decir que su foco está en otra parte, en asuntos interiores. Varios de nuestros interlocutores estadounidenses dijeron que no podían entender completamente las preocupaciones británicas y no consiguieron entender de qué trataba todo esto."
La fuente americana dijo: "Obama está abrumado. Hay una tensión de suma cero entre su capacidad de ocuparse de las cuestiones económicas y su capacidad de ser un escultor proactivo del orden del día en seguridad nacional. Estos tipos hicieron la jugada como presentación de esta presidencia y pienso que están encontrando difícil el hacerlo todo."…
Pero [los funcionaros británicos] admiten que la música de ambiente del evento fue a veces tensa. El Sr. Brown entregó regales seleccionados con cuidado … El regalo del Sr. Obama como correspondencia, una colección de DVDs de películas de Hollywood que podría haber sido comprada en cualquier tienda de la calle, parecía el tipo de cosa que la Casa Blanca podría repartir a un líder de un estado africano menor de visita.
El Sr. Obama telefoneó al Sr. Brown cuando volaba de vuelta a casa, en lo que muchos sospecharon que era una tentativa de arreglar las cosas.
Los verdaderos puntos de vista de muchos en la administración Obama fueron desveladas por un oficial del Departamento de Estado implicado en la planificación de la visita de Brown, quién reaccionó con furia cuando The Sunday Telegraph le preguntó por qué el acontecimiento fue tan discreto.
El funcionario rechazó cualquier noción de relación especial, diciendo: "No hay nada especial sobre Gran Bretaña. Ustedes son exactamente iguales a los otros 190 países del mundo. No deberían esperar tratamiento especial." La carencia aparente de atención por los detalles de la administración Obama es indicativa de lo que muchos creen es la determinación del Sr. Obama de hacer demasiadas cosas demasiado rápido.
El Sunday Telegraph ha sabido que uno de los promotores Afroamericanos más prominentes del Sr. Obama, cuyo apoyo él se pasó dos años cultivando, ha dicho a sus amigos que descubre una debilidad en el carácter del Sr. Obama.
"El defecto verdaderamente serio que veo en Barack Obama es que piensa que puede manejar todo esto," esta celebridad dijo a un alto cargo de Washington, quién habló a este periódico. "Subestima la marea de cosas que llegarán a su escritorio." Un estratega Demócrata, amigo de varios asesores principales de la Casa Blanca, reveló que el presidente parece con regularidad desgastado y distraído durante sesiones de trabajo por la tarde con el personal de mayor nivel en el Ala de Oeste y se ha visto obligado a tomar decisiones más rápidamente de lo que para él es cómodo.
Dijo que en varias ocasiones el presidente ha tenido que correr de vuelta de cenar con su familia en la residencia y luego meter a sus hijas en la cama, para seguir con el trabajo urgente de gobierno. No ayuda la promesa de dejar de fumar.
"La gente dice que parece cansado más a menudo de lo que ellos están acostumbrados," dijo el estratega. "Todavía está tranquilo, pero ha habido destellos de irritación cuando piensa que está siendo empujado a tomar una decisión más pronto de lo que él quiere.” …
El estratega Demócrata subrayó que la situación grave del Sr. Obama no era nada nuevo. "Sabía que esto iba a ser duro; lo dijo así durante toda la campaña. Pero hay una diferencia entre saber que va a ser duro y estar frente a la inmensa presión implacable de todo esto."
Conclusión
El presidente Obama y su administración están improvisando su política exterior, están cometiendo errores de principiante en sus relaciones con Europa, con el Reino Unido, con Rusia … Y ello con la excusa de que están centrándose en la política interior, donde todos sus esfuerzo están dirigidos a hundir la economía de los Estados Unidos. Recientemente Whoopi Goldberg, una de las mayores Apóstoles Obamitas del Primer Mandato, decía en el programa “The View” de la ABC que toda crítica a Obama y a sus políticas económicas debería aguardar por lo menos a los 6 meses de mandato, para ver si sus políticas iban por el buen camino. (Goldberg también aprovechó para decir que las subidas de impuestos no eran lo que más le gustaban de Obama. Me pregunto si ella estará entre el 2% de población con más de 200.000$ de ingresos que va a ser la vanguardia en el aumento de impuestos). Pues bien: ya llevamos un mes y medio, y no parece de ningún modo que ni las políticas económicas, ni la política exterior, vayan por buen camino.
Obama puede intentar implantar otra forma de relacionarse con el mundo. Como europeo que desearía que Europa y Estados Unidos se uniesen más, me preocupa que sus primeros gestos con su principal aliado en el mundo sean tan burdos, tan poco pensados, y tan contrarios al interés común de ambos países. ¿Quién es según Obama su principal aliado si no lo es el Reino Unido?





