Me gustan los misterios. Como la economía es un misterio para mí, y sé muy poco de economía, me gusta la economía. Y cuando leo las noticias económicas me pongo como loco a resolver lo que quieren decir como si fuese un jeroglífico. Así que perdonen mi interrupción de las historias de política exterior del gobierno Obama, porque …
Ya está aquí
En una entrada anterior les adelantaba el que iba a ser el plan de rescate de los bancos del Secretario del Tesoro Tim Geithner, tal y como lo contaba el Washington Post el 10 de marzo. Era peculiar porque este Plan de Rescate suponía contar con los supuestos provocadores del desastre crediticio para arreglar el desastre crediticio.
Ayer día 23 de marzo Geithner mostró su retoño a los ojos del público. La bolsa subió inmediatamente. Los malignos antiobamitas dirán que ya era hora, y que la subida es un rebote después del desastre de los últimos meses. No lo creo. Es una respuesta entusiasta a una solución que pasa por … volver a dar un montón de dinero de los contribuyentes a bancos de inversión e inversores privados para que, si pueden, ganen dinero, y si no, pierdan muy poquito. Es decir: todos los contribuyentes estadounidenses, tan indignados con el caso AIG (más sobre esto después), van a poder disfrutar del honor de ser los principales avalistas de lo que no es más que un subsidio gigantesco a los bancos.
Por orden.
Lo bueno: por fin alguien hace algo
La fallida comparecencia de Geithner en febrero dejó un escalofrío y una sensación de que nadie sabía qué hacer en la administración. El éxito del plan presentado es fundamentalmente que por fin se ponen las cosas claras. Geithner mismo anunció los detalles del plan en un artículo de opinión el 23 de marzo en el Wall Street Journal (diario muy crítico en general con las políticas económicas de Obama, pero que sigue siendo un referente sobre la materia):
Hoy, anunciamos otra pieza crítica de nuestro plan de aumentar el flujo de crédito y ampliar la liquidez. Nuestro nuevo Programa de Inversión Pública – Privada establecerá fondos para proporcionar un mercado para los préstamos pendientes (“legacy”) y los títulos de deuda que actualmente cargan el sistema financiero.
El Programa de Inversión Pública – Privada comprará préstamos relacionados con activos inmobiliarios de los bancos y títulos de los mercados más amplios. Los bancos tendrán la capacidad de vender grupos de préstamos a fondos dedicados, y los inversores competirán para tener la capacidad de participar en dichos fondos y aprovechar la financiación proporcionada por el gobierno.
Los fondos establecidos conforme a este programa tendrán tres rasgos esenciales en su diseño. En primer lugar, usarán recursos del gobierno en forma de capital del Tesoro, y financiación de la FDIC y del Sistema de la Reserva Federal, para movilizar el capital de inversores privados. En segundo lugar, el Programa de Inversión Pública – Privado asegurará que los participantes del sector privado comparten los riesgos con el contribuyente, y que el contribuyente participa de las ganancias de estas inversiones. Estos fondos estarán abiertos a inversoress de todos los tipos, como fondos de pensiones, de modo que una amplia variedad de americanos pueda participar.
En tercer lugar, los compradores del sector privado establecerán el valor de los préstamos y los títulos comprados según el programa, lo que protegerá el gobierno de pagar demasiado por estos activos.
El nuevo Programa de Inversión Pública – Privada proporcionará al principio financiación de $500 mil millones con el potencial para ampliarla hasta $1 billón con el tiempo, lo que es una parte sustancial de los activos vinculados a propiedades inmobiliarias originados antes de la recesión que obstruyen ahora nuestro sistema financiero. Con el tiempo, proporcionando un mercado para estos activos que no existe ahora, este programa ayudará a mejorar el valor de estos activos, a aumentar la capacidad de préstamo de los bancos, y a reducir la incertidumbre sobre el nivel de pérdidas en los balances. La capacidad de vender activos a este fondo facilitará a los bancos conseguir capital privado, lo que acelerará su capacidad de sustituir las inversiones de capital proporcionadas por el Tesoro.
Este programa para abordar los préstamos pendientes y los títulos es parte de una estrategia global para resolver la crisis tan rápida y eficazmente como sea posible con el menor coste para el contribuyente. El Programa de Inversión Pública – Privada es mejor para el contribuyente que hacer que sólo el gobierno directamente compre los activos de bancos que todavía operan y asuma una parte más grande de las pérdidas. Nuestro enfoque comparte el riesgo con el sector privado, invierte eficazmente los dólares de contribuyente, y despliega la competición del sector privado para determinar los precios de mercado de los activos que actualmente no tienen liquidez. Simplemente esperar que los bancos consuman estos activos con el tiempo tiene el riesgo de que se prolongue la crisis en una repetición de la experiencia japonesa.
Mi opinión es la siguiente: este plan tiene ideas básicas buenas (no poner en riesgo el dinero del contribuyente, dejar que el mercado fije los precios, …), pero tiene una aplicación irreal. En resumen, es un inmenso, un tremendo subsidio oculto a los inversores, fondos de inversión, fondos de cobertura y otros actores del mercado financiero, cuyo éxito solo depende de una cosa: que estos actores se crean lo que dice Geithner. (Por cierto, los únicos actores que no tienen nada que decir son los contribuyentes). Les cuento qué cosas veo raras:
- Primero, ¿cómo se van a repartir los riesgos entre el capital privado y el dinero del contribuyente? ¿No es algo parecido lo que hacen Fannie Mae y Freddie Mac con resultados catastróficos?
- Segundo, ¿cómo va a conseguir que los inversores privados compren parte de esos activos tóxicos? Se entiende que porque los préstamos se les harán en “condiciones ventajosas”. Entonces, vuelvo al punto uno: ¿es el dinero del contribuyente el que soporta la mayor parte de las pérdidas si sale mal? ¿En qué condiciones se les darán los préstamos? No es lo mismo que sea del tipo “por cada dólar que pongas tú, yo te doy otro”, que lo sea del tipo “del precio final que acuerdes para comprar los activos, yo te pago el 80%”.
- Tercero: ¿cómo va a fijar el mercado en competencia el valor de dichos activos? El mercado aquí son dos partes: una (los bancos) que dicen que sus activos tóxicos valen, pongamos por caso, 80. La otra (los inversores) que van a decir que los activos valen 5. ¿Qué precio prevalece? ¿Una subasta entre inversores? En ese caso, el precio al que los inversores compren será mayor que 5. ¿Cómo garantiza eso que el gobierno “no pague más” por esos activos.
- Cuarto: ¿de dónde va a salir este nuevo billón de dólares?
- Y quinto. ¿De verdad el problema es el de los activos tóxicos? ¿No es un problema de endeudamiento?
El día 20 de marzo, es decir, tres días antes del artículo de Geithner, el New York Times daba algún dato más:
El plan probablemente ofrecerá subvenciones generosas, en forma de préstamos a interés bajo, para atraer a los inversores a formar sociedades con el gobierno para comprar activos tóxicos de los bancos. [Efectivamente, son subvenciones, aunque Geithner no lo diga]
Para ayudar a proteger a los contribuyentes, que pagan la mayor parte de dichas compras, el plan aboga por la subasta de los activos al mejor postor. [Es decir, el préstamo parece ser un % sobre el valor total del activo, y es “la mayor parte”]
… El plan no prevé imponer restricciones a la remuneración para ejecutivos de los inversores privados o los gestores de fondos que participen. [Claro, ya se ve que el caso AIG podemos dejarlo pasar a ver si la gente se olvida] …
El plan que se anunciará la próxima semana incluye tres enfoques. En uno de ellos, la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC) creará sociedades de inversión para fines especiales y prestará alrededor del 85 por ciento del dinero que las asociaciones necesitarán para comprar los activos con problemas que los bancos quieren vender. [¡Un 85% nada menos!]
En el segundo caso, el Tesoro contratará cuatro o cinco empresas de gestión de inversiones, aportando dólar por dólar el mismo dinero privado que cada una de las empresas aporte, con dinero del gobierno. [¡Un 50% nada menos!]
En la tercera pieza, el Tesoro planea ampliar la capacidad de préstamos a través de la Term Asset-Backed Securities Loan Facility (TALF – algo así como Facilidad de Préstados sobre Títulos Respaldados por Activos a Plazo], una empresa conjunta con la Reserva Federal.
El objetivo del plan es financiar la disminución de los recursos de programa de rescate del Tesoro del Departamento con dinero de inversores privados para comprar tantos activos tóxicos como sea posible y permitir que los bancos reanuden los préstamos normalmente. …
Aunque los detalles de la parte de la F.D.I.C. parte todavía están por completar el viernes, se espera que el Gobierno proporcione la inmensa mayoría del dinero – posiblemente más del 95 por ciento – a través de préstamos o inversiones directas de dinero de los contribuyentes.
La esperanza es que este subsidio generoso contribuya a atraer a los inversores privados en el mercado y acelerar la recuperación de los bancos del país. [Es decir, se espera genera confianza. Total, que todo se reduce a presentar una buena oportunidad de inversión porque es el dinero público el que está detrás, cruzar los dedos, y esperar que los inversores acudan]….
La clave de la protección a los contribuyentes, de acuerdo con personas que han sido informadas sobre el plan, es que los inversores privados pujarán en subastas unos contra otros por los activos. Como resultado de ello, sostienen los funcionarios de la administración, el gobierno compra los préstamos con problemas de los bancos a un gran descuento sobre su valor nominal original [Esto no lo entiendo. Más bien será al revés]….
Debido a que el gobierno puede mantener los préstamos hipotecarios hasta cuando quiera, los funcionarios del gobierno apuestan por que el gobierno acabe cobrándolos y que los contribuyentes incluso puedan obtener un beneficio si el valor de mercado de los préstamos sube en los próximos años. [Es decir, ahora esto es una ruina que yo me quedo, y los préstamos fallidos al final están respaldados por algo –casas, imaginamos- que dentro de muuuuchos años valdrán más, y podré ganar dinero. Viva: el gobierno hace apuestas de inversión inmobiliaria a largo plazo].
Para atraer a inversores privados como los fondos de cobertura y firmas de capital privado a participar, la FDIC proporcionará préstamos sin aval – es decir, préstamos que estén garantizados únicamente por el valor de los activos hipotecarios que se van comprar – por valor de hasta el 85 por ciento del valor de una cartera de activos en dificultades.
El restante 15 por ciento proviene del gobierno y los inversores privados. El Tesoro pondría hasta el 80 por ciento restante, y los inversores privados pondría poner hasta tan poco como el 20 por ciento del dinero, según cargos del sector. Los inversores privados, entonces, podrían contribuir como mínimo un 3 por ciento del capital, y el Gobierno, hasta 97 por ciento. [Esta es la cifra: 97%]
El Gobierno recibirá los pagos por los intereses sobre el dinero que prestó a cada sociedad de inversión y se comparten los beneficios y pérdidas con los inversores privados según el valor de la inversión de cada parte. …
Los inversores en activos de riesgo institucionales, como fondos de cobertura y fondos de capital privado, se han negado a pagar más de unos 30 centavos por dólar por muchos paquetes de hipotecas, aunque la mayor parte de los prestatarios siguen estando a día de sus pagos. Pero los bancos que tienen dichas hipotecas, no deseando anotar enormes pérdidas en sus activos, a menudo se han negado a vender a menos de 60 centavos por dólar. [Efectivamente: hay dos partes, cada una con un precio]. …
Para romper ese estancamiento, la subvención crucial del gobierno intenta proporcionar a los inversores el tipo de financiación a bajo costo que ha estado absolutamente indisponible en los mercados de crédito actuales.
Uf, qué mal suena todo: riesgo absoluto para el dinero de los contribuyentes. Riesgo mínimo para los inversores que son, según el argumento de la administración, quienes en su momento con su codicia crearon el problema.
Lo malo: le gusta a poca gente
Para empezar, citaré a uno de los arzobispos del Obamismo del Primer Mandato, al premio Nobel –al decir estas palabras ya lo revestimos del manto de la sabiduría aunque su especialidad sea el comercio, y no estos asuntos – Paul Krugman. Y es que Krugman – y repito que su opinión tiene un valor relativo porque no es su especialidad – ya no puede más. El 22 de marzo publicó un artículo de esos tan ligeros que él escribe en el New York Times titulado “Desesperación de la Política Financiera”:
… Tim Geithner, el secretario del Tesoro, ha persuadido al Presidente Obama de reciclar una política de la administración Bush – en concreto, el plan propuesto hace seis meses por el entonces Secretario del Tesoro Henry Paulson de "dinero contante a cambio de basura", plan luego abandonado.
Esto es más que decepcionante. De hecho, me llena de un sentimiento de desesperación….
El Sr. Obama aparentemente se ha decidido por un plan financiero que, en esencia, se supone que los bancos son fundamentalmente sólidos y que los banqueros saben lo que están haciendo.
Es como si el presidente estuviese dispuesto a confirmar la creciente percepción de que él y su equipo económico están fuera de la realidad, que su visión económica se ve empañada por muy estrechos vínculos con Wall Street. Y cuando el Sr. Obama se dé cuenta de que necesita cambiar de rumbo, su capital político puede ya haberse agotado. …
… la administración de Obama, al igual que la administración Bush, al parecer, quiere una salida más fácil. El elemento común a los planes de Paulson y Geithner es la insistencia en que los malos activos en los libros de los bancos realmente valen mucho, mucho más de lo que nadie está dispuesto a pagar por ellos. De hecho, su verdadero valor es tan alto que si se tratara de un precio adecuado, los bancos no estarían en problemas.
Por lo que el plan es usar fondos de los contribuyentes para impulsar los precios de los activos hasta los niveles "justos". El Sr. Paulson propuso que el gobierno comprara los activos directamente. El Sr. Geithner en su lugar propone un complicado sistema en el que el gobierno presta dinero a los inversores privados, que luego utilizan el dinero para comprar las cosas. La idea, dice el principal asesor económico del Sr. Obama, es utilizar "la experiencia del mercado" para definir el valor de los activos tóxicos.
Pero el régimen Geithner ofrecería una apuesta segura: si el valor de los activos suben, los inversores se benefician, pero si bajan, los inversores pueden pueden dejar su deuda. Así no es realmente como los mercados trabajan. Es simplemente una forma indirecta, encubierta de subvencionar la compra de los activos. ..
Pero el verdadero problema con este plan es que no funcionará. Sí, los activos en dificultades puede estar un poco infravalorados. Pero el hecho es que los ejecutivos financieros, literalmente, apostaron sus bancos en la creencia de que no había burbuja inmobiliaria, y el convencimiento de que los niveles sin precedentes de la deuda de los hogares no eran un problema. Perdieron la apuesta. Y ninguna cantidad de abracadabra financiero – que es a lo que alcanza el plan de Geithner – va a cambiar ese hecho. …
Aún más importante, sin embargo, es la manera en que el Sr. Obama está despilfarrando su credibilidad. Si este plan falla – como casi seguramente lo hará – es poco probable que sea capaz de persuadir al Congreso de darle más fondos para hacer lo que debería haber hecho en primer lugar.
No todo está perdido: el público quiere que el Sr. Obama tenga éxito, lo que significa que aún puede rescatar a su plan de rescate bancario. Pero el tiempo se está agotando.
Sí, este es Krugman. El mismo que dijo que Obama estaba acertando en su Plan de Estímulo aunque se quedaba corto. El mismo que ha apoyado al Presidente Obama en todo momento. El mismo que ya se da cuenta de que esto no tiene ni pies ni cabeza.
Lo que me tranquiliza mucho es que un tipo mucho menos apasionado y con más sangre fría de profesor universitario como Greg Mankiw en su blog está de acuerdo con Krugman (en esto, en lo del éxito del Plan de Estímulo Krugman se enfadó tanto con la estimación de Mankiw de que generaría más déficit del previsto que Mankiw le hizo una apuesta el pasado 4 de marzo … que Krugman no aceptó). Esto escribe el 23 de marzo:
La idea básica de lo que el Tesoro trata de hacer es a apoyarse en la experiencia del mercado para tratar de asegurar que los contribuyentes consiguen un acuerdo razonable. …. Sin embargo, yo apuntaba a una nueva capitalización de los bancos, mientras el Tesoro apunta ahora a quitar activos tóxicos de sus balances. …
Además, algunos comentaristas han manifestado su inquietud de que, debido a la estructura del trato, el Tesoro provee a sus socios privados una subvención (que será, en parte, pasado a los bancos en la forma de precios más altos por esos activos tóxicos). Paul Krugman hace un buen trabajo explicando este punto.
Y a donde nos remite Mankiw es a la entrada del lunes 23 en el blog de Krugman, donde continúa sus truenos contra Geithner poniendo un ejemplo muy clarito:
Dejemos de lado la pregunta de si el plan de Geither es una idea buena o no. Una cosa es claramente falsa en cómo está siendo presentada: los funcionarios de la administración siguen diciendo que no hay ninguna subvención implicada, que los inversores compartirían las pérdidas. Esto es totalmente erróneo. ¿Por qué? A causa de los préstamos sin aval, que según se informa financiarán el 85 por ciento de las compras de activo.
Déjenme ofrecer un ejemplo numérico. Supongan que hay un activo con un valor incierto: hay una posibilidad igual de que valga 150 o 50. Entonces el valor esperado es 100. [(Valor 150 x Probabilidad 50%) + (Valor 50 x Probabilidad 50%) = Valor 100]
Pero suponga que puedo comprar este activo con un préstamo sin aval igual al 85 por ciento del precio de compra. ¿Cuánto querría yo pagar por el activo?
La respuesta es que ligeramente más de 130. ¿Por qué? Todo lo que tengo que poner es el 15 por ciento del precio — 19.5, si el activo cuesta 130. Esto es lo más que puedo perder. Por otra parte, si el activo resulta valer 150, gano 20. Así que es un buen trato para mí. [Lo que hace Krugman es calcular cuál es el máximo precio que pagaría en una subasta si el 85% del precio me lo paga otro, y el valor máximo que tiene el activo es 150: en cuanto la diferencia entre el precio que pago y el valor máximo del activo sea menor que el 15% del valor que pago, empiezo a perder dinero en el mejor caso. Así que el límite es ése].
Note que la participación en el capital del gobierno no importa — el cálculo es el mismo si los inversionistas privados ponen todo o sólo parte de los fondos. Es el préstamo lo que proporciona la subvención.
Henry Blodget, economista más bien clásico, en el blog Clusterstock de The Business Insider, también destroza el plan el 20 de marzo en una entrada titulada “El cutre Plan Bancario de Geithner que sale el lunes”:
¿Qué tiene de malo el plan?
Lo mismo que ha estado mal con cada plan que el régimen Geithner-Paulson-Bernanke ha lanzado desde septiembre pasado: el precio que el gobierno va a pagar por los activos malos.
Los bancos como Citigroup todavía insisten en que los activos valen, supongamos, 80 centavos por dólar cuando el mercado sólo pagará, supongamos, 20 centavos por ellos. Para inducir a Citigroup a vender los activos, por lo tanto, el gobierno tiene que pagar algo cercano al valor de fantasía de Citigroup de 80 centavos. Para inducir a los fondos de cobertura a comprar los activos, el gobierno tiene que entregar los activos al valor de ganga deseado de los fondos de cobertura de 20 centavos.
En resumen el gobierno tiene que rellenar el hueco entre oferta y puja, que es bastante amplio para que pase por él un 747.
¿Cómo hará esto esto?
En el plan de Geithner, subvencionando las compras que hagan los fondos de cobertura de los activos malos con préstamos baratos (permitiendo a los fondos de cobertura pagar más por los activos y con el mismo rendimiento por su inversión) y, así, en secreto rescatando a los bancos pagando más por los activos de lo que valen.
Blodget propone un plan alternativo:
¿Cuál sería un mejor plan? Tome el control de los bancos insolventes, declare pérdidas en los activos hasta su valor de mercado, y haga que los tenedores de títulos de los bancos soporten la mayor parte de las pérdidas convirtiendo un porcentaje de los títulos en participación en capital. Entonces venda y/o privatice de nuevo los bancos, que ya estarán bien capitalizados.
Este plan último aniquilaría a accionistas y haría daño a los que tienen títulos – que es lo que el Tesoro trata desesperadamente de evitar. También haría daño a los mismos contribuyentes que están siendo regados con el plan de Geithner – porque los tenedores de títulos bancarios son generalmente compañías de seguros, fondos de pensiones, y otras compañías en las cuales los contribuyentes tienen una participación.
Aún así es una mejor solución. Arreglará el problema de una vez para siempre, costará probablemente menos a los contribuyentes, y es lo moralmente justo. Y los mercados de crédito y renta variable bancarios deberían recuperarse rápidamente, una vez que vean que realmente vale la pena poseer acciones de y prestar dinero a los bancos recién capitalizados de nuevo.
Mankiw también cree que el problema se soluciona recapitalizando los bancos, como vimos antes. Pero blodget, además, resalta el gran problema de fondo: el enorme endeudamiento de los hogares. Y de paso, el día 23, destaca los cinco errores en el análisis que Geithner hace de la crisis:
Error: El problema con la economía consiste en que los bancos no prestan.
La realidad: la economía está en problemas porque los consumidores y empresas americanos se endeudaron demasiado y sufren un colapso ahora bajo el peso de la deuda. Cuando los consumidores economizan, las compañías que les venden a ellos economizan, así exacerbando el problema. Los bancos, mientras tanto, están prestando. Sólo que no prestan tanto como acostumbraban. También el sistema bancario secundario (mercados de títulos), que realmente proporcionó más financiación a la economía que los bancos, ha caído.
Error: Los bancos no prestan porque sus balances están lastrados por "activos malos" que el mercado valora temporalmente a un precio erróneo.
La realidad: los bancos no prestan (mucho) porque han decidido dejar de hacer préstamos a la gente y a las empresas que no pueden devolverlos. Y porque los bancos están asustados de que futuras pérdidas por sus viejos préstamos llevará a futuras pérdidas que eliminarán su capital.
Error: Los activos malos son "malos" porque el mercado no entiende cuánto valen realmente.
La realidad: los activos malos son malos porque valen menos de lo que los bancos dicen que valen. Los precios de las casas han caído en casi el 30 % a escala nacional. Esto ha creado en torno a más de $5 billones en pérdidas solo en bienes inmuebles residenciales (desde un valor de mercado máximo de la vivienda de aproximadamente más de $20 el billones). Los bancos no quieren asumir su parte de esas pérdidas porque hacerlo los liquidará. Así que ellos, y Geithner, hacen todo lo que pueden para traspasar las pérdidas a los contribuyentes.
Error: Una vez que conseguimos quitar "los activos malos" de los balances, los bancos comenzarán a prestar otra vez.
La realidad: los bancos permanecerán cautelosos sobre los préstamos, porque el mercado de la vivienda y la economía todavía se deteriora. Así que se sentarán y dirán que prestan mientras esperan que la economía toque fondo.
Error: Una vez que los bancos comiencen a prestar, la economía se recuperará.
La realidad: los consumidores americanos todavía tienen deuda que les sale por las orejas, y estarán pagándola durante años. Los precios de las casas todavía caen. Los ahorros de planes de pensiones han sido aplastados. Los americanos tienen que aumentar su tasa de ahorros del 5 % de hoy (una mejora enorme de la tasa del 0 % de hace dos años) al promedio a largo plazo del 10 %. Los consumidores no tienen espacio para asumir más deuda, aun si los bancos quieren dársela.
Las dos gráficas de abajo de Ned Davis ilustran el verdadero problema: una explosión de deuda con relación al PIB. La primera es la Deuda No financiera respecto al PIB. La segundo es la Deuda Total respecto al PIB.
Con el plan de Geithner, esta deuda no desaparecerá. Sólo pasará desde los bancos a los contribuyentes, donde se quedará hasta que el gobierno finalmente confiese que una parte del principal nunca será devuelta.
Otras reacciones
La fantástica Michelle Malkin, cuya inteligencia es pareja a su facilidad para acertar con los nombres, dice que las políticas económicas de esta administración son el resultado de la Escuela de Recuperación Económica de David Copperfield, el famoso mago que hacía desaparecer cosas tan pequeñas como la Estatua de la Libertad. Porque esta administración hace desaparecer cosas tan pequeñas como billones de dólares.
Otros problemillas
Las desgracias económicas para Obama nunca parecen venir solas:
- El 21 de marzo, la Oficina de Presupuesto del Congreso (Congressional Budget Office – CBO) explica que las estimaciones de déficit de Obama (eso de recudirlo al 3% en el futuro), que no las ven. Que no. Que estaría por encima del 4% durante los próximos 10 años, y que la deuda pública crecería imparable hasta el 82% del PIB en el 2019 (el doble que en 2008). Lo contaba el Washington Post. ¿El motivo? El presupuesto Obama. Las anteriores previsiones tenían en cuenta el Plan de Estímulo, pero no el programa expansivo que tienen que soportar los presupuestos de gasto corriente del gobierno. El informe de la CBO, aquí. Mankiw, siempre en ayuda de los necesitados como yo, nos pone el gráfico del déficit, que al final de un supuesto segundo mandato de Obama sería del 5% y creciente:
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Además, la CBO no acaba de ver las proyecciones de crecimiento de la economía que hace Administración Obama. Para ayudarnos, nos dibuja este gráfico con la proyección del gobierno Obama, la de la propia CBO, y la media de consenso de varios analistas. ¿Quién se pasa de optimista?:
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Y tercero, el Senador Judd Gregg, el Republicano que estuvo a punto de ser Secretario de Comercio de Obama pero que debió de abrir una carpeta titulada “Política Económica” y cambiar de opinión sobre su futuro al verla vacía, lo tiene muy claro: “con este presupuesto el país va a la bancarrota”. Vean el vídeo de su entrevista con Sena Hannity en Fox News:
Las implicaciones prácticas de esto son la bancarrota para los Estados Unidos … No hay ningún otro camino para evitarla. Si mantenemos las propuesta que están en este presupuesto durante el período de diez años que cubre el presupuesto, este país quebrará. La gente no comprará nuestra deuda, nuestro dólar se devaluará. Es una situación muy severa.
Otra maniobra de distracción: los bonos de AIG
Al mejor estilo de la mejor agencia de publicidad, y tras el éxito de la polémica “Rush Limbaugh”, la propaganda pro-Obama sacó a la luz es “escándalo” AIG, según el cual los avariciosos directivos de la aseguradora, receptora de grandes cantidades de dinero del gobierno para que no despareciese, se habían otorgado a sí mismo enormes cantidades en bonos y primas por alcanzar objetivos. A menos que los objetivos fuesen hundir a una de las mayores corporaciones de la historia, es difícil de aceptar (aunque luego probablemente sí estuviesen justificados dichos bonos en los contratos individuales de cada directivo de AIG). Trato de resumirles la historia:
- El 16 de marzo, Michelle da cuenta de un artículo del New York Times que explica que la Casa Blanca está un tanto preocupada por la reacción de rechazo que los rescates a bancos y empresas está causando. Las famosas “tea parties” surgen espontáneamente por el país. Y un caso especialmente empieza a ser vergonzoso: 165 millones de dólares en bonos que AIG quiere repartir entre sus ejecutivos, gestores, y “traders”. AIG recibió 170 mil millones del gobierno para evitar su colapso. Así que planean repartir el equivalente al 0.09% del dinero recibido en bonos. Tengan presentes esta cifra. (Mankiw en su blog llega a la misma conclusión a partir del dato de que se trata de un 0.001% del PIB anual del país)
- Ese mismo día Obama ya declara que está “escandalizado” y que le va a pedir a Geithner que “persiga cualquier camino legal” para bloquear dichos bonos.
- El día 17 ya hay un clamor entre la opinión pública contra AIG, como recoge el Washington Post. El efecto es la necesidad de que los directivos de AIG cuenten con protección ante agresiones físicas. Como se lo cuento. La turba desatada.
- Tim Geithner dice ese mismo día 17 a los líderes del Congreso que tuvo noticia de los bonos el 10 de marzo. Sin embargo, la revista Time explica el día 18 que no, que como muy tarde fue el 28 de febrero, tres días antes de entregar a AIG un nuevo rescate de 30 mil millones de dólares. Mejor aún, el New York Times publica este mismo día 17 que lo sabían en el Departamento del Tesoro y en la Reserva Federal desde finales del otoño, en el 2008.
- Por supuesto, comienzan los movimientos en el Congreso para demostrar ante la reacción populista lo mucho que se preocupan los políticos por solucionar las quejas de la gente. Harry Reid, líder de la mayoría Demócrata en el Senado –y, como recuerda Allahpundit el segundo tipo que más donaciones ha recibido de AIG- ya proclamaba el mismo 17 que el Senado no iba a permitir dichos bonos, y que aprobaría legislación gravándolos con unos altísimos impuestos para que los contribuyentes recuperasen ese dinero. No habló de cómo iban a recuperar los contribuyentes los ya 3 billones de dólares en el TARP I, el plan de estímulo, el plan de rescate bancario y el megapresupuesto de gasto corriente. Lógicamente es más fácil abordar algo que es 18.000 veces menor. Dicha propuesta sería aplicar legislación castigadora, con efecto retroactivo, y saltándose el Artículo I, Sección 9, Cláusula 3 de la Constitución de Estados Unidos, que prohíbe explícitamente estas propuesta de ley de extinción de derechos civiles llamadas “bill of attainder”. Pero no pasa nada. El pueblo lo pide.
- El ya famoso Rick Santelli volvió a dar una pequeña muestra de sensatez en vivo. Olvídense de 165 millones. El problema son los miles de millones y los billones que se va a gastar el gobierno y que no sirven para nada.
- Se conoce también el día 17 que a petición del Senador Chris Dodd (Demócrata de Connecticut) la Ley de Expolio Intergeneracional lleva una enmienda que impide que se carguen con impuestos los bonos de empresas acordados antes del 11 de febrero de 2009 (gracias a Michelle). Por supuesto, la enmienda es ahora ley. Dodd reconoce en una entrevista televisada que es así. Y no solo eso: que se incluyó a petición del mismísimo Tim Geithner. Como ven, los acontecimiento vuelan. La ira populista se empieza a distribuir entre los malvados directivos de AIG y el incompetente gobierno que ha permitido y fomentado que cobren sus bonos.
- El día 19 Obama tiene uno de sus momentos de retórica inspirada al compara a AIG con un terrorista suicida con un cinturón de explosivos con el que hay que negociar porque si no aprieta el gatillo. Gran momento. Muy tranquilizador.
- El mismo 19 la Cámara de Representantes aprueba una propuesta de ley para que los bonos tributen con un impuesto del 90%. Por supuesto, Pelosi le echa la culpa a todos (al Senado, al Tesoro, a la Reserva Federal …), y la turba populista está encantada.
- El 23 de marzo, estropeándole el día a Geithner, el Wall Street Journal informa detalladamente de que asesores de Geithner llevan meses, MESES, trabajando con AIG en asuntos relacionados con salarios y bonos. Meses. No el 10 de marzo. Meses.
- Y el mismo 23, nos enteramos de que la mayor parte de los bonos de AIG (que cambia de nombre y pasa a llamarse AIU Holdings) … han sido devueltos voluntariamente por los empleados.
- Y a día de hoy, el Senado no ha aprobado la propuesta de Ley del congreso sobre el impuesto del 90% …. Y me da que no la va a aprobar.
El siempre genial Eric Allie. Dodd y Reid corren delante de la turba. ¿Lideran o huyen?
Hay muchas consideraciones que hacer. Por ejemplo, parte de los bonos era bonos de retención, para impedir que las personas se marchasen de AIG. Otra consideración es qué credibilidad tendría una aseguradora que no cumple los contratos con sus propios empleados. Otra más es si realmente, a pesar de que Paulson y Geithner insisten en que la desaparición de AIG iba a ser peor que el intentar rescatarla, no habría sido mejor dejar que se hundiese: doloroso, pero reparador. No entiendo por qué hay que rescatar a tanto tipos con problemas.
Pero las más importantes: ¿este follón por un 0.09% del dinero entregado a AIG? ¿Por qué? En mi opinión, porque así esto ocupa los titulares y permite acciones llamativas y drásticas que satisfacen las ansias populistas. Y mientras tanto, Geithner presenta su medio plan que casi nadie recibe con aplausos, y que pocos van a entender. Pero “los directivos de AIG piden dinero de los contribuyentes y luego se lo reparten” se entiende perfectamente.
Y el índice de aprobación está en su récord histórico
Esta es la situación según la encuesta diaria de Rasmussen a fecha 24 de marzo desde el día de la toma de posesión:
El Índice de Aprobación Presidencial está en su mínimo (+4), habiendo caído desde +30 el 22 de enero. Y nunca ha habido mayor porcentaje de personas que ven la actuación del Presidente de forma muy negativa.
Hay otra encuesta peor, de la que da noticia Morrissey en HotAir. Es una encuesta de Zogby (que tiende a sobreponderar hacia los votantes republicanos) de la que informa el Boston Herald: la relación entre aprobación / desaprobación está cayendo y llegando al 50/50. La culpa de todo: la gestión de la crisis económica.
Tampoco se tomen esto terriblemente. Andrew Sullivan puso un poco de perspectiva en un artículo en el Times de Londres. Sí, Obama está causando alguna que otra decepción. Sí, Obama está cometiendo errores. Pero solo lleva dos meses. A los dos meses pensábamos que la presidencia de Clinton era un desastre, que la de George W. Bush era un éxito. Y al final …







2 Respuestas a “La Transición de Obama: economía. El Plan de Rescate de Bancos de Geithner”