Algo no funciona en el mundo matemático del Presidente Obama.
El pasado día 2 de octubre se publicaron los datos del desempleo en Estados Unidos correspondientes a mes de septiembre. Vamos a recordar aquí la extraordinaria frase del Presidente Obama al defender la el Plan de Estímulo:
Creará o salvará cuatro millones de empleos.
Debemos acudir rápidamente la diccionario obamita-español para comprender qué quiere decir “crear” y “salvar” en la neolengua que llega desde la Casa Blanca.
Por los datos que publica el Bureau of Labor Statistics del Departamento de de Trabajo de Estados Unidos[1] no dejan lugar a duda tenemos que entender que al decir “crearé o salvaré” el Presidente Obama quería decir que el número de desempleados crecería en casi 4 millones desde enero de 2009.
La tasa de paro de los Estados Unidos se sitúa en el 9.8%, su valor más alto desde que comenzó la recesión. El gráfico de Innocent Bystanders no deja lugar a dudas, las previsiones del gobierno Obama no se cumplen.
Recuerden que la administración recurrió al discurso del miedo (sin si no aprobamos la Ley de Expolio Intergeneracional llegaremos a tasas de desempleo del 9%). Pues ya estamos por encima del 9%
Algunos datos terroríficos:
- En septiembre se perdieron 263.000 empleos
- Desde septiembre de 2008 a septiembre de 2009 se han perdido casi 6 millones de empleos. Desde mayo a septiembre de 2009 se han perdido casi 1.250.000 (a casi 250.000 por mes)
- El número de personas que no busca trabajo porque cree que no va a encontrarlo (y que no cuenta a efectos de calcular la tasa de paro) ha crecido en un año un 50%
- Y, cómo no, el número de funcionarios del gobierno federal ha crecido en más de 40.000 personas desde hace un año. Esto sí que es sacrificio y apretarse el cinturón.
Ya estamos en una situación en la que podemos decir que Europa está mejor que Estados Unidos[2]:
El presidente Obama está dispuesto a batir el récord del 10.8% de diciembre de 1982, en plena recesión y antes de que las medidas de Reagan surtiesen efecto. La recesión entonces duró 16 meses, y este máximo coincidió con el inicio de la recuperación. En el año siguiente bajó 2.5 puntos. La recesión actual ya ha durado 21 meses, y el desempleo sigue creciendo …
¿Ha servido de algo la intervención del gobierno?
El Plan de Estímulo
A día de hoy, se están desarrollando proyectos financiados por el Plan de Estímulo por un valor de 108.000 millones de dólares, según recoge el portal Recovery.org (no confundir con el oficial Recovery.gov, que es del gobierno):
En total, lo que se se ha gastado del Plan de Estímulo es aproximadamente un 20% del total de casi 800.000 millones de dólares.
¿Quién ha dado más dinero? Pues vamos al sitio oficial, Recovery.gov:
El Departamento de Sanidad y Servicios Humanos, y el Departamento de Trabajo. De los fondos del departamento de trabajo, la mayoría son para programas de fomento del empleo, formación para desempleados, aumento del seguro de desempleo, y en general protección ante el desempleo. Muy poco del dinero que se ha gastado el Departamento de Trabajo es para fondos proyectos de inversión.
La introducción de la Ley del Plan de Estímulo comenzaba enunciando los siguientes objetivos:
(1) Preservar y crear empleo y promover la recuperación económica
(2) Ayudar a aquellos más afectados por la recesión
(3) Proporcionar las inversiones necesarias para aumentar la eficiencia económica espoleando los avances tecnológicos en ciencia y sanidad
(4) Invertir en transporte, protección medioambiental, y otra infraestructura que proporcione beneficios económicos a largo plazo
(5) Estabilizar los presupuestos de los gobiernos estatales y locales, para minimizar y evitar reducciones en servicios esenciales y subidas contraproducentes de impuestos estatales y locales
El punto 1, a pesar del lenguaje obamita de “crear o salvar”, representa el mayor fracaso. Los miles de millones de dólares que se han dedicado a protección por desempleo no han servido de nada.
No es por tanto extraño que muchos se pregunten si el plan ha tenido algún efecto real –aparte de prolongar el paro. Porque si un empresario decide abrir un negocio y para ello contrata a alguien, ¿es por causa del Plan de Estímulo, o es por causa del espíritu emprendedor del empresario? Solamente el crecimiento del consumo producirá la contratación de más empleados al tener las empresas que aumentar la producción. El problema es que el Plan de Estímulo está provocando un efecto colateral no previsto: el aumento de la productividad. En el segundo trimestre del año, creció un 6.6%. Las empresas, con menos plantilla, producen lo mismo. Es el fantasma de la “recuperación sin empleo”. Probablemente el Plan de Estímulo haya tenido algo que ver.
Por si no lo recuerdan, hace pocas semanas la Casa Blanca declaraba el Plan había salvado creado 1 millón de puestos de trabajo (como contaba Ed Morrissey en HotAir). A principios de octubre, la misma Casa Blanca presenta un informe más detallado. Lo contó el 15 de octubre The Hill: según esta primera evaluación “científica” de los empleos salvados o creados por el Plan de Estímulo, se ha podido hacer un seguimiento del efecto de unos 16.000 millones de dólares, por un total de … 30.083 empleos salvados o creados. A este ritmo, el total para los 787.000 millones de dólares será de 1.5 millones de empleos, bastante lejos de los 4 que anunciaba el presidente Obama. Como era de esperar, dinero tirado.
El TARP
Presupuestado en 700.000 millones de dólares, el Troubled Assets Relief Program o TARP estaba diseñado originalmente para comprar activos de alto riesgo (activos tóxicos) a las entidades financieras.
¿A qué se ha dedicado realmente? Pues según el informe oficial a fecha agosto 2009[3], el último publicado, a lo siguiente:
Se ha dedicado a acciones que han hecho que el estado pase a:
-
Convertirse en propietario de bancos
-
Convertirse en propietario de fabricantes de automóviles
-
Convertirse en propietario de aseguradoras
Es decir, se ha dedicado a una función que no estaba prevista: nacionalizar parcialmente sectores de la economía.
Además del destino de los fondos, es importante conocer cuál es el importe comprometido, casi un año después, del presupuesto original. Pues el importe asignado ya a programas concretos y que se va a gastar – es de unos 450.000 millones de dólares. De éstos, más de 350.000 ya se han gastado.
Un año después, se ha gastado aproximadamente el 65% de los presupuestado. Y hay varias entidades que quieren “devolver” el importe y recomprar la participación del Estado.
La primera pregunta que se me ocurre es: ¿qué pasaría en una empresa si el presupuesto destinado a un fin se gasta en otro? Probablemente alguien se llevaría un tirón de orejas, sobre todo si el problema no es de falta de presupuesto, sino de que sobra presupuesto y se decide gastarlo en otra cosa.
La segunda pregunta que se me ocurre es: ¿qué pasaría en una empresa privada en la que el presupuesto de gasto se queda un 35% por debajo? Además de darle una alegría a los accionistas, probablemente se ahorrarían un poco más despidiendo al Director Financiero. En el gobierno … me imagino que se gastará todo el dinero, en vez de darnos una alegría a los accionistas –que somos los ciudadanos.
Y la tercera: ¿qué efecto real ha tenido el TARP? Da la impresión de que, como mucho, un efecto de un “65%”, sea lo que sea eso. Y si apenas un año después los principales destinatarios están por la labor de devolver los fondos, … ¿era tan mala la difunta administración Bush que evaluó mal el riesgo de las entidades financieras y se equivocó en más de un 35%?
No es de extrañar que un grupo de 40 senadores (incluyendo uno del Partido Demócrata) hayan pedido en septiembre que se cancele el programa a fin de año. Y que John Thune, el Senador Republicano impulsor de la petición, argumente en octubre que lo que sobra del TARP debería dedicarse a reducir el déficit.
Los TALF
¿Recuerdan el invento de los TALF (Term Asset-Backed Securities Loan Facility, o algo así como Facilidad de Préstamos sobre Títulos Respaldados por Activos a Plazos)? Ya saben, un artificio diseñado por Tim Geithner para que los activos cuyo valor había caído y que los bancos tenían en su poder fuesen titulizados y vendidos a nuevos fondos de inversión. Estos fondos serían constituidos con capital privado y préstamos del gobierno, creando entidades mixtas en un Programa de Inversión Público-Privada (Public-Private Investment Program, P-PIP) y en teoría comprarían los activos al precio de mercado, financiando el estado el diferencial entre el valor teórico y el valor de mercado.
El Tesoro y la Fed establecieron un máximo de un billón de dólares para el TALF, dinero que pondría la Fed y que usarían las P-PIP. (Y el Tesoro pondría otro billón para las P-PIP). ¿Les gustaría saber cuánto ha sido utilizado el dinero del TALF? Pues aquí tienen un esclarecedor gráfico gentileza de USBudgetWatch.org:
Efectivamente, se ha gastado la impresionante cantidad de … 50.000 millones de dólares. El 5%. Y el programa TALF se termina en marzo de 2010.
Resumen general de los rescates desde septiembre de 2008
En total, el gobierno de Estados Unidos, incluyendo el final de la administración Bush, ha lanzado programas de más de 12 billones de dólares para “rescatar” a empresas y entidades endeudadas. Parte de este dinero proviene de la Fed, y no del Tesoro, lo que hace que no haya requerido aprobación del Congreso. Por ejemplo, el dinero del TALF.
A continuación, un gráfico representando las cantidades totales dedicadas a rescates varios, marcando en azul los presupuestado no utilizado, y en rojo la proporción utilizada hasta mediados de septiembre[4]:
Efectivamente, hay mucho azul. Vamos a ponerlo en porcentajes por cada uno de los conceptos:
Del total de 12 billones apenas se ha gastado un 16%. Excepto en los rescates de AIG, de la industria automovilística, de algunos bancos, y de la comprar de títulos respaldados por hipotecas, ninguno de los programas ha gastado siquiera el 50%. De los cuatro programas que superan este porcentaje de gasto, todo, excepto la compra de títulos, tienen una dimensión pequeñísima frente al total presupuestado de todos los programas.
Conclusión
A priori, los signos de recuperación de la economía estadounidense no se deben a la intervención del gobierno. Ésta, cuando ha tenido lugar, llega tarde o no es aceptada por el mercado. El único papel que ha podido tener –y reconozco que no es pequeño- es aparecer como actor en la recuperación, postulándose como salvador de las empresas con problemas. Es decir, en el papel de generador de confianza, aunque se está demostrando que la necesidad de socorro era menor que la estimada.
¿Por qué entonces este enorme presupuesto? Como dijo Rahm Emanuel, Jefe de Gabinete de la Casa Blanca – de facto quien más manda después de Barack Obama:
Regla número uno: nunca desperdicies una crisis. Son oportunidades para hacer algo grande.
Y lo grande que está haciendo la Administración Obama es aumentar el poder del gobierno federal, aumentar el gasto público y el intervencionismo, y fomentar el auge de una ciudadanía dependiente de las burocracias estatales.
Apuesten a que todo el dinero presupuestado que no se ha gastado no va a servir para reducir el déficit.
(Y en una próxima entrada, por qué el mercado se está recuperando solito).
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1: Disponible en http://www.bls.gov/news.release/pdf/empsit.pdf
2: Datos en http://epp.eurostat.ec.europa.eu/cache/ITY_PUBLIC/3-01102009-AP/EN/3-01102009-AP-EN.PDF
3: Disponible en http://financialstability.gov/docs/105CongressionalReports/105areport_082009.pdf
4: Elaboración propia a partir de los datos anteriores y de http://www.nytimes.com/interactive/2009/09/14/business/bailout-assessment.html







1 Respuesta a “Matemáticas obamitas: más estímulo = más paro”