Es hora de tomarse en serio Afganistán

image La Guerra ha pasado de ser una herramienta más de la política, como era hasta la democratización de los ejércitos a partir de la Francia revolucionaria, a ser un mal necesario que las democracias desean evitar. Pónganse como se pongan los postmodernos, cuando un gobierno tiene que recibir el respaldo de los ciudadanos en las urnas de vez en cuando, o convence al electorado de que enviar a soldados a luchar y a morir es lo que se debe hacer, o se encuentran fuera del poder a la primera de cambio.

Este pequeño detalle que muchos obvian es lo que hace que para los Estados Unidos –junto con Israel, y en menor medida el Reino Unido, una de las democracias con capacidad militar real- sea tan complicado iniciar una guerra, y no digamos ya desarrollarla según tácticas que aseguren la victoria rápida. El escrutinio de la opinión pública y de los medios de comunicación, estos últimos fieles del Correctismo político y por lo tanto pacifistas confirmados, hacen que Occidente tenga que combatir en inferioridad de condiciones políticas, a pesar de una evidente superioridad ética y tecnológica. Comparen esta situación con la de las dictaduras: la opinión de sus población importa un cuerno, y luchan hasta morir, ya que la derrota significa el fin del dictador.

Así, el camino más rápido para que un país occidental pierda una guerra es conseguir que la ciudadanía la rechace. Y se puede ir más rápido todavía si además se consigue que los propios militares duden de que su gobierno quiere que venzan. La política que está desarrollando Obama respecto a la guerra de Afganistán incorpora estos dos elementos.

Si fuese socialdemócrata

Si yo fuese socialdemócrata, ahora mismo escribiría algo así como esto. El Presidente Obama es responsable de la muerte de 241 estadounidenses, y de la muerte de 217 soldados de la Coalición no estadounidenses, por no hablar de la muerte de casi 1900 afganos y de 447 paquistaníes.

Esas son las cifras que se obtienen de revisar las muertes en combates desde el inicio de la Presidencia Obama en 2009.

Las bajas militares[1] en 2009 son de 483 hasta la fecha de esta entada, 458 desde febrero (Barack Obama toma posesión el 20 de enero), y 174 desde que el General McChrystal presentó su informe[2] solicitando más tropas:

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Por otra parte, las víctimas afganas[3] han sido 2014 en 2009 hasta octubre, 1887 desde la toma de posesión de Obama, y 443 desde la presentación del informe McChrystal:

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Y si nos vamos a Pakistán, país con el que, recuerden, Estados Unidos no está en guerra, nos encontramos con que bajo el mando del Premio Nobel de la Paz han aumentado en casi un 200% el número de incursiones aéreas de aviones no tripulados en territorio paquistaní (unas 15 de enero a septiembre de 2008, 42 de enero a septiembre de 2009), y el número de muertos ha pasado de 317 en todo 2008 a 447 solo hasta septiembre en 2009:

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Gráficos gentileza de The Long War Journal

Como no soy socialdemócrata, no acuso al Presidente de Estados Unidos de ser un asesino. Y es por ello que pienso que su retraso en decidir pone en peligro la vida de estadounidenses, de soldados de aliados de los Estados Unidos, y de los propios afganos.

Que la guerra de Afganistán va mal, es innegable. Las cifras de soldados caídos en combate crece a un ritmo estremecedor[4], prácticamente exponencial (la línea roja de tendencia es una exponencial):

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¿A qué se debe esta tendencia alarmante? Me temo que analizar las causas de un fenómeno tan complejo como una guerra es imposible sin caer en los juicios de intenciones. Permítanme que enumere los míos.

Para empezar, el salto se inicia en 2004, cuando las dificultades en la Guerra de Iraq destrozaron la popularidad del Presidente Bush y aumentaron la oposición a la Guerra en Occidente, los talibanes aprovecharon esta oleada para subirse al carro: si la estrategia de terrorismo indiscriminado funcionaba en Iraq, ¿por qué no iba a funcionar allí? Además, la creciente crisis en Iraq motivó que Estados Unidos considerase la de Afganistán una guerra controlada, y dedicase toda su atención a la guerra que ocupaba las primeras páginas de los diarios continuamente.

Cuando en 2006 las elecciones al Congreso de convierten en una especie de plebiscito sobre la Guerra de Iraq y los Demócratas retoman el control absoluto de ambas cámaras, los talibanes creen que su estrategia es ganadora, y el Presidente Bush acepta por fin el aumento de tropas en Iraq.

Desde 2007, Iraq se ha pacificado poco a poco. La opinión pública ha visto cómo desaparecían de los titulares las noticias sobre atentados sangrientos en Iraq, y no ha visto cómo aparecían titulares sobre el éxito de la nueva estrategia. Por lo tanto, el apoyo a la guerra de Iraq ha crecido, pero no tanto como debiera por una guerra ya ganada. La administración Bush, intentando capitalizar un éxito casi alcanzado, negocia el Plan de Retirada que se cierra casi a las puertas de las elecciones de 2008, y que el Presidente Obama ha hecho suyo.

En el ínterin, parte de los terroristas iraquíes se trasladan a Afganistán. Y los talibanes y sus colegas intensifican su actividad, ayudados por dos factores: más efectivos llegados del frente iraquí, y una crisis de legitimidad del gobierno afgano. El lamentable presidente Hamid Karzai, de curioso parecido al actor indio Erick Avari, no tiene más función que la de fingir que existe un estado afgano y presentarse como un líder honrado. Pues ha conseguido ser el hazmerreír de medio mundo, preside un país en guerra donde la corrupción del gobierno pudre la escasa fuerza democrática que pudiese existir, y exige cada vez mayor respaldo de las fuerzas aliadas bajo la amenaza de que sin él los talibanes volverán al poder.

Añadan a esto la salida de Musharraf como presidente de Pakistán, que bajo una dictadura militar mantuvo el país estable. Las acciones de los terroristas cruzan inmediatamente la frontera, y la Provincia Fronteriza del Noroeste se convierte en coladero, residencia y campo de entrenamiento de nuevos terroristas. En la actualidad, el ya democrático gobierno paquistaní está desarrollando una poderosa ofensiva para tratar de contener, ya que no exterminar o expulsar, a los terroristas que se han hecho de facto con el control de parte del país.

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Aquí pueden ver, gentileza de la página The Long War Journal, el territorio paquistaní controlado por los talibanes

A partir de inicios de 2008, el presidente Bush deja de tomar grandes decisiones respecto a Afganistán. Y las posiciones de los candidatos a sucederle son conocidas. Afganistán es una guerra “buena” que hay que ganar, llega a decir el candidato Obama. Estas declaraciones podrían impulsar a los talibanes a incrementar su esfuerzo, con el fin de ganar posiciones ante un futuro aumento de tropas. No solo eso, cierto candidato, hoy Presidente, insiste en hablar con los adversarios de Estados Unidos sin condiciones. Motivo adicional para intentar a toda costa alcanzar una victoria táctica o incluso el poder en el país.

Así, es en los últimos 20 meses cuando los ataques de los talibanes aumentan en frecuencia, en ferocidad, y en intensidad. Es en este plazo de tiempo cuando más territorio pasa a estar bajo el control efectivo de los talibanes. En este plazo de tiempo cuando más se incrementa el número de caídos en combate.

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Territorio controlado por los talibanes en el sureste afgano, según The Long War Journal

Desde la toma de posesión del Presidente Obama, los talibanes han tardado poco en comprender lo que muchos han visto ya: este Presidente duda sobre cómo actuar en al escena internacional, no está preparado para tomar decisiones impopulares, y es esclavo de su oratoria y su imagen cesárea. Y cuando el Presidente anuncia el envío de mas tropas al poco de tomar posesión, se interpreta como un gesto, el único, para demostrar que cumple su palabra. Cuando pide un nuevo informe para redefinir la estrategia, se sabe que, contra lo declarado en campaña, no va a seguir el consejo de sus generales, porque los medios no quieren más guerra, quieren paz cueste lo que cueste. Y cuando se conoce que se está decidiendo una nueva estrategia para Afganistán y Pakistán, y que hay dos bandos enfrentados, con los militares por un lado, y Biden y los asesores de Obama por otro, ya se sabe que el resultado será un punto medio que permita que el Presidente diga que ha hecho caso a ambas partes cuando en realidad no ha hecho caso a ninguna.

A qué hemos llegado

Los militares, con el general McChrystal a la cabeza, están viendo cómo sus peticiones son criticadas por los medios. Bruce Ackerman en el Washington Post ha llegado a decir que las declaraciones públicas de McChrystal son algo así como inconstitucionales, y que pretenden la imposición del poder militar sobre el civil. La desmoralización cunde entre las fuerzas allí desplegadas.

Los aliados, con el Reino Unido a la cabeza, declaran su descontento con la actuación del Presidente de los Estados Unidos. (La única excepción es este país desde el que les escribo, nueva mascota europea dispuesta a correr a buscar la pelota todas las veces que la lance el inquilino de la Casa Blanca.) No solo pide más tropas a los aliados, sino que retrasa una decisión y no sabe qué objetivo defender: ¿victoria total? ¿cesión de parte del país a los talibanes y contención en torno a la capital? ¿retirada gradual completa?

La locura se intensificó este mes de noviembre. Durante los primeros días, tuvimos la noticia de que Obama se “inclinaba” por enviar 34.000 tropas más a Afganistán, pero que tendría que consultarlo con los aliados. Es decir, que tendría que pedir más tropas a los aliados. Lógicamente: la petición de McChrystal para asegurar el fin de la misión en Afganistán era de 80.000 tropas. Lo mínimo que pedía, en la alternativa de “alto riesgo”, y la que verdaderamente debía esperar McChrystal, era entre 40.000 y 45.000. Pues lo que filtra la Casa Blanca es que pueden ser 34.000.

No solo eso. Esos 34.000 soldados no empezarán a desplegarse hasta entrado 2010, y no llegarán a su máximo hasta finales de 2010. Recuerden que en Iraq se desplegaron 30.000 tropas en apenas cinco meses. Lo que está haciendo el Presidente Obama no es proteger su país. Es proteger su presidencia: sería una locura ceder a la pretensión de Biden de retirarse y ceder parte del país definitivamente a los talibanes, más locura sería retirarse completamente y dar a sus adversarios políticos un arma infalible. Así que opta por el camino del medio.

La siguiente noticia se produce cuando al día siguiente la Casa Blanca niega que haya tomado ninguna decisión, y que sigue evaluando los diferentes planes. Estupendo. Esto sí que es transmitir seguridad y claridad de ideas.

El 19 de noviembre el secretario de defensa, Robert Gates, anuncia que la decisión va a tomarse en breve. Y a los cuatro días, aparece el primer iluminado Correctista del Partido Demócrata: el Representante David Obey dice que si se aprueba el envío de más tropas, exigirá que se se suban los impuestos para pagar por el mayor gasto. Obey no es un cualquiera: es el Presidente del Comité de Asignaciones Presupuestarias de la Cámara de Representantes. Esta es la estupidez a la que está llevando el pensamiento postmoderno.

Por fin, se anuncia que Obama efectivamente hará pública el 1 de diciembre su decisión de enviar 34.000 tropas más, (o 35.000 según otras fuentes). Y si esto es una buena noticia, no lo es que vaya acompañada de esta información:

El plan del gobierno contiene "rampas de salida", comenzando el próximo junio, puntos en los que Obama podría decidir continuar con el envío de tropas, poner fin al despliegue y adoptar una estrategia más limitada, o "empezar a buscar una salida rápida" del país, dependiendo de la política y los avances militares, dijo un alto cargo de Defensa.

"Tenemos que empezar a mostrar avances en seis meses en el terreno político o desde el punto de vista militar, o se acabó", dijo el alto cargo de defensa de EE.UU.

"No se trata sólo de cómo hacer que la gente llegue allí, sino de cuál es la estrategia para sacarlos,”, dijo el lunes el Secretario de Prensa de la Casa Blanca.

Y volvemos a lo de los impuestos, porque no es solo Obey, sino Carl Levin, Senador Demócrata y presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, quien también pide que se suban los impuestos “a los ricos”, cómo no, para pagar cualquier aumento de tropas en Afganistán. Y se les añaden varias voces más:

Obey y varios otros altos cargos demócratas han propuesto un impuesto adicional gradual, a partir de 2011, para pagar la guerra. Su proyecto de ley impondría un recargo del 1% en las personas que ganan menos de $ 150.000. El aumento de impuestos sería mayor para las personas que ganan entre $ 150.000 y $ 250.000 al año, y el doble que para las personas con ingresos más altos. El proyecto de ley no ofrece cifras exactas de cuáles serían las tasas más altas, pero dice que serían lo suficientemente altas como para cubrir los costos de la guerra del año anterior.

¿Un impuesto adicional para pagar la guerra? ¿Van a tomarse ahora las decisiones sobre seguridad nacional con criterio económico? Pues nada, desmantelemos el ejército, y cuando nos amenacen nos rendimos. Es mucho más barato. Alguien lo dice mucho mejor que yo en sus ya habituales notas en Facebook:

El Congreso no cesa de sorprenderme

¿En serio? ¿Un impuesto sobre la defensa nacional? He oído las propuestas liberales del Congreso y, como la mayoría de los estadounidenses, me pregunto si están hablando en serio. ¿Vamos a poner un precio a la seguridad?

Con el Congreso y el Presidente Obama gastando dinero en todo tipo de cosas a una velocidad vertiginosa, es interesante que sólo ahora se estén poniendo nerviosos por el gasto – pero sólo cuando se trata de proporcionar los fondos necesarios para completar nuestra misión en Afganistán. No necesitan un nuevo "impuesto de guerra" para financiar una estrategia de victoria en la zona de guerra. Simplemente necesitan priorizar adecuadamente cómo gastar nuestro dinero.

Me parece revelador que el Congreso de Pelosi-Reid sólo sea consciente de los costes cuando se trata de nuestra defensa nacional. Da miedo. No tiene sentido. Es inaceptable.

- Sarah Palin

El ministro de defensa del Reino Unido, tal y como contaba el Daily Telegraph de Londres el pasado 24 de noviembre, está harto:

El Sr. Ainsworth tomó la medida sin precedentes de criticar públicamente el Presidente de los EE.UU. y su retraso en enviar más tropas para reforzar la misión contra los talibanes.

Un "período de pausa" en Washington – y una falta de dirección clara – ha hecho más difícil para los ministros persuadir a la opinión pública británica de que sigan respaldando la misión en Afganistán ante un creciente número de muertos, dijo.

Altos cargos del gobierno británico están cada vez más frustrados con los “titubeos” de Obama en Afganistán …

"Hemos sufrido muchas bajas", dijo. "Hemos tenido un período de receso mientras el plan McChrystal y su petición de más tropas se ha revisado con el detalle con que se ha revisado durante un plazo de meses, y hemos tenido las elecciones afganas, que han estado lejos de ser perfectas, digamos.”

"Todas estas cosas han mitigado nuestra capacidad de mostrar los avances … pongan eso en el otro lado de la balanza cuando estamos sufriendo todas las pérdidas que tenemos"….

Fred Thompson, el actor y ex-senador Republicano, piensa que todo lo sucedido lleva a declarar esta guerra perdida, como contaba Ben Smith en su blog de Politico.com, ya que el Presidente no quiere vencer:

Realmente no importa cómo el presidente Obama divida al bebé afgano, cómo se divida la diferencia entre McChrystal y Biden. Porque la guerra se ha perdido .. Digo esto por un triste y simple hecho. El presidente no tiene la voluntad y la determinación de hacer lo necesario para ganar. Su corazón no está en ello, y nunca lo ha estado. Los talibanes lo saben. Al Qaeda lo sabe. Nuestros aliados lo saben. Y el pueblo estadounidense lo sabe. … Nuestros enemigos están ahora envalentonados y nuestros amigos están desalentados. No podemos prevalecer si los norteamericanos no están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para un esfuerzo prolongado. No se ha dado el argumento que justifique este esfuerzo. Sólo puede hacerlo el Presidente. Este presidente no puede o no desea dar ese argumento… Tómese su tiempo, señor Presidente … A menos que cambien totalmente de opinión y de intención,  realmente no habrá ninguna diferencia.

Un último apunte: según Gallup, la ciudadanía está prácticamente dividida a partes iguales entre quienes consideran que deben enviarse más tropas, y quienes dejarían las que existen hoy o las reducirían. Cuando esta indecisión existe, corresponde al Comandante en Jefe decidir, y decidir con propósito de ser constante.

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Conclusión

Repito lo dicho arriba. Toda esta indecisión y vaguedad se debe a que el gran objetivo detrás de la acción de gobierno del Presidente Obama es solamente una: caer bien y mantenerse en el poder. La decisión de enviar tropas es correcta. La guerra está iniciada –probablemente algún día podamos cuestionarnos sin pasiones si fue correcto su arranque- y debe terminar en victoria o en derrota. No existe el empate. Y Obama apuesta por el empate, porque envía menos del mínimo que le pedían sus militares, los envía de forma gradual y no en un corto plazo, contempla una retirada rápida si no se alcanzar ciertos “objetivos”, y además incluye puntos de revisión en los que decidir si seguir, enviar más, o salir. Y, por cierto, ni una palabra sobre la estrategia propuesta por McChrystal, ni una palabra sobre las tácticas de contrainsurgencia. A lo mejor las tropas van solamente a defender las zonas no tomadas por los talibanes, y no a derrotar a éstos. Qué disparate.

Presidente Obama, tómese en serio esta guerra. No la inició usted, pero es suya.

_____________________________

1: Datos tomados de http://icasualties.org/oef/

2: Que les recuerdo que pueden consultar en http://tinyurl.com/yb2d7bf

3: Datos tomados de http://www.guardian.co.uk/news/datablog/2009/nov/19/afghanistan-civilian-casualties-statistics-data y http://spreadsheets.google.com/ccc?key=t6DxfC53zMzKyeAW57nBpsg

4: Datos tomados de http://icasualties.org/oef/ByYear.aspx

8 Respuestas a “Es hora de tomarse en serio Afganistán”


  1. 1 rojobilbao Noviembre 28, 2009 en 10:36 am

    ¿Dónde comenzaron los males recientes de los USA respecto a Afganistán? Yo lo situo en los meses previos al 11-S neoyorquino. Ahmed Shah Massoud, “El león de Panjshir”, en 1984 creó y encabezó el Consejo de Supervisión, que se convirtió rápidamente en el centro político de todo el norte afgano extendiendo su influencia sobre 15 de las 29 provincias del país. Como comandante de la Jam’iat-e Islami (Agrupación Islámica) combatió sin tregua contra el Ejército Rojo, convirtiendo al Valle de Panjshir en el escenario de las operaciones más importante de la resistencia.

    En los años noventa, tras la caída del régimen pro soviético, fue ministro de defensa del tumultuoso gobierno integrado por las diversas facciones rivales presidido por Burhanuddin Rabbani en un marco de guerra civil. Tras la caída del gobierno de Rabbani y el ascenso de los talibán al poder, Massoud se convirtió en el líder militar de la Alianza del Norte, una coalición de varios grupos de oposición afganos durante la larga guerra civil. Mientras los talibán controlaban la mayor parte del país, las fuerzas de Massoud fueron obligadas a retirarse al norte de Afganistán. Controlaban aproximadamente el 10% del territorio y acaso un 30% de su población.

    Fue él quien inpidió que los talibanes se hiciesen con el control total del país. Y por más que pidió ayuda paenas la recibió. Murió asesinado por un suicida de Al-Qaeda DOS días antes del 11-S. Entonces Bush despertó de su letargo y actuó. Muy tarde.

  2. 2 Gustavo Noviembre 29, 2009 en 1:42 pm

    Para mi la derrota de USA se debe a que no cree en la victoria, Los talibanes, no son un enemigo formidable, simplemente ahora creen en a victoria, cosa que los americanos no; En la II Guerra mundial Japón y Alemania eran enemigos mas formidables que todos estos, y se gano por que creían en la victoria. Si no crees en la victoria, no puedes ganar.
    El principal enemigo al que te has de enfrentar es a la apatía y al desanimo, y mas cuando eres muy superior a tu enemigo, también hay que tener en cuenta que si pierdes una plaza puedes perder Mas o todas. Osea en Afganistán se esta decidiendo mucho mas de lo que la gente se cree y el camino del medio no es ningún camino. Por que tus enemigos no quieren pactar, quieren echarte y si no te echan YA, es por que no pueden pactando hasta tener fuerzas para echarte.

  3. 3 Rillot Noviembre 30, 2009 en 11:29 am

    Rojobilbao, su conocimiento de los hechos es apabullante, le felicito. Afganistán sigue siendo un estado medieval, y Bush 43 no supo cómo abordar una operación cuyo objetivo ni siquiera estaba claro: ¿echar a los talibanes del poder? ¿capturar a Bin Laden? ¿Convertir Afganistán en una democracia (horror neoconservador)? Lo que tenemos hoy es una zona geográfica -ni siquiera un país- con múltiples estados, con un ficticio gobierno cuyo presidente solo sirve para llevar gorro, y con una estrategia tan poco clara que la inestabilidad se extiende a los países vecinos.

  4. 4 Rillot Noviembre 30, 2009 en 11:34 am

    Gustavo, estoy de acuerdo con usted en general. Los Estados Unidos nunca han sido especialmente deseosos de implicarse en guerras lejanas, que no les afectan directamente. El inicio de la guerra de Afganistán fue bastante raro. No se sabía bien qué iban a hacer los Estados Unidos y sus aliados una vez allí. Pero los Estados Unidos tenían claro que se jugaban algo, y lo veían como una “defensa en la frontera”. Como dice Palin – y otros muchos, no es tan original- lo que ocurre la otra punta del mundo ya nos afecta a todos.

    Sin embargo los creadores de opinión no lo ven así. Y eso se traslada a la opinión pública y, horror, al Comandane en Jefe. Dudo que Obama quiera salir derrotado de Afganistán. Pero dudo también que quiera enfrentarse a los medios y a la Corrección Política para decir que hay ir a vencer y con todos los medios. Acabará en un empate para salvar la cara. Y con Afganistán en manos de los enemigos de occidente.

  5. 5 Gustavo Noviembre 30, 2009 en 6:45 pm

    Yo lo siento pero los estados la mayoria de las veces son lo que sus gobernantes quieren que sean, es cierto que esto no se consigue de la noche a la mañana y que lleva digamos decenios, pero se consigue, el Gran problema es encontrar el patriota que te ayude a salvar ese país.
    Intentare explicarlo:
    - Japon Mcarthur; Los japoneses que estuvieron a su lado su objetivo era levantar japón no sus bolsillos. Igual Alemania, en Vietnam no paso así, creo que en todo sudamerica salvo alguna excepción que no atino a adivinar, también se eligieron mal los gobernantes, y el que manda ahora en Afganistán es casi mas contraproducente que los propios talibanes ( espero que con esto se me entienda ).
    Uno de los principales objetivos seria buscar y encontrar alguien fuerte y democrata; si no,crearan otro sadan husein o un refugiado de lujo en USA.

    PD: Yo no digo que USA los ponga a dedo, pero siempre se puede dar mas apoyo logístico a unos que a otros y facilitar su ascenso al poder …

    Piensa que también trasciende a la opinión publica que los Marines están dando su vida por el saca mantecas ese corrupto, Y eso merma mucho la moral; y hara que al final retiren las tropas.

  6. 6 educantabro Diciembre 1, 2009 en 8:34 pm

    Completamente de acuerdo con Gustavo. Como ya exprese en otros comentarios, en EEUU al día de hoy, en gran parte de su población y especialmente en las elites dirigentes – empezando por su comandante en jefe -, se carece de la mas mínima VOLUNTAD DE VICTORIA que, como ya dije, no asegura ningún triunfo, pero sin la cual, obtener algún resultado positivo, es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE.
    Obama quiere ganar la guerra de Obama, que es una guerra de imagen e impostura. Enviara más soldados pero no los suficientes. Dejara estancada la situación y pondrá a sus asesores a pensar la mejor forma de salir por una vía media que, si no contente a casi nadie, si sea lo mas vendible para la mayoría de su electorado.
    Una de los mayores pesos que se arrastra en este fracaso es el del gobierno afgano y el espejismo de mantener una imagen de democracia. En este caso la democracia no puede ser inicialmente un medio sino un fin a conseguir a medio/largo plazo.(¿Podemos dejar el gobierno a los talibanes si ganaran las elecciones?)Y la gente se da cuenta de esa farsa. Lo necesario es un gobierno directo de ocupación como el la Alemania o el Japón de la posguerra y con el formar elites y civilizar el país que social y culturalmente es mas salvaje que mis antepasados de la cuevas de Altamira. (Dios mió estoy escuchando los alaridos de los políticamente correctos).
    En cualquier caso repito que me encajaría estar equivocado y me alegraría enormemente que la política del Sr. Obama transite por otras vías. De momento confiar y esperar.
    Un saludo.


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