La Reforma de la Sanidad de Obama es una chapuza (y II)

image Continúo donde lo dejé, comentando esta chapuza inmensa que es la reforma de la sanidad que está empujando como puede la mayoría demócrata en el Senado.

Dos de los puntos más complicados para conseguir la supermayoría de 60 senadores a favor de la propuesta eran el tratamiento del aborto y la opción pública. Los republicanos tenían argumentos de sobra para oponerse a la propuesta de ley: falta de consenso, rechazo de las enmiendas republicanas, maquillaje de números … Pero para conseguir que alguno de ellos se sintiese obligado a votar a favor, los demócratas tenían que ser capaces de eliminar dos de los aspectos más visibles de la reforma.

El aborto, que ya en Pelosicare había tenido un papel relevante, estuvo a punto de hacer naufragar la travesía de esta propuesta de ley. El problema no eran solo los senadores republicanos, eran los senadores demócratas conservadores sociales, que los hay. Es decir, se jugaban no solamente el no atraer votos, sino el perder los propios.

La opción pública, esa intrusión del gobierno en el mercado que no es sino el primer paso a un modelo de pagador único, tenía el inconveniente de que era inaceptable para los conservadores fiscales, y por lo tanto sería difícil atraer un voto externo.

El aborto en Reidcare

Lo primero que hicieron los Demócratas más liberales al redactar la versión definitiva de Reidcare fue diluir el estricto marco que la enmienda Stupak incluía en Pelosicare, impidiendo que un centavo de dinero federal sirviese para pagar abortos. Esta dilución en teoría deja vigente la enmienda Hyde, pero permite que quienes compran su seguro en el “pool” de seguros y reciben subvenciones para ello puedan comprar seguros que incluyan la cobertura de abortos. La redacción queda así:

El Secretario se asegurará de que, con respecto a los planes de salud cualificados que se ofrezcan en cualquier bolsa de planes establecida en virtud de este título – (i) hay al menos un plan que ofrece cobertura de los servicios descritos en las cláusulas (i) y (ii) del párrafo (B), y (ii) existe al menos un plan que no prevé la cobertura de los servicios descritos en el párrafo (b) (i).

La cláusula de "(i)" de "párrafo (B)" se refiere a los abortos que hoy no pueden recibir fondos federales según la Enmienda Hyde.

Por una parte están Reid, John Kerry y otros favorables al aborto, como la senadora Barbara Mikulski, demócrata por Maryland. Por otra están los demócratas más conservadores como Ben Nelson, senador Demócrata por Nebraska, y activo antiabortista. Todos esperaban ver cómo reaccionaba Nelson a este cambio de redacción. De hecho, a principios de este mes de diciembre se creía que su postura podría llevar a la tumba la propuesta de Ley.

Una de las declaraciones más impactantes a este respecto vino de la senadora por California, y demócrata, Barbara Boxer. Boxer rechaza que los seguros ofrecidos en la bolsa de seguros no incluyan la cobertura del aborto, y que éste tenga que comprarse aparte pagado del bolsillo de la propia persona. He aquí el razonamiento digno de Zenón:

Los hombres que nos han traído esto no destacan un procedimiento que usen los hombres o una medicina que usen los hombres, que esté relacionado con su salud reproductivo, ni dicen que tenga que contratar con un seguro especial. No hay nada en esta enmienda que diga que si un hombre algunos días quiere comprar Viagra, por ejemplo, su cobertura farmacéutica no pueda cubrirlo, que tiene que comprar un seguro adicional. No soy partidaria de eso.

Elemental, queridos amigos: tomarse una Viagra es igual a tener un aborto. Es que los hombres somos muy malos, pero que muy malos.

Dianne Feinstein, Senadora demócrata por California, aportó su opinión al decir que es “moralmente correcto” forzar a los contribuyentes a financiar abortos.

El caso es que Nelson presentó una enmienda con un contenido parecido a la enmienda Stupak de la Cámara de Representantes, y amenazó con no votar a favor de la propuesta de ley si la enmienda era rechazada y con utilizar el filibustering para bloquearla. Por otra parte, si la propuesta era aprobada, Barbara Mikulski podría retirar el apoyo a la propuesta de Ley. El senado rechazó debatir su enmienda por 54 a 45 votos el 8 de Diciembre. ¿Iba Nelson en serio? ¿Sería un farol? El día 17 de diciembre, tras la presentación del texto definitivo de Reid, insistía:

Tal y como está, sin más modificaciones, no es suficiente.

Incluso dijo que si se modificada la redacción tal y como el proponía, no votaría a favor de la propuesta de ley.

Pero los caminos del proceso legislativo son sinuosos, y hete aquí que la mayoría demócrata tenía una palanca estupenda para convencer a Nelson. Lo contaba Michael Goldfarb en su blog del Weekly Standard:

La exigencia de Nelson de que el dinero de los contribuyentes no se utilice para financiar el aborto aún no se ha cumplido. Según un asesor del Senado, la Casa Blanca está ahora amenazando con poner en la lista del BRAC [Base Realignment and Closure, programa federal de Realineamiento y Cierre de Bases militares, dirigido a reducir el número de bases existentes] la base de la Fuerza Aérea de Offutt en Nebraska si Nelson no se pone en la fila …

Como nuestra fuente dice, este es un "esfuerzo manifiesto de Rahm Emanuel y de la Casa Blanca para forzar el voto de Nelson." Ellos "amenazan con cerrar una base vital para la seguridad nacional, ¿para qué?" … Su cierre sería un duro golpe a la economía del estado de Nebraska, pero también podría ser otro ejemplo de esta administración haciendo política con nuestra seguridad nacional.

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Michael Ramirez en Townhall.com

La opción pública

Otro de los flancos débiles de la propuesta es la opción pública. Es decir, la posibilidad de que en la cesta de seguros sanitarios haya uno ofrecido por el gobierno. A los liberales más radicales se oponen todos los conservadores. Pero hay un punto intermedio en el que dos nombres son importantes: Joe Lieberman, el senador independiente de Connecticut, y Susan Collins la senadora republicana republicana por Maine. Ambos estarían dispuestos a votar a favor de una propuesta de ley que no incluyese mayor intervención gubernamental, pero ambos estaban totalmente en contra de votar una propuesta que la incluyese. Recuerden, Reid necesita 60 votos, y sin Lieberman o Collins (u Olympia Snowe, otra senadora republicana más liberal) no los tiene.

El 8 de diciembre se anuncia que los demócratas consiguen un acuerdo –entre ellos, claro- por el que se abandona la opción pública. Efectivamente: no habrá un seguro del gobierno en la bolsa de planes. La opción pública siempre han sido uno de los caballos de batalla de la administración Obama. El caballo está muerto, dicen algunos. ¿De verdad?

Para mantener el apoyo a la ley de los demócratas más izquierdistas, se propone ampliar la cobertura de Medicare, permitiendo a los americanos de más de 55 años acogerse a ella, pagándola de su bolsillo, claro. Esto no es poca cosa: se trata de efectivamente crear un plan público, aunque por la puerta de atrás. En todo caso, no habrá un plan público para todos. Medicare se caracteriza por ser “universal” para mayores de 65 años y por pagar a los proveedores de sanidad de acuerdo con unas tarifas fijadas por el gobierno. Es decir, es lo más parecido a “pagador único” que hay en Estados Unidos. No se engañen: bien manejado, está abierta la puerta a una expansión de la sanidad pública como nunca antes se había logrado.

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Chip Bok en Townhall.com

La reacción de Snowe, Lieberman, y del propio Nelson –su enmienda sobre el aborto ya derrotada- fue de cierto rechazo. Y la de cualquier persona con un poco de sentido común, también. Vamos a ver: el gasto en Medicare en insostenible a medio plazo, es uno de los mayores generadores de déficit del presupuesto de Estados Unidos. ¿Y vamos a incorporar a mucha más gente a este autobús que se dirige a toda máquina al precipicio?

Por si fuese poco, esta alternativa de expansión de Medicare es cara, carísima, y las primas de seguros que paguen sus usuarios serán muy altas. Lo contaba el New York Times el 10 de diciembre:

Cualquiera que desee … comprar cobertura sanitaria a través de Medicare deberá estar dispuesto a entregar un montón de dinero

Más o menos, 830 dólares al mes por familia para un seguro normal, y 630 dólares al mes por persona para quienes se acojan a Medicare a partir de los 55 años.

La cosa estaba tan mal, que el pasado 14 de diciembre la Casa Blanca llamó a Reid y los demás líderes demócratas del Senado para transmitirles un mensaje: llegad a un acuerdo con Lieberman como sea.

Como disparate que era, y como peaje necesario para conseguir el apoyo de Lieberman, la expansión de Medicare fue desestimada finalmente también.

Esto es lo que ocurre cuando una cuestión tan importante como la reforma de la sanidad se transforma en un intento de cumplir un plazo a cualquier coste, para que el inquilino de la Casa Blanca pueda decir que sus promesas se hacen realidad. Y esto es lo peor que le puede pasar a un país: que se legisle pensando en sus líderes, y no en sus ciudadanos.

Como los demócratas más liberales entendían que se hundía sin remedio uno de los asuntos clave de la propuesta de reforma, reaccionaron. Y el muy liberal y partidario de la opción pública Bernie Sanders decidió presentar el 16 de diciembre una enmienda para volver a introducir la opción pública en la propuesta de ley. Y el senador Tom Coburn, republicano, aprovechó para pedir que se leyese la enmienda completa en el senado, con el único fin de retrasar un poco el proceso. Sanders, como era de esperar, retiró la enmienda a las tres horas de lectura.

La feroz oposición … de la izquierda

La más llamativa voz oponiéndose a este engendro es la del chillón ex-candidato a la presidencia por el partido Demócrata, Howard Dean (h/t Hotair), que ya a finales de noviembre se expresó en estos términos:

Hay algo peor que no aprobar el proyecto de ley … De hecho, la única pieza de reforma que queda es la opción pública. …. La reforma de la industria del seguro ha desaparecido … Se trata de un rescate que hace que parezcan barato el de AIG. Sesenta mil millones de dólares al año para las compañías de seguros en virtud de este proyecto de ley. … ¿Para qué meter a los contribuyentes en otro rescate? … Yo votaría por retirar este proyecto de ley si no tiene una opción pública, ya que está haciendo daño a la nación.  … Este es un proyecto perjudicial para la nación sin una opción pública, ya que va a costar miles de millones de dólares, miles de millones, bien, durante varias décadas miles de millones de nuestros hijos. Los republicanos tienen razón con su retórica sobre el coste.

Dean volvió  a repetirlo el 15 de diciembre:

En esencia, esto es el colapso de la reforma de la sanidad en los Estados Unidos. Y, honestamente, lo mejor que se puede hacer ahora mismo es acabar con la propuesta de ley del Senado y volver a la Cámara de Representantes y comenzar el proceso de “reconciliación” [que limita el debate y exige menos mayoría], en el que solo se necesitan 51 votos, y sería una propuesta de ley mucho más sencilla.

El muy, muy, muy liberal DailyKos (h/t HotAir) piensa lo mismo: la propuesta de ley protege a las aseguradoras, y es hora de abandonarla.

Y hasta los sindicatos expresan su desencanto y su disposición a retirar su apoyo. Lo contaba el Huffington Post el 16 de diciembre:

Dos de los mayores sindicatos del país, la SEIU y la AFL-CIO, están ambos celebrando reuniones de emergencia de sus ejecutivas para discutir si deberían apoyar la última ronda de acuerdos de reforma de la sanidad asumidos por los demócratas del Senado …

Los líderes sindicales están furiosos con las concesiones que hicieron los líderes demócratas en los últimos días para ganar el apoyo de los miembros más conservadores del caucus, y en especial el senador Joseph Lieberman (Independiente de Connecticut.) El proyecto … fue despojado de una disposición que querían los sindicatos: una alternativa pública a la cobertura de un seguro privado. La frustración se desbordó aún más después de que los líderes demócratas sucumbieron a la demanda de Lieberman de echar por la borda incluso el sustituto de la opción pública – una propuesta para ampliar de Medicare para los adultos de entre 55.

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Eric Allie en Townhall.com

MoveOn, la agrupación de activistas de George Soros que considera que el capitalismo es el mal supremo y que hay que dejar que el gobierno enseñe a los ciudadanos a portarse bien y a prosperar, salta el 18 de diciembre pronunciándose también en contra de la propuesta que está elaborando Reid, y que finalmente no incluye opción pública:

El último proyecto de ley de sanidad del Senado no tiene opción pública. Ni expansión de Medicare. Y hace muy poco para garantizar que los estadounidenses sin seguro médico realmente puedan pagar la cobertura que se les obligará a comprar

Pero no es demasiado tarde para arreglar el proyecto de ley. Y, como Joe Lieberman ha demostrado, un solo senador dispuesto a interponerse en el camino puede forzar que la legislación cambie dramáticamente.

Hay una enorme presión de todos lados para aprobar el proyecto de ley cuanto antes, sin importar lo débil que es.

Y la organización feminista radical National Organization for Women  (NOW) se llevó un disgusto cuando el lenguaje final en la legislación restringía la cobertura del aborto:

Terry O’Neill, presidenta de NOW, dijo que estaba indignada con los líderes demócratas del senado por “ceder ante el Senador Ben Nelson … Los ideólogos derechistas como Nelson y los obispos católicos pueden no entenderlo, pero el aborto es atención sanitaria. Y la reforma de la sanidad no es verdadera reforma si niega a las mujeres la cobertura del alcance completo de servicios sanitarios reproductivos.”

Recuerden una vez más que la reforma de la sanidad que se prometía era la materialización de los sueños más estatistas de la izquierda americana, un paso de gigante hacia ese Eldorado del “estado del bienestar” que padecemos los europeos. Pues ya ven en qué se ha quedado, y lo contentos que están quienes llevaron a la Casa Blanca a Barack Obama.

El escaso apoyo popular

Mientras que la mayoría de estadounidenses quiere que se reforme el sistema, cada vez son menos los que quieren una reforma como la de Obamacare.

El 19 de noviembre, una encuesta de la Quinnipiac University entre votantes decía que el 51% se opone a Obamacare, frente al 35% que la apoya.

El 27 de noviembre, una encuesta de Rasmussen indicaba que el porcentaje de estadounidenses que calificaban al sistema sanitario americano como “bueno” o “excelente” había pasado de 29% en mayo de 2008, al 35% en mayo de 2009, al 44% en octubre de 2009 y al 49% en la última encuesta.

El 10 de diciembre, la CNN publica una encuesta en la que el 61% de los encuestados se oponen a la reforma de Obamacare, y solo un 36% están a favor. Apenas un mes antes, la oposición a Obamacare era del 49%.

El mismo día, una encuesta de Fox News pone los favorables / desfavorables a 34% / 57%.

El 14 de diciembre las encuestas de Rasmussen informaban de un 56% de oposición frente a un 40% de apoyo a Obamacare.

El 16 de diciembre, las encuestas de Gallup siguen informando de que una mayoría de estadounidenses se opone a la reforma, 48%, frente a un 46% a favor. Desde que se conoció el contenido de Pelosicare y de Reidcare, la proporción que estaba a favor de la reforma ha caído 5 puntos, desde un máximo del 51%.

El mismo 16, otra encuesta del Washington Post / ABC, con el reparto 51% en contra / 44% a favor de la reforma.

Y para finalizar donde empezamos, el 22 de diciembre Quinnipiac actualiza su encuesta de un mes atrás. El 53% no está a favor de la reforma, el 36% está a favor. El 56% está en desacuerdo con la gestión que de la reforma ha hecho el Presidente Obama, y el 38% a favor. Y el 72% se opone a que se use dinero federal para financiar abortos, con solo el 23% a favor.

La mitad de estadounidenses considera que su sistema es bueno o excelente. Más de la mitad se opone a la reforma de la Administración Obama y del Partido Demócrata.

¿Dudan ustedes de que saldrá adelante por el bien de una mayoría que no la quiere?

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Nate Beeler en Townhall.com

La apoteosis de la chapuza

El día 17 de diciembre, con los sindicatos negándose a apoyar la propuesta de ley, y con pocos días antes del final del año, Harry Reid se la juega. Tiene a los republicanos en contra, y cuenta con 57 votos demócratas, dos independientes (Liebermann y Bernie Sanders), y le falta Nelson para llegar a los 60 necesarios. Decide presentar una enmienda propia, y recorrer todo el proceso que los republicanos sin duda le obligarán a seguir.

El 18 de diciembre, Nelson recibe el rechazo de la Casa Blanca a sus propuestas de modificación de la ley.

El 19 de diciembre, se presenta la enmienda 3276, obra de Harry Reid[1], y llamada “Managers Amendment”, como texto definitivo que introduce varios cambios finales. Los cálculos de Reid, basados en el interés de aprobar la legislación antes de 2010, son los siguientes:

  • El lunes 21 de diciembre a la 1 AM, se votaría el cierre del debate sobre la enmienda. Para dar por cerrado el debate, se necesitan 60 votos.
  • El martes 22 de diciembre a las 7 AM se votará la enmienda. Basta mayoría simple para aprobarla.
  • El mismo martes 22, se debe votar para cerrar el debate sobre la propuesta de ley original modificada con la enmienda. Se necesitan 60 votos.
  • El miércoles 23 a la 1 PM se votará la aprobación de la propuesta original de Reid. Basta mayoría simple.
  • El mismo martes 23 se debe votar el dar por cerrado el debate sobre la legislación de reforma de la sanidad completa. Se necesitan 60 votos.
  • El jueves 24 a las 7 PM se votaría la aprobación de la propuesta definitiva con la enmienda incluida. Basta mayoría simple.

Es la única forma de conseguir aprobar en el senado una reforma sanitaria antes de final de año. Por si no se dan cuenta, casi nadie ha podio leer la enmienda de Reid antes de votarla. Nadie que no haya trabajado en ella, la verdad. Esto, porque se trata de la administración más transparente que haya existido jamás.

¿Qué incluye la enmienda de Reid?

Entre otras cosas, restricciones a la financiación de abortos para atraerse a Nelson, y un generoso paquete de fondos para financiar Medicaid en el estado de Nebraska – el de Nelson, unos 100 millones de dólares.

Incluye también lo que ha sido llamada la “Compra de Louisiana”, 300 millones de dólares para Medicaid en el estado de la senadora Mary Landrieu, que con esto aseguró su voto a favor.

E incluye vario regalos más, como es lógico, entre los que destaca un hospital por valor de 100 millones de dólares en Massachusetts, a petición de Chris Dodd. Esto, porque es la administración que va a acabar con los “earmarks” y “proyectos especiales”.

Como esta propuesta de ley es una chapuza, está llena de excepciones.

  1. La primera, la exención al estado de Hawaii de incorporarse a este modelo.
  2. La segunda, el retraso en la aplicación del impuesto sobre los planes de seguros “caros” – los que el Presidente Obama llamó “cadillac plans” – en 17 estados. Lo cual es importante cuando en un año se renueva 1/3 del senado. Casualmente, 17 estados con casi 1/3 de los estados.
  3. La tercera, le exención de un nuevo impuesto a pequeñas empresas fabricantes de material médico. Casualmente, exención incluida  a petición de los senadores en cuyos estados más pequeños fabricantes de material médico hay.

Y como chapuza que es, está llena de maravillosas directrices que no protegen al ciudadano, sino que lo dejan en manos de los “malvados empresarios”. Se elimina la opción pública, y la ampliación de Medicare. Todos los ciudadanos tiene la obligación de comprar seguro médico a empresas privadas. Las aseguradoras están encantadas. Y las farmacéuticas han conseguido que se prohíba la importación de medicamentos más baratos de otros países.

La CBO analizó el impacto económico de la propuesta final[2], y no halló grandes cambios. Lo más llamativo: se elimina la opción pública, y el número de personas aseguradas prácticamente no varía.

Sí, el lunes 21 hubo voto de madrugada. Sí, se aprobó terminar el debate sobre las enmiendas 60-40, sin un solo apoyo republicano (ni Olympia Snowe). Sí, Obamacare está más cerca. Pero es una chapuza. O, como dice el Wall Street Journal, “cambio en el que nadie cree”.

_________________________________

1: Pueden leerla aquí, si están chiflados. http://democrats.senate.gov/reform/managers-amendment.pdf

Y el texto de la propuesta de ley completa en http://thomas.loc.gov/cgi-bin/query/D?c111:4:./temp/~c111QvYrHz

2: Documento de análisis en http://www.cbo.gov/doc.cfm?index=10868&type=1, y corrección al día siguiente, porque habían sobre-estimado la reducción de déficit a partir de 2019, en http://www.cbo.gov/ftpdocs/108xx/doc10870/12-20-Reid_Letter_Managers_Correction1.pdf


2 Respuestas a “La Reforma de la Sanidad de Obama es una chapuza (y II)”


  1. 1 rojobilbao Diciembre 22, 2009 en 10:36 pm

    Agradecería alguna precisión en referencia a la financiación de abortos con dinero federal y cómo es posible que sin la public option el impacto económico sea similar.

  2. 2 Annette Enero 7, 2010 en 8:08 am

    Good points, I think I will definitely subscribe!:). I’ll go and read some more!


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