Reidcare, aborto, opción pública, y la opinión de Palin

image Uno de los lectores de este blog, rojobilbao, me pide más detalles sobre cómo ha quedado el aborto en la propuesta de Harry Reid, y que explique cómo es posible que la desaparición de la opción publica no tenga prácticamente impacto económico.

Me sobrevaloran ustedes. O peor aún, me hacen trabajar más de lo que trabajan los senadores y congresistas estadounidenses, quienes, cuestiones ideológicas aparte, son ejemplares en cuanto a la dedicación, esfuerzo, y presencia a horas intempestivas para trabajar. Igualito que los nuestros, oigan. Todavía hay quien se pregunta por qué la clase política está tan desprestigiada en Europa.

La pequeña –minúscula, a decir verdad- e informada tertulia que acude a este blog demuestra día a día tener una curiosidad y un apetito informativo insaciable. Es un honor que me dejen ustedes ser parte de ella.

Y para no divagar y refocilarnos más de la cuenta, vamos a responder a las inquietudes de rojobilbao, comentarista y bloguista inteligente.

Cómo se negoció el acuerdo sobre el aborto con Nelson

Tres altos cargos Demócratas han contado, anónimamente, cómo fue el proceso. Algunos medio lo han puesto por escrito, y yo me permito hacerles un resumen de la historia, que tiene su suspense.

El voto de Ben Nelson, senador Demócrata de Nebraska, era fundamental para conseguir los 60 votos requeridos para dar por finalizado el debate sobre la enmienda de Reid. Nelson, opositor al aborto, era partidario de introducir el mismo lenguaje que la llamada Enmienda Stupak de la propuesta de la Cámara de Representantes, y se negaba a apoyar la propuesta de Reid si no se aceptaba su demanda. El pasado viernes 18 de diciembre parecía que no habría acuerdo. Nelson consideraba que las restricciones que se incluían en la propuesta del Senado a la financiación de abortos con dinero federal eran demasiado flojas.

Las negociaciones finales comenzaron a las 9.30 de la mañana del viernes en una suite de despachos en el Congreso ocupada por Harry Reid, a pocos pasos del Senado y alejada de los medios de comunicación.

Entre los participantes en la negociación estaban Reid, Nelson, la senadora favorable al aborto Barbara Boxer (Demócrata por California) como representante de los grupos partidarios del aborto, el senador Chuck Schumer (Demócrata por Nueva York) como intermediario y el subdirector de  gabinete de la Casa Blanca Jim Messina. Nelson y Boxer no negociaron cara a cara, ocupaban despachos diferentes. Schumer, tercero en la jerarquía de los demócratas de Senado, era el que enviaba mensajes entre el uno y la otra.

Antes de medio del día, las principales exigencias económicas que Nelson ponía sobre la mesa para favorecer a su estado de Nebraska estaban resueltas, y se comenzó a tratar el asunto del aborto.

Recordemos que mediante la enmienda Hyde, por ley federal se prohíbe la financiación de abortos con dinero de los contribuyentes, excepto en casos de violación, incesto o en riesgo para la vida de la madre. Durante meses, el debate ha girado en torno a cómo trasladar dichos principios a las nuevas subvenciones federales que entrarán en vigor con la aprobación de la reforma de la sanidad, subvenciones que servirán para que ciertos ciudadanos paguen los seguros médicos que pasan a ser obligatorios.

Los senadores habían votado días antes en contra de la tentativa de Nelson de incorporar el texto de la enmienda Stupak de la propuesta de la Cámara de Representantes, mucho más restrictiva, a la propuesta del Senado.

El viernes se discutían dos alternativas el despacho de Reid. Nelson y los opositores al aborto no querían que se incluyese ninguna cobertura del aborto en los seguros sanitarios que recibiesen subvenciones federales, que serían los incluidos en una “bolsa” de seguros de la que los ciudadanos podrían elegir. Copiando la propuesta de la Cámara de Representantes, las mujeres que quisieran dicha cobertura tendrían que comprar una póliza adicional y pagarla de su bolsillo. Los partidarios del aborto querían que se permitiese que los seguros ofreciesen dicha cobertura, y que fuesen las personas las que eligiesen no tenerla,  y así conseguir una rebaja de sus primas. A primera hora de la tarde, ambos bandos habían llegado a un punto muerto. "No sé como podremos jamás arreglar esto”, llegó a decir Schumer.

Entonces Nelson y uno de sus principales asesores decidieron proponer algo diferente. En vez de estar regulado por la ley federal, a cada estado se le permitiría decidir si el aborto debería estar cubierto por los seguros médicos ofrecidos en la bolsa de planes. Aquellos planes de seguros que ofreciesen cobertura de abortos tendrían que cobrar un extra por el servicio, que la persona tendría que pagar de su bolsillo. Las primas así recaudadas por abortos se contabilizarían aparte.

Nelson creía que esto solucionaría el problema de mantener separados los fondos federales (creados a partir de impuestos sobre los contribuyentes) del dinero dedicado a abortos. Nelson opinaba que la discusión había degenerado hasta detalles minúsculos, y suponía que sería aceptable para los opositores al aborto que la cobertura fuese un anexo suplementario a una póliza de seguros, pero no sería aceptable si se explicase detalladamente en el cuerpo principal de dicha póliza.

Antes de la tarde, ambos bandos descansaron un rato para consultar con sus distritos electorales. Nelson dejó la suite de Reid, diciendo que volvería a las 20.30. Llamó a uno de los principales activistas opositores al aborto en Nebraska para comentar la opción, pero no fue capaz de conseguir su apoyo.

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Glenn Fodden en Townhall.com

A las 21:00, Nelson no aparecía. Ni a las 21:15. Reid y Schumer comenzaron a ponerse nerviosos. Finalmente, a las 21:30, Nelson apareció. Boxer y él firmaron el acuerdo en la siguiente media hora. Nelson entró en el despacho de Reid para decirle que aplazaría una declaración de apoyo formal hasta que el texto del acuerdo fuera comunicado a la prensa al día siguiente por la mañana.

Reid y Nelson comenzaron a despedirse, y acabaron abrazándose. Nelson abrazó luego a Schumer, y se marchó.

Obama, a bordo del Air Force One de vuelta de la fiesta de Copenhague, llamó personalmente a Reid para felicitarle. Reid puso la llamada en el manos libres para que Boxer y Schumer escuchasen al satisfecho presidente.

El apoyo de Nelson a Reidcare se hizo público el sábado.

Lo que supone finalmente sobre el aborto la propuesta de Reid

Efectivamente, se delega en los estados la decisión de incluir o no cobertura de abortos en los planes de seguros ofrecidos en la bolsa de seguros.

La ley permite que las legislaturas estatales aprueben leyes que prohíban que las pólizas de seguros incluidas en sus bolsas ofrezcan la cobertura del aborto.

En aquellos estados donde la cobertura de aborto sea permitida, no se podrán utilizar de ninguna forma fondos federales para pagar abortos; en vez de ello, deben pagarse con fondos especiales separados creados con primas específicas de planes de seguro privados. Algo similar existe hoy en día en 17 estados que ofrecen cobertura de abortos a través de Medicaid. La enmienda Hyde prohíbe que se usen fondos federales de Medicaid para pagar abortos, y lo que hacen estos estados es pagarlo a cargo del presupuesto estatal. Con la propuesta del Senado, sería igual, solo que en vez de pagarse la cobertura mediante fondos estatales sería mediante primas específicas dentro de los planes de seguro privados.

Ahora bien.

El lenguaje final de la propuesta tiene una laguna importante. Y permite que, efectivamente, fondos federales se dediquen a financiar abortos. Les explico cómo.

Aunque los estados pueden decidir que los seguros incluidos en la bolsa de planes ofrecida en sus territorios no den cobertura al aborto, los contribuyentes de ese estado seguirían pagando impuestos federales. Dichos impuestos federales se recaudan a nivel nacional, y parte de ellos se reparten a los estados para financiar Medicare y Medicaid (y SCHIP y otros programas sanitarios públicos). Ahora a este montante se sumará uno en concepto de subvenciones a particulares para planes de seguros médicos. Y no se limita que dichos fondos puedan utilizarse para financiar la cobertura del aborto. Efectivamente, se llevará una cuenta separada. Efectivamente, cada estado puede elegir cubrirlo o no. Pero el espíritu de la enmienda Hyde desparece: fondos federales, recaudados de contribuyentes que no quieren financiar abortos, acabarán financiando abortos.

Por otra parte, la opción pública ha desaparecido, pero aparece un sucedáneo. Hoy en día, la agencia federal US Office of Personnel Management (OPM – Oficina de Administración de Personal de EE.UU.) administra los servicios sanitarios para los aproximadamente 8 millones de funcionarios estadounidenses. Se le pide ahora a la OPM que cree una bolsa de planes multiestatales, de forma que cada estado pueda ofrecer acceso dos planes multiestatales a través de la OPM. Uno excluirá abortos, otro los incluye (y al menos uno de ello será de una organización sin ánimo de lucro). Los programas que la OPM gestiona hoy a través del Federal Employee Health Benefits Program (Programa de Beneficios Sanitarios para Empleados Federales) no incluyen cobertura de aborto.  Según está redactado el proyecto de ley, la OPM financiaría y gestionaría por primera vez un seguro sanitario que cubriría abortos.

Por otra parte, la propuesta de ley permite que se exija que los planes privados cubran el aborto al describirlo como “atención preventiva”. Las varias enmiendas presentadas para cambiar esta definición fueron rechazadas. (Recuerden que hay aseguradoras que no ofrecen esta cobertura).

Y, para terminar, no aparece por ninguna parte una cláusula de objeción de conciencia que permita evitar discriminación contra los proveedores de servicios sanitarios que se nieguen a ofrecer, llevar a cabo, recomendar, o dar cobertura al aborto.

La reacción

Adivinen.

Como ya comenté, la National Organization for Women, NOW, se puso como una hidra.

La organización Planned Parenthood, favorable al aborto, también se lo tomó bastante mal.

El National Right to Life Committee, que como pueden deducir es contrario al aborto, se puso hecho un basilisco.

Y el protagonista de la enmienda en Pelosicare, el congresista Demócrata por Michigan Bart Stupak, tampoco está muy contento.

Como ven, ni los que quieren cobertura de abortos ni los que no lo quieren están satisfechos. Eso sí, Reid, Obama, y Nelson están frotándose la manos. A esto se le llama … ¡chapuza!

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Gary Varvel en Townhall.com

La desaparición de la opción pública

¿Por qué no afecta al presupuesto la desaparición de la opción pública?

El análisis de la CBO de la primera propuesta del Senado explicaba cómo se habían hecho los cálculos del impacto en el gasto (página 9):

La legislación exige que las primas del plan público se establezcan de forma que cubran completamente los gastos por el gasto de atención médica, los costes administrativos, y una reserva para contingencias. La legislación provee una financiación inicial para cubrir los costes administrativos asociados con la puesta en marcha del plan público y requieren que esos fondos se recuperen mediante una amortización a 10 años. La legislación provee también financiación para una reserva para contingencias en la cantidad suficiente para cubrir 90 días de atención médica. De forma anualizada, la recaudación de primas excedería los pagos de atención y los costes administrativos en la cantidad necesaria para cubrir los costes de puesta en marcha y para mantener esa reserva de contingencia.

Como la CBO lo que hace es tomarse al pie de la letra lo que dice la ley, este es el impacto en el gasto que tenía la opción pública en la primera versión de Reidcare (página 5):

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Por si no se ve bien, el impacto en 10 años es de generar unos ingresos acumulados de 3.000 millones de dólares. Por lo tanto, su desaparición apenas tiene impacto en los números totales, ya que, por ley, se exigía que fuese neutro fiscalmente (otra cosa es lo que hubiese pasado en la realidad). El impacto neto en el déficit de esta legislación es, según la CBO, una reducción del mismo en 130.000 millones de dólares en 10 años (Página 3. Recuerden que hay costes que no están incluidos en esta ley que no se contemplan).

El efecto de esta propuesta en cuanto a cobertura era reducir el número estimado de personas no aseguradas en 2019 de 54 millones a 24 millones, o incrementar la cobertura en 10 puntos base (del 81% al 92%) en 10 años (Página 20).

La propuesta final de Reidcare es analizada así por la CBO.

El impacto total sobre el déficit es una reducción del mismo en 132.000 millones de dólares en 10 años (página 3).

El efecto en la cobertura es de reducir el número de no asegurados en 2019 de 54 millones a 23 millones (página 22).

Los cambios fundamentales son la desaparición de la opción pública (impacto neutro), la eliminación del gastos que suponen los incrementos de tarifas pagadas a los médicos a través de Medicare, el aumento de los ingresos considerando más impuestos sobre la nómina de las personas con más ingresos, aumentar los ingresos aumentando las multas a ciertas categorías de no asegurados, y aumentar el gasto al ampliar exenciones de impuestos a pequeñas empresas. El efecto neto de todos estos cambios son los 2.000 millones adicionales de ingresos respecto a la propuesta original.

Recuerden que las estimaciones de la CBO se basan en poner en cifras lo que dice la ley. Por ejemplo, dado que una de las motivaciones básicas detrás de la reforma es reducir la inflación del gasto sanitario, se explica cómo se ha considerado la evolución del gasto en Medicare (el seguro médico para mayores de 65 años). Vean el mundo feliz que se pinta (páginas 18 y 19):

La legislación incluye varias provisiones que limitarían las tarifas pagadas a otros proveedores de servicios a través de Medicare. En particular, el aumento de las tarifas pagadas a muchos proveedores se mantendría por debajo de la tasa de inflación (al esperarse mejoras continuas en la productividad en la prestación de la asistencia sanitaria). Los ahorros previstos a largo plazo en la legislación también suponen que el Consejo Asesor Independiente sobre Pagos (Independent Payment Advisory Board) es bastante eficaz reduciendo costes por encima de las reducciones que se alcanzarían mediante otros aspectos de la ley.

Basándose en las extrapolaciones citadas arriba, la CBO espera que el gasto en Medicare durante las próximas dos décadas bajo esta legislación crezca a una tasa media anual de aproximadamente el 6% – muy por debajo de la tasa anual de aproximadamente el 8% de las pasadas dos décadas.

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Steve Breen en Townhall.com

Vamos, que si se produce un milagro (aumentos de productividad elevados y constantes, eficacia gubernamental de primera clase en la reducción del coste), efectivamente obraremos otro (reducir la tasa de inflación histórica del coste de Medicare). Como ven, el lenguaje es poco tranquilizador. Pero el segundo párrafo continúa, y el final da un poco más de miedo. Claro que ahora cedo la palabra a …

Sarah Palin, en Facebook

Si alguien esperaba que esta mujer no dijese nada, es que no sabe que esta mujer no se calla ni a la de tres. Ésta es su nota de Facebook (traducida por mí, como siempre):

Votaciones nocturnas, acuerdos a puerta cerrada, y un Panel de la Muerte

El pasado fin de semana mientras se preparaban para las vacaciones con su familia, el Senado de Harry Reid estaba haciendo oscuros tratos de trastienda para forzar la captura de la sanidad por los Demócratas. El Senado concluyó el debate sobre este proyecto de ley sin siquiera leerlo. Eso, y las votociones a media noche los fines de semana, parecen ser los procedimientos operativos estándar en el DC. Nadie está seguro de lo que está en el proyecto de ley, pero el senador Jim DeMint detectó una revelación sorprendente en relación con la sección del proyecto de ley que describe el Consejo Asesor Independiente de Medicare (ahora denominado pago Consejo Asesor Independiente sobre Pagos), que es un grupo de burócratas encargado de recortar los costes de atención sanitaria sobre las espaldas de los pacientes – algo que también se conoce como racionamiento. Al parecer, Reid y sus amigos han cambiado las reglas del Senado, de manera que la sección del proyecto de ley que tratan sobre este Consejo no puede ser derogado o modificado sin someterlo a una votación a favor de una mayoría cualificada de 2/3. El senador DeMint dijo:

Esto es cambiar las reglas. Es algo muy importante. Vamos a aprobar una nueva ley y, al mismo tiempo crear una norma del Senado que hace que esté fuera de orden modificar o incluso derogar la ley. Ni siquiera estoy seguro de que sea constitucional, pero si lo es, sin duda es una regla del Senado. No veo por qué el partido mayoritario no querría poner esto en cada propuesta de ley. Si te gusta tu ley, seguramente deseas que tenga fuerza para futuros Senados. Es decir, queremos atar a los futuros congresos. Esto va contra el propósito fundamental de las reglas del Senado: evitar que una mayoría tiránica pisotee los derechos de la minoría o de los futuros congresos.”

En otras palabras, los demócratas están protegiendo este “panel de al muerte” de racionamiento ante cambios futuros mediante un obstáculo de procedimiento. Uno tiene que preguntarse por qué están tan preocupados por proteger esta disposición en particular.  ¿Podría ser porque el racionamiento burocrático es una forma importante con la que los demócratas quieren "doblar la curva de costes" y mantener el gasto en sanidad abajo?

En una carta dirigida a Harry Reid la semana pasada, [la que he citado yo arriba] el director de la CBO Douglas Elmendorf señaló (con varias advertencias) que los cálculos del proyecto de ley que suponían una reducción en la tasa de crecimiento del gasto en Medicare cercana a 2 puntos porcentuales en las próximas dos décadas, pero luego escribe el truco [éste es el párrafo al que me refería arriba]:

"No está claro si esta reducción en la tasa de crecimiento se puede lograr, y si es así, si se logra a través de una mayor eficiencia en la prestación de atención de la salud o si reduciría el acceso a la sanidad o disminuiría la calidad de la atención". [Mi subrayado. ¿A que es un párrafo estupendo?]

Aunque Nancy Pelosi y sus amigos han tratado de decir que los "paneles de la muerte" eran la "mentira del año", este tipo de racionamiento – lo que la CBO llama "reduc[ir] el acceso a la sanidad" y "disminu[ir] la calidad de la atención" – es precisamente lo que quería decir cuando usé esa metáfora.

Este proyecto de ley de sanidad es una de las más trascendentales y costosas ampliaciones de la función del gobierno en nuestras vidas. Estamos hablando de poner una séptima parte de nuestra economía bajo el control del gobierno. También estamos hablando de algo tan íntimo para nuestro bienestar personal como la atención médica.

Este proyecto de ley es tan impopular que gente de la derecha y la izquierda la odian. ¿Entonces por qué seguir con ella? El Senado tiene previsto votar en esta Nochebuena. ¿Por qué tanta prisa? A pesar de que comenzaremos a pagar por este proyecto de ley de inmediato, no se producirán beneficios durante años. (Ese es el truco que permitió que la CBO afirmase que el proyecto de ley no crecerá déficit en los próximos diez años.)

Las promesas de la administración sobre la transparencia y el consenso se han roto una tras otra.  Todo este proceso se define por las votaciones a medianoche los fines de semana, reuniones a puerta cerrada con los lobistas de la industria, y sobornos a políticos dispuestos a vender sus principios por chollos. ¿Y es de extrañar que los estadounidenses estén tan desilusionados con sus líderes en Washington?

Es todo política, no sanidad. Los estadounidenses no quieren este proyecto de ley. A los americanos no les gusta este proyecto de ley. Washington ha dejado de escucharnos. Pero nosotros estamos prestando atención, y 2010 está cerca.

- Sarah Palin

Bueno, Palin lee los mismos artículo que yo, y si no fuese porque no habla español hasta me preguntaría si lee este blog.

Por cierto, el título de “mentira del año” a la expresión “paneles de la muerte” se lo ha concedido PolitiFact, la página del St. Petersburg Times que recopila declaraciones de políticos y dictamina si son verdad o no. Lamento discrepar de PolitiFact, a quienes sigo bastante, porque me temo que, como Palin recuerda, solo los muy obtusos podían entender que Palin decía que habría consejos asesores que determinarían si los ancianos o discapacitados recibirían atención médica al hablar así. Como figura retórica, exagerando hasta el extremo y personalizando los efectos del racionamiento que acompaña siempre a la sanidad pública, ha sido excelente.

Por cierto, para leer una respuesta a PolitiFact muy bien argumentada, y que demuestra que Palin tiene razón al hablar de los paneles de la muerte, que permanecen en Reidcare como acabamos de ver, léanse este artículo de Alan Reynolds del Cato Institute de ayer 22 de diciembre.

Con esto, y tras las oportunas votaciones en el Senado, mañana, día 24, Obama podrá descorchar el champán. Obamacare está a punto de nacer. Y el enfado de la mayoría de los estadounidenses es considerable. Triste forma de acabar el año.


6 Respuestas a “Reidcare, aborto, opción pública, y la opinión de Palin”


  1. 1 moosecon Diciembre 23, 2009 en 8:45 pm

    Pido perdón por meterme dentro de la tertulia sin haber sido invitado. Ya sé que no suelo participar en ella, pero que conste que soy un aplicado lector de este blog. Lo que pasa es que estoy demasiado ocupado aprendiendo de todo lo que nos explica habitualmente Rillot como para hacer comentarios que a buen seguro no van a aportar nada. Y es que bastantes problemas tengo yo con mantener mi propio blog medianamente interesante.

    Con respecto a Obamacare, esta vez no he podido resistirme. Es cierto que se trata de un mal proyecto de ley que se convertirá en una pésima ley, pero con todo lo mala que es la situación no dejo de verle un lado positivo: la insistencia de la Casa Blanca en forzar su aprobación con todo el rosario de nocturnidad, chalanería y juego subterráneo que se ha desarrollado puede suponer lo mismo que una buena patada en el culo a alguien que está profundamente dormido. O sea, que los estadounidenses despierten, tomen conciencia de lo que pretende hacer realmente el presidente con ellos y el american way of life y se rebelen contra sus planes. ¿Cómo? Tal y como no deja de recordarnos día sí y día también nuestra querida Sarah Palin, 2010 está a la vuelta de la esquina y ese berrinche que sienten muchos no favorece precisamente a los candidatos demócratas (tampoco a los republicanos tibios, vulgo RINOs). En mi opinión, 2010 puede suponer un vuelco espectacular en el panorama político estadounidense a poco que Sarah y un movimiento Tea Party que se está organizando de manera seria (atentos a febrero), ansioso de pasar a la acción y con el ejemplo de NY23 muy fresco en el sentido de lo que pueden llegar a conseguir, logren encontrar a esos candidatos verdaderamente conservadores que los estadounidenses están reclamando desesperadamente. Y no sólo los votantes conservadores, sino también los independientes que están desertando en masa de las filas obamitas y que tienen gran parte de la “culpa” del batacazo diario que suponen los índices de popularidad (impopularidad ya) presidencial. O sea, que a veces las cosas tienen que empeorar mucho antes de que empiecen a mejorar.

    Dicho esto, vuelvo a lo mío. A callar, leer y aprender. Feliz Navidad a todos.

  2. 2 Fernando Diciembre 23, 2009 en 10:30 pm

    Hola Rillot, he percibido la melancolía con la que te refieres al número de entradas a la tertulia – y me he decidido a escribir.
    En primer lugar, y aunque conozcas el número de entradas, tal vez no te llegue del todo el impacto de tu blog. Para mí – y otros muchos que conozco – supones la mejor referencia sobre los temas que tocas, y es de agradecer el trabajo, la rigurosidad y la profundidad de los mismos. Muchas gracias por ello.

    Lo que he podido conocer sobre ésta reforma sanitaria, me recuerda a unas palabras ya dichas – de “plan diabólico”.

    Mucho más (aparte por su complejidad – y por los efectos económicos a largo plazo que nos apuntas), porque se hace con ese tufillo de urgencias y (como ya se ha podido leer) con alguna denuncia política (un tanto lacónica) que indicaba el modo en que esas negociaciones se han hecho. De tal forma que podían ser calificadas de “corrupcion” – alejadas del ideal de democracia – (parece que ha habido “compra” de adhesiones con favores locales – ésto que aquí nos suena tanto…).

    Finalmente (como ha denunciado la señora Palin), existe un trasfondo contrario a la dignidad humana (selección de tratamientos, aborto, etc.), que por desgracia, aquí también conocemos.
    Y por si fuera poco, todo ésto – también trae un aire un poco a paso difícilmente reversible y un mucho a un oculto cambio social tras el telón – como alguna vez se ha denunciado, sobre la personalidad política de Obama, del tipo “socialismo fabiano”.

    Ojala la voz de Sarah Palin sea cada vez más escuchada (me parece una persona fantástica) y (esto porque es Navidad; si fuera posible), sirviera de ejemplo a los políticos de mi pais, España.

    Otra vez, muchas gracias por todo. Adelante.
    También callo para leerte y seguir aprendiendo. Feliz Navidad.

  3. 3 rojobilbao Diciembre 23, 2009 en 10:39 pm

    Pero vamos a ver; yo solicitaba una pequeña aclaración y tú me sueltas un texto jugosísimo. Por algo estás entre mis 10 blogs preferidos y de visita diaria.

    A mi el tema que me interesa más es el del aborto y la postura de Nelson no me parece del todo desacertada, no en vano es demócrata y se espera de él que defienda el derecho de cada Estado a legislar. Ahora bien, en poco tiempo conoceremos el montante real de impuestos federales gastados en abortos, que deseando sea irrisorio quizá no lo sea. Al tiempo.

    Feliz navidad a Rillot y a sus lectores (a los miles).

  4. 4 Santi Diciembre 23, 2009 en 11:53 pm

    Tocayo, me abrumas con tus extensas entradas, sin duda demasiado profundas y documentadas para alguien tan lego como yo. Aún así las seguiré leyendo en la creencia, ¡iluso de mí!, de que me impregnaré de algo de tus conocimientos sobre la política norteamericana.

    Los demócratas van a sacar su ley de sanidad pública obligatoria sí o sí. Todo lo chapuza que se quiera, pero la sacarán adelante. De ahí mi pregunta de qué podrán hacer los republicanos, con Sarah Palin a la cabeza (¡ojalá!), cuando lleguen al poder. ¿Será una ley blindada que no tenga vuelta atrás en lo fundamental? Espero, por lo menos, que esta ley sea la tumba política del obamismo.

    Felices Fiestas navideñas a pesar de todo, Rillot y compañía.

  5. 5 piscatorem Diciembre 27, 2009 en 9:04 pm

    ¡Uf! ¡Qué información más completa sobre la chapuza del aborto y sobre el final del proyecto de ley de la sanidad!

  6. 6 Rillot Enero 5, 2010 en 1:06 pm

    Bob, ante todo feliz año nuevo.
    Este blog es tu casa, y si nadie necesita invitación para participar, tú mucho menos.
    Mi pesimismo genético me hace dudar de un vuelco republicano en 2010. Creo más bien que veremos a un Presidente Obama mucho más cauto, más halcón en política exterior, y más conservador fiscal – lo poco que puede serlo un estatista convencido. El objetivo de Obama, como el de cualquier político, es permanecer en el poder. Ahora mismo, tiene todas las papeletas para ser un presidente de un solo mandato. Empezará a cambiar para intentar ser reelegido en 2012. Si el cambio es real, no será mala cosa.
    Eso sí, lo que ha conseguido Sarah Palin en apenas dos meses es de récord. Su popularidad es casi igual a la de Obama, y los independientes se están volcando con ella. A ver si va a resultar que tú y yo teníamos razón y no era la bruja montada en una escoba que nos decían los medios.
    Un abrazo.


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